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Biden se perfila como ganador de la elección presidencial de EU

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En el tiradero que Donald Trump dejará en la Casa Blanca, está el cubrebocas que Joe Biden, que se perfila como ganador de la elección presidencial más reñida, va a enfrentar como insólita cuestión para poner orden en el “matadero” que se trae la covid-19 en Estados Unidos.

El cubrebocas va a evidenciar que el presidente de la Unión Americana, no es el presidente más poderoso del planeta, como se presume comúnmente.

Donald Trump, que ya padeció la terrible enfermedad, desprecia el uso de tal herramienta para contener los avances de la pandemia sanitaria.

El presidente de Estados Unidos no tiene facultades para hacer obligatorio el uso del cubrebocas en todo el país. Así de simple, el coronavirus podrá, “muy a gusto”, continuar su tarea letal y mantener al vecino del norte como la nación que seguirá registrando el mayor número de contagios y de muertes.

Para la pandemia no importa quién vaya a gobernar al país de las barras y las estrellas. En tal tesitura, el demócrata que ayer aseguró su camino a la Casa Blanca con el virtual triunfo en Georgia, puede tener entre sus propósitos inmediatos cambiar el rumbo de la política trumpista en el combate al coronavirus.

La cuestión en estos momentos es ¿cuánto tiempo tardarán nuestros vecinos en agotar las otras opciones que Trump deja dentro del tiradero que fue su gobierno?

Tres cosas parecen claras: Trump no se irá sin pelear y/o hacer el ridículo; dos: el presidente saliente dejará un tiradero, y tres: quedará un escenario muy complicado para Joe Biden, entre otras cosas porque el trumpismo ha quedado implantado en la sociedad y en algunas instituciones estadounidenses. Una cuarta parte de todos los jueces fueron nombrados por Trump y su equipo y los 67 millones de votos con los que perdió, son de ciudadanos apasionados con el desplegué de la política del neoyorkino millonario.

Será difícil para el próximo presidente de EU implementar su agenda, en particular en tres asuntos cruciales: la forma en que se combate el Covid-19; la puesta en marcha de un programa sostenible de reactivación económica, y la implementación de una política medioambiental más agresiva en contra del cambio climático.

El Senado, que parece conservará su mayoría republicana, no dejará pasar la intención de Biden de volver al Acuerdo de París. Y si Biden no consigue permiso de su Senado para suscribir París, ¿cómo tendrá autoridad para decirles a otros países qué hacer en política ambiental o energética?

Más allá de la pandemia, en materia económica Biden se encontrará con una enorme montaña por escalar. En el corto plazo, deberá concentrarse en lograr un acuerdo legislativo para la puesta en acción de la segunda fase de los apoyos, a empresas y hogares afectados.

Para Biden, los otros problemas por atender de inmediato son la deuda y el déficit de las finanzas públicas. La deuda del gobierno de ahora es 35% mayor: 27.2 billones de dólares, equivalente a 82,311 dólares por cada ciudadano; 217,934 dólares por cada contribuyente. En el caso del déficit público, el incremento es dramático. El último año de Obama, en 2016, la diferencia entre ingreso y gasto público era de 585,000 millones de dólares. La administración Trump cerrará con un déficit de 3 billones de dólares, sólo para el 2020. El angelito deja una enorme catástrofe económica al sucesor Biden.

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