Coronavirus le pega a Dios

revista4Q / 17 de 03 2020 / Por Juan Chávez

Podría parecer venganza o respuesta de la naturaleza que la humanidad agrede a cada instante y que mantiene acorralada en la inmundicia del mundanal mundo. Lo que ha saltado ante los ojos de los habitantes del planeta, es el silencio en que el Coronavirus ha colocado al mismo Dios.

Las imágenes de la Plaza de San Pedro en el Vaticano, en vísperas de la Semana Santa, dan idea de los golpes que el virus de la muerte está recetando al planeta y a sus más se siete mil millones de habitantes.

También son ilustrativos los golpes al Ser divino que ha mandado al clóset donde nadie le reza ni le ruega que haga el milagro de frenar la desenfrenada carrera del portador de la mortífera enfermedad del Covid-19, que suele aterrizar en neumonía en grado severo cuando despliega toda su batería reproductora de millones de semejantes que se tragan los pulmones.

Como los estadios de futbol, el centro de la religiosidad cristiana se mantiene vacío por disposición del papa Francisco que apareció solitario en el balcón de la residencia pontificia dando la bendición al viento porque no había un solo creyente en la enorme plaza el domingo 15.

Las manifestaciones de los creyentes en la conmemoración de La Pasión, de llegarse a dar, serán en solitario, sin las congregaciones tradicionales.

No habrá en Roma, por supuesto, alma alguna que acompañe al Pontífice en los eventos de una Semana Santa, del domingo de Ramos del 5 de abril al sábado 11 de la Resurrección, porque el virus COVID - 19 se ha apoderado de la voluntad de los creyentes y de los no creyentes.

Hay que lavarse las manos continuamente, entre 15 y 20 veces, y no saludar ni besar ni abrazar a nadie.

El hombre y la mujer están aislados y las familias, es la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, deben permanecer encerradas en casa.

El mismo Dios, sin nadie que le rinda pleitesía, la está pasando aislado, y quién sabe hasta cuándo, porque el letal virus aterrizó en el mundo para quedarse. La pandemia que ha producido, va a permanecer como si se tratara de una gripe banal y trivial.


El Coronavirus que produce la mortal enfermedad Covid 19 está registrado en la Biblia y, considerando el texto sagrado como la palabra de Dios, es incuestionable que un ente microscópico que a ciencia cierta no se sabe si vive o no, esté haciendo parir al mundo y a su ciencia.

Desde luego, y de acuerdo con el Antiguo Testamento, no debe presumirse que se trate de un castigo del Supremo, no obstante que la escritura haya predicho la pandemia mundial hace miles de años.

A pesar de que ni los científicos saben el origen del mortal virus que surgió en Wuhan, China, a finales de 2019, existe un versículo de la biblia judía que profetiza su aparición por la ingesta de animales vivos.

En el Levítico, hay letras que destacan en el texto y que son: kuf, reish, vav, nun y hey: “Corona”, y vav, yu, reish, vav y samech: virus, que, al unirlas da coronavirus.

Más concretamente, en los versículos 19 y 42 del capítulo 11 del propio Levítico, se prohíbe consumir murciélagos, el animal que podría ser el creador del coronavirus Covid-19.

De otro lado, en el capítulo 9 del Génesis se habla del peligro de consumir animales vivos. Se lee el mandato de Dios:

"Todo lo que se arrastra y vive será alimento para vosotros, lo mismo que la verde hierba; os doy todo. Sin embargo, no comeréis carne con su alma, que es su sangre; no has de comer".

También el Torá, el texto sagrado del pueblo judío, hace la predicción de la llegada del mortal virus que ha dejado, hasta el 16 de marzo, más de 3 mil muertos en más de cien países infectados.

Ese código oculto, popular en los años 90, señala que el supuesto origen del Coronavirus es la zoonis, es decir, la transmisión de una infección por comer animales vivos.

En el caso, habitantes de la ciudad china de Wuhan acostumbran comer la carne de murciélagos.

NOSTRADUMUS 
TAMBIEN LO PREDIJO

Hace 500 años, Michel de Nostradamus también predijo para 2020, la pandemia del Coronavirus que azota a la humanidad.

Cuentan los aficionados a sus predicciones que en 1555 el médico francés, muy dado a adivinar el futuro, escribió, entre sus profecías, que en el año de los gemelos (20-20), surgiría una Reina (Corona), que desde el Oriente (China), extendería su plaga (virus), de los seres de la noche (murciélagos), a la tierra de las 7 colinas (Italia), transformando en polvo (muertes), a los hombres del crepúsculo (ancianos), para culminar en la sombra de la ruindad (fin de la economía mundial).

Vale pues que el Coronavirus esté arrinconando a Dios al dejarlo sin la milenaria conmemoración de La Pasión y que haya dado vida a las profecías bíblicas y los augurios de Nostradamus.