Pemex y su hospital de la muerte

revista4Q / 05 de 03 2020 / Por Juan Chávez

Aunque será hasta el sábado que oficialmente la Cofepris de José Alfonso Novelo dará a conocer los resultados de la investigación sobre el medicamento aplicado a pacientes del Hospital Regional de Tabasco y que ha causado la muerte de dos de ellos, cabe decir que la cuestión de los medicamentos -el desabasto y ahora medicinas infectadas-  se le pone como tuerca trasroscada al presidente López Obrador.

Ha sido lamentable que tal medicamento haya sido aplicado cuando lo contaminaba la bacteria conocida como klebsiella spp, que está relacionada con el desarrollo de enfermedades infecciosas en la sangre y tejidos blandos.

S
u aplicación, como medida para aliviar a enfermos de hemodiálisis, resultó desastrosa: 52 pacientes están en tratamiento; dos de ellos ya fallecieron y seis han sido trasladados al Hospital Central Sur de Atención Especial en la ciudad de México para extraerles el catéter, cosa que en el nosocomio de Pemex en Tabasco, no es posible realizar.

Cualquiera, en ese tenor, se hace cruces, sobre todo porque familiares de los internados, que son derecho habiente de Petróleos Mexicanos, sostienen que son nueve los muertos.

Y nomás por eso, uno de los familiares llamó al hospital regional de Pemex "hospital de la muerte".

Cómo sea, alarma la ineptitud de un hospital y más la circulación de una medicina infectada.

El asunto puede desembocar en la necedad presidencial de controlar la distribución de medicinas cuando se carece de los transportes especiales refrigerados o con clima acondicionado, que los medicamentos requieren en su traslado.

Ya el Presidente, en su bolero mañanero de este jueves, se lanzó contra las compañías de medicamentos, las que no tendrán acceso a los contratos gubernamentales "si tienen pleito judicial pendiente", en el país o en el extranjero.

Las industrias farmacéuticas que estén interesadas en convertirse en proveedores del gobierno federal, deberán pasar por el tamiz de la Unidad de Inteligencia Financiera.

"No queremos trato con empresas que tengan juicios pendientes o estén fichadas por lavado de dinero o por actos de corrupción en México o en el extranjero", afirmó.

Y como las que consideró "compras consolidadas" lo único que reflejaron fue el desabasto y las protestas de padres de familia que tienen hijos con cáncer y que están sin tratamiento por falta de medicamentos, el mandatario ya se aventó otro capiruchazo:

La secretaría de Hacienda, informó, ya prepara una licitación para contratar el servicio de farmacias particulares por tres años para que surtan de medicamentos a nueve hospitales nacionales e institutos de alta especialidad.

El sector salud pues, consumirá medicinas directamente de las cadenas de farmacias, como lo hace cualquier particular con receta de su médico en mano. Y nomás por eso, la salud resulta cara, muy cara. Lo declara el viejo periodista autor de estas líneas, que mes a mes ve disminuida su exigua pensión en casi dos mil pesos por necesidad de las medicinas que lo mantienen en pie a los 87 años.