Panorama desolador para sistema de pensiones

revista4Q / 29 de 01 2020 / Por Juan Chávez

Ya nadie parará el cohete pensionario que le estallará a López Obrador en 2021, al arribo a los escenarios de las finanzas y economía públicas, de la primera “Generación de la Afore”.

Reformas constitucionales y a ley del SAR (Sistema de Ahorro para el Retiro) que se hallan en las cámaras del Congreso, no detendrán la explosión que causará el pago de la garantía de un salario mínimo al trabajador que cotizó 24 años de su vida laboral.

Ya no se toca el tema de aumentar la edad de 65 a 68 años para ganarse el derecho a la jubilación. En este tenor, la voz del presidente López Obrador, es la sentencia que cuenta: “En mi gobierno no habrá aumento de la edad para jubilarse”.

Ahora, analistas y sector empresarial se refugian en el incremento de la cotización que vía el IMSS va a dar a la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) que las remite a las 10 administradoras en manos de los bancos y crear lo que se conoce como Amafores o sea las que se enriquecen más con la comisión que cobran que ahora está como mayor al 1% y que se espera bajar, a finales del sexenio, a 0.70.

También se aspira a reducir el número de cotizaciones de 1,250 (24 años) a 750 (14 años) con la mira de que el trabajador tenga una pensión digna en su retiro.

Pero ambas posiciones no son el alivio. Constituyen un simple “mejoralito”.

Unos piden que la tasa de aportación de los trabajadores, patrones y gobierno suba de 6% del salario a 15 o 18%. Otros, más conservadores, claman por un nivel entre 10.5 y 14 por ciento.

Colóquese en el supuesto de que la cuota se incremente al 18%, es decir, casi el triple de lo establecido en la actualidad que, con 6%, apenas dará al trabajador 30% de su último salario.

Empresarios y analistas, piensan que se llegaría al 70% del último ingreso: No hay tal. Apenas rayaría en la mitad de lo que gana, independientemente de que el mal pago del salario, sangraría más la exigua sangría del que se parte la madre todos los días a cambio de un miserable sueldo.

Los actuales sistemas de pensiones, que suman decenas, son costosos y representan fuertes presiones para las finanzas públicas. Este 2020 el monto del pago de las pensiones –Ley de 1972—

Ascenderá a un billón de pesos, un incremento del 6% con respecto a 2019. Esa cantidad es similar a lo que el gobierno estima recaudar por concepto de IVA, y será equivalente al 4.2% del Producto Interno Bruto (PIB) y al 18% de todas las erogaciones del gobierno.

El panorama es desolador y no habrá para el trabajador que empezó a cotizar en 1997 bajo el esquema de ahorro individualizado y privatizado, más consuelo que marchar a una vejez nada digna.

Existe además un dato macabro: Sólo el 25 por ciento de la “generación afore”, logrará cumplir el total de semanas para alcanzar una pensión mínima garantizada. El resto chupará “Faros” o tendrá que retirar su ahorro de toda la vida en una sola exhibición. Un ahorro pírrico que tuvo como fuente el mal pago al esclavo del trabajo.