Economía sin chance

revista4Q / 30 de 03 2020 / Por Juan Chávez

Hay miedo a enfermarse. La población mundial vive con pánico y por eso se encierra en casa y mete todas las trancas que tiene a la mano para que ese enemigo invisible no penetre a su hogar.

El encierro, hasta ahora, es "la medicina efectiva" contra la propagación del virus letal, pero ese encierro, está matando la economía de los países.

La carrera entre el coronavirus y la economía es a muerte. No hay duda y para infortunio de la humanidad, la está ganando el COVID-19.

Los países, regulados financieramente por presupuestos aprobados previamente, están gastando, al margen, toneladas de dinero.

Los sectores productivos claman por apoyos financieros y fiscales a los gobiernos que tienen límites para gastar.

No habrá, pronto, la liquidez necesaria, a nivel mundial, para continuar la lucha contra el mortal coronavirus.

La recesión mundial toca a las puertas de la economía, con la fuerza de un virus que no se detiene en contemplaciones.

El paro a la actividad productiva costará dos puntos por mes en el crecimiento del producto interno bruto de cada país que sufre la pandemia y con ello, el desplome de los empleos.

En México se estima que al final del día, se habrán perdido más de un millón en puestos de trabajo.

Limitar el contagio por coronavirus es el peor desastre que ha ocurrido en el planeta desde hace más de un siglo.

El COVID-19 se mantiene como noticia principal en las portadas de todos los medios de comunicación del mundo entero. Ello, sicológicamente, aviva el miedo de la sociedad que no tiene ojos para otras noticias.

El turismo, que sostiene la economía de gran parte de los países, ha sido la primera actividad en desplomarse: la contención sanitaria le ha ocasionado una caída del 50 al 70%.

El mundo está en cuarentena. Una cuarentena que, por la capacidad del virus de extenderse y reproducirse, apunta a irse hasta finales de junio.

"Cuando salgamos de esta crisis, el mundo será diferente". Sí, y tendrá que incrementar sustancialmente sus recursos dedicados a la investigación y al desarrollo de vacunas. Habrá necesidad de redirigir presupuestos a los sistemas de salud y epidemiológicos y trabajar juntos para evitar el colapso de los sistemas de atención médica.

Otro choque de un nuevo virus, no lo resistiría la humanidad. El que la azota en estos fragorosos días tiene la capacidad, como todos los de su especie, de mutarse. La cepa dos, es la que trae por el callejón de las amarguras al mundo entero.