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Con Bartlett, la CFE cobrará más cara la energía eléctrica en 2021

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Ojo al parche:

México tiene una de las tarifas de electricidad más caras de Latinoamérica y con la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica que esta madrugada del miércoles aprobó el Senado, subirá, en automático, al priorizar para la Comisión Federal de Electricidad (CFE) el despacho del fluido que produce y arrinconar al sector privado, nacional e internacional que produce la energía limpia.

Casi 8 centavos de dólar cuesta el kilovatio hora en Perú, por debajo de lo que se cobra en México, Chile, Brasil y Uruguay.

Con la enmienda legislativa se impulsa la producción de energía sucia de la CFE de Manuel Bartlett que tiene contemplado, incluso, la construcción de nueva termoeléctrica que queme carbón o gas. Más contaminación ambiental pues, contra los designios del Pacto de París.

Manuel Bartlett, con su jefe AMLO, se opone a la producción de energía verde porque hay días en que no sale el sol y días también en que el viento no sopla ni una brizna. En sus pareceres, con energía verde la población corre el riesgo de “quedarse sin luz”.

Bartlett, según connotados ecologistas, desconoce los avances mundiales de los últimos 15 años, respecto a la intermitencia de las energías renovables, como la solar y la eólica. Insistir en que si no hay sol no se produce energía fotovoltaica y cuando no hay viento no se produce energía eólica, constituye ya no solo una aberración científica, un atentado en contra de la inteligencia nacional, una agresión al bolsillo de los usuarios de fluido eléctrico, sino, sobre todo, un propósito criminal en relación a la salud de la sociedad.

El problema de la intermitencia, como lo demuestra Alemania, Estados Unidos, Australia, los países escandinavos, Japón, China, ha sido resuelto, porque si bien las centrales solares presentan efectivamente una alta variabilidad entre horas, la primera forma de reducir la variabilidad es interconectar recursos próximos porque, aun cuando sea muy poco probable que no haya ni sol ni viento en un punto determinado, las interconexiones del sistema suplirían las deficiencias transitorias, sobre todo, si como acontece en Alemania, un 5 al 10 por ciento de la población genera su propia electricidad con paneles solares dispersos en su territorio.

En otro ojo al parche, cabe anotar que resulta imperativo traer a colación que el kilowatt/hora con combustóleo, a fines de febrero del 2021, en México, cuesta 2,600 pesos hora con combustóleo, y la energía fotovoltaica cuesta 680, aunque a veces son menos de 400 pesos.

Para sintetizarlo con toda la claridad del mundo: el kilowatt/hora 2,600 pesos contra 400 pesos kilowatt/hora de electricidad eólica.

El problema de la intermitencia está tan resuelto que en casi todo el mundo invierten cientos de miles de dólares en aerogeneradores y en paneles solares, tanto para generar electricidad limpia y barata, como para disminuir el calentamiento global y los niveles de contaminación ambiental.

Pero ahora, el señor “Ya basta” de Palacio Nacional le impone una ley que a todas luces es anticonstitucional al adormecer la inversión privada.

Si Bartlett dictara una conferencia, por ejemplo, en Alemania, y sostuviera que cuando no hay viento, ni sol, los usuarios se quedarían sin luz, los expertos internacionales no solo tomarían sus comentarios como bromas de mal gusto, sino que sus afirmaciones serían interpretadas ya no solo como las de un ignorante, sino como las de un sujeto privado de sus facultades mentales. Por supuesto que si el director de la empresa estatal mexicana que ejerce un casi monopolio en materia de generación de energía eléctrica, afirmara lo anterior en una reunión de especialistas en la materia, de inmediato caerían en una inmediata conclusión: si así “piensa” el director de CFE, ¿cómo estará el resto del gobierno?

Una declaración de Bartlett en un foro energético mundial permitiría entender a la sofisticada concurrencia, por medio de una obvia generalización, el actual desastre de México. ¡Claro que para muestra basta un botón!

La comparación es tan odiosa que Bartlett, a la usanza del hombre primitivo, trataría, hoy en día, de producir fuego como lo haría el hombre primitivo, golpeando dos piedras hasta obtener una chispa sin saber que podría lograr su objetivo con un encendedor de gas.

Mientras tanto, los mexicanos pagaremos mucho más cara la energía eléctrica y seremos víctimas de enfermedades mortales al inhalar el combustóleo quemado y contaminar gravemente la atmósfera.

El Presidente afirmó este miércoles, inclusive, que una decena de empresas de energía, varias de ellas extranjeras, deberán renegociar sus contratos en el país en el marco de la controvertida reforma a la ley de la industria eléctrica.

“Básicamente son Iberdrola (de España) y unas 10 más, porque está bien concentrado el manejo del mercado eléctrico”, añadió el mandatario en respuesta a una pregunta sobre cuantas firmas deberán renegociar sus contratos.

Pero serán los consumidores los que pagarán el precio de la reforma eléctrica de AMLO, alerta el Consejo Coordinador Empresarial de Carlos Salazar Lomelín que destacó que “el sector público ha ahorrado 44,000 millones de dólares para generar electricidad, monto que ha sido invertido por el sector privado y que ahora ya no se podrá hacer.

“Cualquier agente económico requiere tener una electricidad más barata. No podemos nosotros tratar de manejar que la electricidad no subirá a los hogares, pero sí les subirá a todos los agentes económicos y el costo implícito del 26% más caro que se traducirá en los 60,000 millones de pesos anuales que tendrán que ser financiados de alguna manera”, afirmó Salazar Lomelín.

Los alimentos, los servicios, subirán de precio. A las crisis sanitaria y económica, sobrevendrá la de los dineros de las familias, que se verán menoscabados directamente.

El costo de la reforma presidencial a la generación de electricidad, caerá en el lomo del pueblo. Será un tiznadaso seco a tú bolsillo, al mío, al de todos…

Consumo doméstico y empresarial de la luz, subirá a las nubes en su costo.

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