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ONU propone nuevo plan para frenar la ”guerra suicida” contra la naturaleza

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El cambio climático es real y afecta a todas las regiones del mundo.

Algunos países, entre ellos México, no lo toman en serio y siguen en la gloriosa quema de combustibles fósiles para producir la energía que apuntale su desarrollo.

La producción incesante de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera, desde el inicio de la revolución industrial en el siglo XVIII, es la razón del cambio global que constituye, según lo ha declarado el secretario general de la ONU la “guerra suicida” contra la naturaleza.

Doña naturaleza se defiende de esos innobles e irresponsables ataques que está recibiendo de la humanidad entera. No importa, siquiera, que algunos científicos afirmen que el cambio climático se presenta cada 400 mil años sin que la mano del hombre intervenga.

Lo que el propio auto destructor mundo está viviendo, no lo frena en esa “guerra suicida”.

Los casquetes polares se están fundiendo y el nivel del mar está subiendo. En algunas regiones, los fenómenos meteorológicos son extremos y las inundaciones son cada vez más frecuentes, y en otras se registran olas de calor y sequías. “Son fenómenos atípicos”, informan los servicios meteorológicos de esos países, para no espantar a sus habitantes .

Lo cierto es que la Tierra se está calentando porque los países no cesan de producir el destructor carbono de la atmósfera natural.

Aunque parezca ocioso o anecdótico, la pandemia, con el confinamiento a que obligó a los países para aminorar las muertes, causó una reducción de las emisiones, pero ya los niveles están volviendo a subir.

Para tener una posibilidad razonable de alcanzar el objetivo de 1,5 °C, debemos reducir a la mitad las emisiones totales para fines de 2030, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el organismo respaldado por la ONU que recopila la ciencia necesaria para informar las políticas.

Esto implicaría lograr cada año la reducción de emisiones que hubo en 2020 gracias a los confinamientos masivos debido a la pandemia.

El mundo no está encaminado hacia lograr sus metas de reducción de emisiones de carbono.

Es necesario producir energía limpia con recursos renovables como las celdas solares y las enormes hélices eolíticas que el viento mueve.

Viento y sol son los recursos que hay que explotar y borrar del mapa del progreso el uso del petróleo, carbón y gas natural.

En noviembre de 2021, los líderes mundiales se reunirán en Glasgow, Escocia, para trabajar en el sucesor del histórico Acuerdo de París de 2015.

París fue importante porque fue la primera vez que prácticamente todas las naciones del mundo se unieron para acordar que todas necesitaban ayudar a abordar el cambio climático.

El problema fue que los compromisos asumidos por los países para reducir las emisiones de carbono en ese entonces no alcanzaron los objetivos establecidos por la conferencia.

En París, el mundo acordó que para fines de siglo el aumento de la temperatura global no estaría por encima de 2 °C respecto a los niveles preindustriales. El objetivo era limitar el aumento a 1,5 °C.

Pero poco ha caminado en esa dirección

La conferencia de Glasglow es una nueva oportunidad para lograr las metas climáticas. Es la esperanza antes de que la humanidad entera sea arrastrada por una hecatombe peor a 100 pandemias del coronavirus.

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