¿A quién le cayó el 20?

revista4Q / 02 de 01 2020 / Por Juan Chávez

Infortunadamente a México no. El año nuevo, que por cierto es bisiesto, será como el año viejo: dominado por la inseguridad y la violencia y con una economía arrastrando la cobija.

2020, como 2019, será mal año para los mexicanos, por "muy consolidada que esté la cuarta transformación", según ha presumido López Obrador en la primera mañanera del año que comienza.

El 20 no nos caerá a los mexicanos. Rodará, como aquella moneda de ese valor que tuvimos hace unos ayeres. Seguirá el dominio del crimen organizado que, según se antoja, se ha convertido ya en una estructura que "gobierna" al país.

Los 31,688 homicidios dolosos que convirtieron a 2019 en el año más sangriento de la historia, es probable que en 2020 sean superados ante la falta real de una política de mano dura en las regiones dominadas por la bandas de sicarios.

No basta con la Guardia Nacional que este año irá para cubrir la tranquilidad de la sociedad a nuevas 50 zonas territoriales designadas. Hasta ahora se le ha visto como un aparato desorganizado, sin éxito en muchos de sus operáticos. Ha quedado así ante la gala de organización que hacen los criminales.

Para el sector privado, la inseguridad y la violencia son los dos grandes pendientes del Presidente. Las empresas, se queja el presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), José Manuel López Campos, padecen robo, extorsión y cobro de piso.

Más del 64% de los empresarios han sido víctimas del crimen organizado y en 2019, como tales, acumularon pérdidas por 8,300 millones de dólares.

Carlos Slim, el hombre millonario de México, pide a López Obrador que el 5% del Producto Interno Bruto (PIB) sea destinado a obras de infraestructura, para sacar la economía de la atonía en que se encuentra y generar empleo. Pero se quedó chiflando en la loma. López Obrador ni siquiera respondió a su propuesta.

Para colmo, el EZLN anuncia que no permitirá la construcción del Tren Maya porque atenta contra la "Madre Naturaleza". Un desafío, sin duda, para esa cuarta transformación, en la que el inquilino de Palacio Nacional sigue echando volados, ahora con el "20".