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La exoneración de Cienfuegos en EE.UU ¿Un guiño de Biden a AMLO?

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Por: J. Jesús Lemus ► El general Salvador Cienfuegos Zepeda, el extitular de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, fue exonerado de tres cargos de narcotráfico y uno de lavado de dinero por parte de la Fiscalía General de Estados Unidos. En los próximos días será repatriado a México para que sea investigado y -en su caso- procesado acorde a las leyes mexicanas.

De acuerdo al gobierno norteamericano, según la moción de despido presentada a la juez Carol B. Amon de la Corte del Distrito Este de Nueva York, en donde se comenzó a ventilar el proceso, ahora fallido, contra el general Cienfuegos, el fiscal Seth D. DuCharme establece que “para el gobierno de Estados Unidos es más delicado y superior el interés de llevar una buena política exterior (en este caso con México) que llevar adelante la acusación del imputado”.

Es decir, el general Cienfuegos no será procesado por los cargos por los que fue detenido el pasado 15 de octubre en la ciudad de Los Ángeles, no porque sea inocente de dichas acusaciones, sino porque el gobierno norteamericano considera de “reconocimiento la estrecha cooperación entre Estados Unidos y México en investigaciones bilaterales de aplicación de la ley…, las que son tendientes a aumentar la seguridad de los ciudadanos de ambos países”.

En ese sentido, una vez que la juez Carol B. Amon, se pronuncie sobre la moción de despido el general Salvador Cienfuegos será trasladado a México bajo la custodia del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos, quienes lo entregarán a las autoridades de la Fiscalía General de la República (FGR), donde –según la versión del canciller mexicano Marcelo Ebrard, ya se inició una carpeta de investigación contra el General.

En manos de la FGR

De acuerdo con la versión de Marcelo Ebrard, el general Cienfuegos llegará a México como un hombre libre; eso sí, con una investigación a cuestas que se desahogará conforme lo establece el Código Nacional de Procedimientos Penales y el Código Penal Federal, lo que de ninguna forma es garantía para que sea procesado penalmente por los delitos de Delincuencia Organizada, Fomento al Narcotráfico y Lavado de Dinero, equiparables a los señalamientos hechos en Estados Unidos.

Hay que recordar que aún cuando el canciller Marcelo Ebrard ha señalado, en conferencia de prensa de este martes por la tarde, que la Fiscalía General de la República ya ha iniciado una carpeta de investigación contra Salvador Cienfuegos Zepeda, apenas el pasado 19 de octubre el propio presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que en México el general Cienfuegos no era investigado.

En todo caso, si se ha abierto una investigación contra el extitular de la SEDENA, esta inició apenas el pasado 11 de noviembre, cuando la Fiscalía General de Estados Unidos entregó al gobierno mexicano un expediente de más de 700 hojas, donde se aportan los indicios y pruebas que logró el gobierno norteamericano para emitir la orden de arresto contra el general.

De tal suerte se estima laxa la investigación que ha iniciado el gobierno de México contra el general Cienfuegos, pues al gobierno de Estados Unidos le llevó más de un año integrar la investigación con la cual fincó los tres cargos de Narcotráfico y uno por Lavado de Dinero contra el imputado. La investigación de la FGR, si es que hubiera, con la que se pretende someter ante la justicia a Salvador Cienfuegos, apenas lleva siete días en curso.

Desestiman cargos, pero los hechos hablan

Hay que recordar que el gobierno norteamericano acusó al general Cienfuegos de brindar protección oficial desde la Secretaría de la Defensa Nacional a una fracción del cártel de los Hermanos Beltrán Leyva, la que era comandada por el narcotraficante Francisco Patrón Sánchez, ‘El H2′, que tenía su centro de operaciones en el estado de Nayarit.

De acuerdo a la causa criminal CR-19-366, la que hoy queda sin efecto, instruida contra Salvador Cienfuegos, revela que, en evidencias obtenidas por agentes de la DEA, donde se incluye la intercepción de miles de mensajes telefónicos entre el general y el narcotraficante Francisco Patrón Sánchez, ‘El H2′, el entonces secretario de la Defensa Nacional, entre el 2004 y 2018 ayudó a trasegar drogas desde México a Estados Unidos.

Las investigaciones que hicieron sólida la acusación, que hoy está en manos del gobierno mexicano, señalan que el general Salvador Cienfuegos Zepeda, valiéndose de su cargo y a cambio de millonarios sobornos ayudó al grupo de narcotraficantes de Francisco Patrón Sánchez de diversas formas, a fin de que ese grupo criminal tuviera el control de Nayarit y de la zona de Mazatlán, Sinaloa.

Según la Fiscalía de Estados Unidos, el general Cienfuegos fue cómplice del ‘H2′ en la expansión de la empresa criminal que en su momento estuvo aliada a los cárteles de Sinaloa, de los Beltrán Leyva y de los Dámaso, la que se posicionó también en los estados de Jalisco, Colima, Nayarit, Zacatecas, Aguascalientes, Guerrero, Estado de México, Hidalgo y Morelos.

A cambio de cuantiosos sobornos, según acusó el gobierno estadunidense, el general Salvador Cienfuegos propició que no se llevaran a cabo operaciones militares contra el Cartel del ‘H2′; llevó a cabo operaciones militares contra organizaciones rivales de ese grupo del narcotráfico y ayudó a localizar transporte marítimo para cargamentos de drogas.

También se le atribuyó en su momento el haber presentado a los principales líderes del Cártel ‘H2′ a otros funcionarios corruptos del gobierno mexicano dispuestos a ayudar a cambio de sobornos, además de que siempre mantuvo informado a Francisco Patrón Sánchez sobre las Investigaciones en curso que realizaban las fuerzas del orden público de Estados Unidos sobre esa organización criminal.

Al informar sobre las operaciones de inteligencia que realizaba el gobierno norteamericano contra el cártel de Francisco Patrón Sánchez, el general Cienfuegos contribuyó al asesinato de algunos miembros del cártel que colaboraban con la DEA en calidad de testigos informantes. Así, dice el gobierno norteamericano, el Cártel del ‘H2’con la ayuda de Cienfuegos logró introducir a suelo estadunidense miles de kilogramos de cocaína, anfetaminas, heroína y marihuana.

La pista marcada por Alex Cifuentes

Hasta donde se sabe, la DEA conoció de las relaciones del general Cienfuegos con Francisco Patrón Sánchez, ‘El H2′, por versiones del narcotraficante colombiano Alex Cifuentes Villa, quien fue un colaborador cercano de Joaquín Guzmán Loera. La exhibición del general Cienfuegos se hizo en enero de 2019, cuando Cifuentes declaró en el juicio de ‘El Chapo’ que “un general de la nación” daba protección a la fracción del Cártel de Sinaloa y de los Hermanos Beltrán Leyva que estaba encabezada por el ‘H2′.

Por instrucciones de la Fiscalía de Estados Unidos y de la DEA, Alex Cifuentes nunca mencionó al general Cienfuegos por su nombre, a fin de no entorpecer el inicio de la investigación. Por eso siempre se refirió a él como “un general de la nación”, del que se aseguró que se negó a recibir un soborno de 10 millones de dólares, pero sí aceptó incontables fiestas pagadas por el Cártel de Sinaloa.

La alianza entre el general Salvador Cienfuegos y Francisco Patrón Sánchez, quien era el jefe de un grupo del narcotráfico asentado en Tepic, Nayarit, asociado con Edgar Veytia, el ex fiscal de ese estado, y con Dámaso López Núñez, jefe del cártel de Los Dámaso, se dio desde el 2004 en el gobierno de Vicente Fox, cuando Salvador Cienfuegos fue el jefe de la decimoquinta zona militar, con sede en Zapopan, Jalisco.

Desde allí permitió que el Cártel del ‘H2′ se extendiera desde Nayarit a la zona central del estado de Jalisco; en el 2005 cuando el general Cienfuegos fue ascendido por el secretario de la Defensa Nacional, el general Clemente Ricardo Vega García, como jefe de la Quinta región militar, el cártel del ‘H2′ expandió sus operaciones delictivas en los estados de Jalisco, Colima, Nayarit, Zacatecas y Aguascalientes.

Después, como jefe de la Novena Región militar, a donde el general Cienfuegos fue trasladado por orden presidencial de Vicente Fox, entre junio de 2005 y enero de 2007 –ya en el gobierno de Felipe Calderón-, se permitió que el cártel del ‘H2′ afianzara su presencia en el estado de Guerreo, posibilitando el control del trasiego de heroína con destino a las ciudades de Los Ángeles y Las Vegas, así como a diversos puntos de los estados de Ohio, Minnesota, Carolina del Norte y Nueva York, en Estados Unidos.

Según una versión de un miembro activo del cártel de los Beltrán Leyva, a cambio de millonarios pagos por parte de Francisco Patrón Sánchez, el general Cienfuegos también abrió el territorio del entonces Distrito Federal y de los estados de México, Hidalgo y Morelos, donde se desempeñó como comandante de la Primera región militar, entre enero de 2017 y diciembre de 2009, donde coordinó al lado de Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), la supuesta lucha contra el narcotráfico, la que solo fue una simulación.

De enero de 2010 a mayo de 2011, el general Cienfuegos, por instrucción del presidente Felipe Calderón fue removido a la comandancia de la Séptima región militar, lo que permitió al cártel de Francisco Patrón Sánchez extender sus actividades delictivas a los estados de Chiapas y Tabasco.

Como Oficial Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, entre enero a noviembre de 2012, el general Cienfuegos no solo siguió con la protección al cártel del ‘H2′, sino que asignó a diversos grupos miliares a las labores de apoyo en el trasiego de drogas que ya hacía por diversos puntos del territorio nacional el grupo delictivo de Francisco Patrón Sánchez, a fin de trasegar drogas hacia Estados Unidos.

Ya como secretario de la Defensa Nacional, en el gobierno de Enrique Peña Nieto, entre diciembre de 2012 a septiembre de 2016, el general que ahora será entregado al gobierno mexicano, no solo facilitó al Cártel ‘H2′ las operaciones de trasiego de drogas hacia el norte, sino que apoyó en labores de esa organización criminal para posibilitar el de lavado de dinero.

La alianza rota… y el desastre

De acuerdo con fuentes al interior del Cártel de Sinaloa, en septiembre de 2016 se dio el rompimiento de la sociedad que mantenían Francisco Patrón Sánchez y el general Cienfuegos. La causa del distanciamiento fue la detención de Clara Elena Laborín Archuleta, la esposa de Héctor Beltrán Leyva, ‘El H’, quien era socia del ‘H2′ y estaba al frente del Cártel de los Hermanos Beltrán Leyva luego de la detención de su esposo registrada en octubre de 2014.

Tras el rompimiento del ‘H2′ y el general Cienfuegos, la SEDENA y la SSP de García Luna, lanzaron una cacería contra Francisco Patrón Sánchez y los otros miembros del Cártel ‘H2′, entre ellos Edgar Veytia, ‘El Diablo’; Dámaso López Núñez, ‘El Lic’, y su hijo Dámaso López Serrano, ‘El Minilic’, a fin de disolver cualquier posibilidad de que estos hablaran de la relación que el cártel mantenía con el Secretario de la Defensa Nacional.

Francisco Patrón Sánchez, fue asesinado en medio de un supuesto operativo de captura ocurrido en Tepic, el 10 de febrero de 2017; Dámaso López Núñez, ‘El Lic’, fue capturado en un operativo militar en la Ciudad de México, el 2 de mayo de 2017, su vida fue salvada por el gobierno de Estados Unidos, quien lo solicitó en extradición y actualmente se encuentra preso, con sentencia de cadena perpetua.

Ante la cacería a muerte que se lanzó contra la cúpula del Cártel ‘H2′, Edgar Veytia decidió entregarse al gobierno norteamericano, lo que ocurrió el 29 de mayo de 2017. A la fecha, el exfiscal de Nayarit enfrenta una sentencia de 20 años de prisión. También Dámaso López Serrano, ‘El Minilic’, decidió entregarse al gobierno de Estados Unidos, lo que sucedió el 28 de julio de 2017. A la fecha ‘El Minilic’ se encuentra a la espera de su sentencia.

Hipótesis de la salvación

El general Cienfuegos, a sus 72 años, tras ser exonerado de los cargos criminales imputados en Estados Unidos, prácticamente ha salvado su vida. Bajo las acusaciones iniciales se estaba jugando una sentencia de por vida en una prisión federal de EE.UU. En caso de ser procesado y encontrado culpable en México, aún cuando puede recibir una sentencia de más de 85 años de prisión, lo más que puede llegar a ser condenado es a 60 años de cárcel, según lo establece el artículo 25 del Código Penal Federal.

Si bien es cierto que una sentencia de 60 años de cárcel es equivalente a cadena perpetua, el General Cienfuegos tiene un as bajo la manga: el Código Nacional de Procedimientos Penales establece en su artículo 166, como causa de excepción de la aplicación de la prisión preventiva, “en el caso de que el imputado sea una persona mayor de setenta años de edad o afectada por una enfermedad grave o terminal…”.

En este caso, la ley mexicana ofrece la posibilidad de que “… el Órgano jurisdiccional podrá ordenar que la prisión preventiva se ejecute en el domicilio de la persona imputada o, de ser el caso, en un centro médico o geriátrico, bajo las medidas cautelares que procedan”, situación que no ocurre en el marco jurídico norteamericano. Por eso el beneficio de la repatriación del general Salvador Cienfuegos.

Para poder llegar a este caso hipotético, de la prisión preventiva domiciliaria, la situación no fue fortuita, fue una estrategia de la defensa de Cienfuegos en coordinación con el gobierno mexicano, pues aún cuando en México se ha negado la intervención gubernamental en el caso, el propio gobierno norteamericano reconoce que es producto de una negociación entre los dos gobiernos.

En la moción de despido firmada por el fiscal Seth D. DuCharme, que desestima los cargos contra el general, se establece que “después de discusiones entre funcionarios del gobierno de Estados Unidos y México, el Departamento de Justicia ha considerado que este despido es de interés público de EE.UU”, reconociendo la estrecha cooperación entre ambos gobiernos en investigaciones bilaterales de aplicación de la ley.

Así, el hecho, sin precedente hasta hoy, tiene varias lecturas: van desde la aceptación de culpabilidad del general Cienfuegos y su obligado papel de colaborar como testigo protegido del gobierno norteamericano, en el caso de nuevas investigaciones a realizar contra exfuncionarios de alto nivel del gobierno mexicano coludidos con el tráfico de drogas trasnacional, hasta un guiño de buena fe del presidente electo Joe Biden con su homólogo mexicano Andrés Manuel López Obrador.

En las lecturas de este suceso tampoco está descartada la posibilidad de que el general Cienfuegos, al saberse responsable de los hechos de narcotráfico y lavado de dinero imputados, haya decidido ir a juicio y exponer la información privilegiada que como secretario de la Defensa tuvo sobre la operación de los cárteles de las drogas en Estados Unidos y la relación de estos con funcionarios de alto nivel del departamento de Justicia de EE.UU.

Otra lectura, vertida desde el interior de la cúpula de la Secretaria de la Defensa Nacional en México, es que el general Cienfuegos pudo haber negociado la información en su poder sobre la forma en que operan, en el tráfico ilegal de armas, diversas armerías de Estados Unidos, las que mantienen relación con grupos del crimen organizado en México, los que son parte de sus catálogos de clientes.

También la suspicacia señala la posibilidad de que el general Cienfuegos se pudo haber dicho dispuesto a ir a juicio, con la posibilidad de verter información sensible sobre la forma en que operan dependencias norteamericanos como la CIA y la DEA en suelo mexicano, pues en su calidad de exsecretario de la Defensa Nacional conoce a plenitud la cantidad y la identidad de los agentes que operan de forma encubierta dentro de los grupos guerrilleros y del narco que interactúan en México.

Por lo pronto, además de que se abre un nuevo capítulo en las relaciones de colaboración para la aplicación de la justicia entre México y Estados Unidos, el general Cienfuegos Zepeda ya estará de regreso en su país, donde será sometido a las leyes y aplicación de la justicia que precisamente no es reconocida a nivel mundial por su eficacia.

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