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ONU, Biden y Amlo

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Por: Juan Chávez

Aparece el primer frente frío en el arranque del otoño que más que frío, será caliente. Tan caliente, como la explosión terrorista de la bomba que el domingo mató a dos personas en las afueras de un restaurante en Salamanca y dejó 4 heridos graves.

Pero a la reaparición del terrorismo en México, como auge de las múltiples guerras que sostienen los cárteles del crimen organizado por la disputa de territorios, se suman dos cuestiones trascendentales como son los cachondeos que López Obrador se trae con los izquierdistas dictadores de Latinoamérica y la tremenda rebaja de recursos al Instituto de Salud y Bienestar (Insabi) que ha paralizado la atención a los pacientes de enfermedades terminales y frenado acciones contra la Covid-19.

No hay duda que en la Asamblea de la ONU iniciada este martes, Estados Unidos parará en seco a AMLO que no ataja la violencia contra los migrantes haitianos en la frontera sur y propicia que miles arriben a Ciudad Acuña y estén cruzando el río Bravo para asentarse debajo del puente internacional, con graves problemas para la ciudad texana de Del Río.

Joe Biden será orador en la ONU este miércoles 22.

Estados Unidos está deportando a miles de migrantes todos los días, en vuelos a Haití, y México lo ha imitado utilizando aviones y autobuses para regresar a cientos de centroamericanos que han invadido Chiapas, a sus lugares de origen.

AMLO y su manía de jugar con fuego, como fue la presencia de los presidentes de Cuba y Venezuela en la CELAC, es algo que Estados Unidos seguramente no dejará pasar de largo. Tener reunidos en México y dar tribuna a los presidentes Miguel Díaz Canel, de Cuba; a Nicolás Maduro, de Venezuela; a Luis Arce, de Bolivia, entre otros, es como jugar con fuego.

Insistir en la eliminación de la Organización de Estados Americanos (OEA), como se planteó en la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que López Obrador encabezó el fin de semana pasado, es algo que no dejará pasar el presidente Joe Biden.

Biden fue invitado a las fiestas patrias, pero no vino. Tampoco ha aceptado reunirse con el mandatario mexicano como éste lo ha proyectado.

A lo largo de los años, la CELAC ha tenido altibajos. Cuando algunos gobiernos de América Latina han buscado distanciarse de Estados Unidos han tratado de revivirla, y cuando quieren acercarse, la dejan aletargada.

La reunión de México se construyó a la medida de López Obrador, como un foro en el cual estableciera un liderazgo en la región y pintara su raya frente al gobierno de Estados Unidos.

El presidente mexicano tenía interés de que luego de este encuentro, en unos días más, estuviera en nuestro país Joseph Biden, a quien invitó a los festejos del 200 aniversario de la consumación de la independencia.

Biden no aceptó y será el secretario de Estado, Anthony Blinken, quien acuda en su representación.

En esta coyuntura, el gobierno mexicano ha lanzado señales que seguramente no gustan nada en Washington, como el tono adoptado por la reunión de la CELAC. En tales circunstancias, con la migración de miles de centroamericanos, haitianos, africanos y de otras regiones, que ahogan las fronteras mexicanas y la sureña de EU, seguramente en la ONU saltará la esquizofrenia de Biden

contra el gobierno de la cuarta transformación que, hasta ahora, ha contenido en una diplomacia que el embajador Ken Salazar ya abrió para cuestionar al régimen de López Obrador.

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