Cero a la guerra

revista4Q / 09 de 01 2020 / Por Juan Chávez

Trump se salió con la suya y se apuntó el primer triunfo en la verborrea guerrera que se trae con Irán, desde enero 3 que mandó sus drones asesinos contra el general líder iraní y otro alto dignatario de ese país.

También, con ese primer triunfo en la bolsa, parece estar listo para entrarle, en este año electoral, a su ardiente propósito por reelegirse otros cuatro años para la Casa Blanca.

Él ha ofrecido diálogo abierto con el gobierno de Irán “pero sin condiciones” y al asesinato del general iraní Qaem Soleimani, Irán ha respondido con más de una veintena de misiles amenazadores a bases militares y a la embajada estadounidense en Irak, pero sin dar en el blanco.

No ha habido “mala puntería” de los militares iraníes. Lo que acontece es que Irán lanzó un amagamiento de respuesta con esos “miisilazos” y su advertencia de que si es atacado por tropas norteamericanas, la emprenderá contra Arabia Saudita, Siria e Israel lo que llevaría a una “guerra regional”.

Lo que hay en el fondo es que ni Estados Unidos ni Irán quieren una guerra.

Acontecería lo que el líder ruso Vladimir Putin ha apuntado, rememorando a Albert Einstein:

“No sé con qué armas se pelearía en la III Guerra Mundial, pero lo que sí sé es que la IV sería con palos y piedras”.

Cuenta ya, para volver a respirar por la paz mundial, el rotundo “no” de Trump a la guerra con Irán.

La amenaza pues se ha diluido y los “tambores de guerra” parecen haber sido acallados.

No obstante, Donald Trump ha rescatado lo que parecía haberse perdido: el sigue siendo el policía del mundo.

El lanzamiento de una veintena de misiles balísticos desde suelo iraní durante la madrugada del miércoles 8 de enero contra dos base militares estadounidenses en Irak, es el último capítulo del enfrentamiento que comenzó a principios de año con el asesinato, a manos de Estados Unidos, del poderoso general iraní Soleimani.

El Pentágono ha pretextado que el ataque se dio para frenar la expansión de Irán que, alegan, pretende irse sobre los países de la zona como Irak y Siria.

Trump escogió el momento del ataque para disminuir, en lo mediático, el juicio político que la Cámara de Representantes le tiene instaurado y que se estaba llevando los espacios principales de los medios.

Ahora el boleto es Irán y su juego político por la reelección.

Se ha autodefinido como el presidente súper de los Estados Unidos y ha presumido que con tal bandera, ganará la reelección.

Hay críticos, sin embargo, que consideran que las consecuencias de esta escalada de tensión son imprevisibles.

Sostienen que “La situación a la que se ha llegado es muy delicada y puede ocurrir cualquier cosa”.

No le tienen confianza a Trump y desconfían de su categórico “no” a la guerra.

En una circunstancia así, el mundo entero le debe la paz al güero neoyorkino.