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Semana laboral de 4 días

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Por: Juan Chávez

→ Claudia Sheinbaum metió frenos ante un semáforo rojo que no se apaga para dar paso al naranja.

En tales circunstancias, en la semana del 22 al 28, no habrá apertura parcial de centros comerciales, tiendas departamentales, hoteles, Centro Histórico, servicios religiosos e iglesias de todos los credos.

Seguiremos igual, con una economía que apenas ha abierto negocios pequeños por “disposición” del pinche coronavirus que alcanzó el miércoles un repunte en número de personas hospitalizadas y en especial de paciente intubados en la capital del país.

Además, la Covid-19 impuso nueva marca nacional en sólo 24 horas: 5,662 contagios para sumar un total, el jueves en la noche, de 165,455 contagios.

Para la jefa de Gobierno de la Ciudad la transición al semáforo rojo, como se la había planteado, le está resultando difícil. Por lo pronto, hay que aventarse una semana más en ese “escenario de transición al semáforo naranja”.

La disposición de semana laboral de 4 días por la emergencia sanitaria, puede llegar a ser realidad andando el tiempo, una vez que el coronavirus sea dominado. Reducir a 4 días el trabajo semanal es una demanda de la clase laboral, surgida a raíz de las presiones del desempleo que el país vive desde hace un par de décadas.

Y por lo que hace a la protección que el trabajador debe tener ante la amenaza del letal virus, no hay lugar a las discusiones. La clase patronal deberá de proveerlas a su coste cuando la labor del trabajador sea presencial.

Es un gasto más, pero hay que hacerlo. Eso podrá encarecer muchos productos, pero no hay remedio. Ya se sabe que los costos de producción los traslada el patrón a los consumidores que finalmente seremos los que pagaremos los cubrebocas, googles o mascara, guantes, jabón y el gel antibacterial así como los tapates sanitizantes de la clase laboral.

Dicta la fracción XIX Bis del artículo 132 de la Ley Federal del Trabajo esta obligación a los patrones:

“Cumplir con las disposiciones que en caso de emergencia sanitaria fije la autoridad competente, así como proporcionar a sus trabajadores los elementos que señale dicha autoridad, para prevenir enfermedad en caso de declaratoria de contingencia sanitaria”.

Tal obligación, lo sabemos, elevará los costos de producción.

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