2020: ¿Un ex presidente a la cárcel?

revista4Q / 03 de 01 2020 / Por Juan Chávez

Derivado del juicio que en Nueva York enfrenta Genaro García Luna, un ex presidente de México podría parar en la cárcel este año que ha comenzado. ¿Enrique Peña Nieto? ¿Felipe Calderón? ¿Vicente Fox?

Cualquiera de los tres a quienes el otrora secretario de Seguridad estuvo ligado desde los comienzos de su carrera política que, por la materia que lo caracterizo, nada tiene que ver con sus estudios profesionales de ingeniero mecánico en la Universidad Autónoma Metropolitana… aunque haya hecho cursos de la especialidad.

De cualquier forma, el ex secretario de Seguridad Pública del presidente Calderón (2006-2012) es el baluarte de la política mediática que despliega el presidente López Obrador. Será el as bajo la manga del chaleco, cada vez que le convenga y mediando siempre el avance que reporte el proceso en una corte federal de Brooklyn, Nueva York, cuyo fiscal le finca tres acusaciones: dos por tráfico de drogas y una más por mentir en su declaración para obtener la ciudadanía estadounidense. 

García Luna comenzó en 1989 su carrera en inteligencia en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), donde fue responsable de Contrainteligencia y Terrorismo. Es decir, sí se ve bien, desde los primeros tiempos del salinato pudo haberse ligado a los cárteles de Sinaloa. Era director del CISEN, entonces, Fernando del Villar, un economista que había transitado por la Facultad de Economía de la UNAM, pegado a Carlos Salinas de Gortari. 

García Luna fue creador de la Agencia Federal de Investigación (AFI) que luego, en 2001, dirigiría en el gobierno de Vicente Fox.

De Arturo Durazo, el hombre fuerte en seguridad pública de Salinas de Gortari, pudo haberle llegado la influencia de su preparación en inteligencia que lo elevó hasta la titularidad de Seguridad Pública.

Durazo presumía de sus nexos con los narcotraficantes. Él mismo fue un traficante de cocaína. En la campaña de Salinas, una noche, en Aguascalientes, surtió de la droga a periodistas que cubrían la cruzada electoral y que eran afectos a su consumo.

No es extraño pues que el fiscal de Nueva York lo acuse de recibir millones de dólares del cártel de Sinaloa mientras estaba al frente de la Policía Federal en México.

Se trata pues de una carta que mostrará la baraja de la corrupción en México.


Muchos ex altos funcionarios y ex gobernadores serán señalados –y a lo mejor aprehendidos—por sus vínculos con el secretario de Seguridad Pública que le avaló a Felipe Calderón la declaración de guerra al crimen organizado el 11 de diciembre de 2006.