Robots, futuros empleados

revista4Q / 17 de 05 2020 / Por Juan Chávez

En 2030, los robots ocuparán 20 millones de empleos en el mundo y además estarán a salvo del Covid-19 que se espera cobre 95 millones de muertes en el planeta, antes de que se vuelva endémico.

Se pronostica, para la era cibernética, la desaparición del 50% de los trabajos que existen hoy en día.

Eses es el panorama que, por supuesto, no entra en el plan de la nueva política económica que este sábado anunció López Obrador desde el antiguo recinto de la Cámara de Diputados en Palacio Nacional.

Desde que apareció la primera máquina de vapor en los años primarios de la revolución industrial, el hombre en su ocupación artesanal empezó a ser eliminado.

Siempre ha tenido que utilizar la violencia para mantener sus puestos de trabajo. Comenzó a destruir a las máquinas que los industriales de entonces impusieron al final.

Las epidemias además, han contribuido a la perdida millonaria de empleos. Como que las pestes son el mejor aliado de los adelantos tecnológicos del hombre que con estos auto elimina sus empleos.

Comenzó, en la era actual, con suplir a empleados del sistema bancario con la instalación de los cajeros automáticos, superados ya estos por las operaciones que los usuarios pueden hacer mediante las llamada APP y del celular mismo.

El clic es el mago en la inteligencia artificial que está supliendo muchas de las tareas productivas que en exclusiva tenían los humanos hasta finales del siglo 20.

Un estudio de la firma de análisis Oxford Economics asegura que el número de máquinas en el sector industrial se ha triplicado en las últimas dos décadas.

En China está instalado uno de cada tres robots que hay en el mundo.

Según el estudio, la automatización de procesos generará desigualdad social y geográfica y eliminará puestos de trabajo de baja calificación, pero impulsará la producción económica en el mundo.

Los robots ya han absorbido millones de empleos industriales y ahora están tomando impulso en los servicios, ayudados por avances en áreas como visión por computadora, reconocimiento de voz y aprendizaje automático.

En principio hará un gran hueco en la actividad informal de la servidumbre de los hogares. La ventaja para los empleadores será que la “María robótica” no descansará, no enfermará, no demandará aumento de salarios ni aguinaldo ni vacaciones.

Será una chulada, dicen los afectos a pichicatearle bienestar a sus sirvientes.

El desplazamiento del empleos no se realizará de manera uniforme y las regiones más afectadas serán las más pobres, ya que dependen de trabajadores menos calificados.

La automatización generalmente ha impulsado una mayor creación de empleos de la que destruye, pero en los últimos años la atendencia ha creado una brecha de habilitadades que deja sin oportunidades a muchos individuos.

“Los trabajos en entornos menos estructurados y que demandan compasión, creatividad o inteligencia social probablemente sean llevados a cabo por humanos en las próximas décadas”, señalan los autores del análisis.

Habrá mayor productividad, pero las “manos” de los robots le pegarán tremendo punch a la economía: bajarán los consumos, en el campo descenderá la producción de alimentos, a la par que las industrias eléctrica, de plástico y metales, incrementarán para satisfacer la demanda robótica.

En México, y bajo la predicción del anuncio de AMLO de la “nueva economía” para sustituir la que el Covid-19 ha hecho pedazos, es difícil predecir hacia dónde caminaran las actividades productivas y de servicios.

La tecnología es el mayor catalizador de cambio y cada vez son más las tecnologías que cuentan con el potencial de transformar el mundo en el que vivimos y que el coronavirus sigue cambiando con sus ataques criminales.

Para 2030 habrán desaparecido 2,000 millones de empleos en el mundo, equivalente a casi el 50% de los trabajos existentes, mientras que el 65% de los niños que están en primaria se dedicarán a trabajos que aún no se han inventado.

El mundo no deberá detenerse ante la pérdida de puestos de trabajo; deberá fijar su atención a la mutación de habilidades necesarias para ejercer lo desconocido. Este es el principio ineludible.