Días negros, con TV Azteca en la 'verdad'

revista4Q / 21 de 04 2020 / Por Juan Chávez

El domingo, de plano, el crimen organizado demostró que el COVID-19 le pela los dientes. Los sicarios se despacharon con la cuchara grande e hicieron del último domingo el día más violento de lo que va del 2020: 105 homicidios dolosos.

La cifra de ejecuciones resultó de acuerdo al conteo diario del gobierno federal. 
En otras palabras, junto con la pandemia, la violencia sigue siendo el flagelo de la población mexicana.

El mismo domingo, gobernadores de cuatro estados anunciaron su propósito de abandonar el pacto fiscal, dado el escaso apoyo que el gobierno de la 4ª T les otorga contra el mortal virus del COVID-19.

Los gobernadores son de Coahuila (PRI), Jalisco (MC), Tamaulipas (PAN) y Nuevo León (independiente).

De lograr su fin, cuestión que se antoja casi imposible, crearían una catástrofe económica y política en el país.

Por lo pronto, además de amenaza, es seria advertencia a López Obrador que se mantiene empeñado en mantener como portavoz de la crisis sanitaria al subsecretario Hugo López Gatell, no obstante los desatinos que ha cometido desde que se presentó el primer caso en México.

Ya TV Azteca oficializó su "desencanto" en ese absurdo manejo de la pandemia y por conducto de Xavier Alatorre, la estrella de su noticiario estelar, pidió "no hacerle caso a López Gatell".

La afirmación fue el remate de la posición adoptada por el dueño de la poderosa cadena televisiva, Ricardo Salinas Pliego, no obstante que el gobierno de la cuarta transformación lo ha favorecido con la exclusiva administración de las tarjetas bienestar de los adultos mayores y concederle, por parte de la SEP, jugoso contrato de servicios.

En los días en que apareció en el país la mortal infección, Salinas Pliego reunió a todo su personal para "exhortarlo a no dejar de trabajar, aunque algunos resultemos contaminados y sumemos la lista de los muertos".

"Somos un servicio esencial de la comunidad", subrayó.

Ahora, L(i)opez, totalmente apartado de las normas del Consejo de Salubridad General, pide no sancionar a TV Azteca porque es "superior la libertad de expresión".

L(i)opez coloca tal derecho sobre las decisiones de un consejo que, además, de hecho no está funcionando porque toda la acción contra el coronavirus el presidente la tiene centrada en las declaraciones diarias del subsecretario de Salud.

Y es necesario insistir: Desde el principio, López-Gatell acumula errores, a pesar de que tuvo tiempo para diseñar un plan que diera mejores resultados.

A mediados de enero, en que se descubre el primer caso en México, se empeña en ubicarlo como "caso de importación" porque el enfermo había viajado a China. Así continuó en las semanas siguientes, señalando que los contagiados de coronavirus "son de importación" porque estuvieron en Italia, España, Corea del Sur o Estados Unidos.

El contagio, bajo tales circunstancias, le pega a las comunidades mexicanas y según las cifras del vocero, siempre engañosas, en los próximos días serán hospitalizados 19,520 pacientes (20%), entrarán a cuidados intensivos 4,880 pacientes (5%) y requerirán equipos especializados 976 pacientes (1%).

Pero las cifras reales no empatan con las manejadas por el sabio infectólogo de 
López Obrador, dado que el confinamiento no ha sido total, no se usa cubre bocas en lugares públicos y no se realizan pruebas a los sospechosos.

En tal situación, a los 5,014 casos reportados al 15 de abril, hay que multiplicarlo por 50 con lo que, en lógicos cálculos matemáticos, los infectados en esa fecha eran 200 mil 560.

Las cosas están de espanto. Y México, por culpa de L(i)opez se divide más en estos fatídicos tiempos dominados por el indetenible coronavirus.