México, refugio ideal de políticos

revista4Q / 18 de 11 2019 / Por Juan Chávez

El asilo político lo otorga México por razones humanitarias. Desde los años finales del siglo XIX México ha abierto sus puertas a los perseguidos políticos y en general a aquellos que han huido de la violencia de guerras civiles y los maltratos por parte de las autoridades de su país.


Detrás del asilo, sin embargo, Genaro Estrada tejió la doctrina de la libre determinación de los pueblos y su correlativo de no intervención en asuntos internos de los Estados, los cuales no sólo están consagrados en la Constitución Política Mexicana sino también en la Carta y en las Resoluciones de las Naciones Unidas (ONU)


De 1930 a 1932, fue embajador en España y ministro plenipotenciario en Portugal y Turquía. Producto de su esencia diplomática redactó la famosa Doctrina Estrada, en defensa de la soberanía de las naciones ante la intervención extranjera.


Genaro Estrada Félix, periodista, educador, político, diplomático, poeta y novelista, nació en Mazatlán el 2 de junio de 1887 y falleció en la ciudad de México el 29 de septiembre de 1937.


Fue delegado ante la Sociedad de las Naciones (órgano antecesor de la ONU)


Su doctrina es interpretada de diversas maneras, lo que ha propiciado confusiones y, a veces, su correcta aplicación.


Bajo esos principios, el gobierno de López Obrador concedió el asilo político al expresidente de Bolivia Evo Morales, que el domingo 10 de noviembre renunció al sentirse perseguido por las estruendosas manifestaciones de los bolivianos que le reprochaban su tramposa reelección a un cuarto mandato el 20 de octubre.


La Organización de Estados Americanos (OEA) acusó tremendas irregularidades en esa jornada comicial que el entonces presidente Morales llevó a cabo para extender su poder hasta 2025.


Con todo, Evo, quien fue recogido en territorio boliviano por un avión de la Fuerza Aérea Mexicana, se encuentra en México desde el martes 12 de noviembre y es escoltado por agentes del desaparecido Estado Mayor Presidencial que custodiaron al presidente Peña Nieto.


México ha otorgado asilos masivos a España y a Guatemala, en los tiempos en que la dictadura de Francisco Franco traía asolado al pueblo.


En el caso de Guatemala fue por la caída del gobierno del presidente Arbenz que cientos de guatemaltecos se asilaron, principalmente en territorio de Chiapas.


En el país hispánico, inclusive, México, en los tiempos de Lázaro Cárdenas en la Presidencia, se abrió plenamente para acoger a los republicanos que huían de la guerra civil y más que nada del dictador, cuyo cadáver, recientemente, fue "expulsado" del Valle de los Caídos, donde el pueblo español venera a sus héroes.


La cuestión toral en México, en tratándose del otorgamiento de asilo, es que no hay congruencia entre éste, como expresión de la política exterior mexicana y la política interna, llena de desigualdades que, de ninguna forma, viven los refugiados.


En el caso de España, en el asilo a nivel masivo, los intelectuales fueron colocados por el gobierno cardenista, en 1938, en puestos a los que no fue posible, nunca, que arribaran mexicanos.


Me tocó vivir la experiencia en la redacción del periódico El Nacional, donde conviví, por 30 años, con dos refugiados españoles: Juan Rejano y Rosendo Gómez Lorenzo, el primero encargado del Suplemente Cultural y don Rosendo, como corrector de estilo.


Ambos maravillosas personas y de quienes aprendí mucho. Gómez Lorenzo, de filiación comunista, fue vigilado muy estrechamente en el gobierno de López Mateos. En los tiempos de mandatarios visitantes (Kennedy, entre otros), con maletín en los brazos lo vi dirigirse a la pequeña cárcel de La Ciudadela, donde permanecía en calidad de "detenido especial".


Así se jugaba el asilo mexicano en aquellos tiempos de la Guerra Fría.


Hay muchos personajes a los que México ha dado asilo desde el siglo XIX y que huyeron de países como España, Cuba, Perú, Rusia, Irán, Guatemala, Honduras...


Luego de señalar que lo ocurrido en Bolivia fue un golpe de Estado, la secretaría mexicana de Relaciones Exteriores hizo notar que a lo largo de su historia, México se ha caracterizado por su tradición en materia de protección a asilados.


Esa tradición a la que hizo referencia la cancillería, y que tiene como bases el artículo 15 constitucional, un convenio firmado ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y un tratado con Colombia que data de 1853, le ha abierto las puertas a destacados políticos.


Entre otros, a José Martí, mientras en Cuba se luchaba por su independencia; Víctor Raúl Haya de la Torre, político peruano en la dictadura de Augusto Leguía; León Trotsky, el principal impulsor de la revolución rusa y enemigo a muerta de Stalín; León Felipe y Luis Buñuel, poeta y cineasta, respectivamente y que son el símbolo del exilio masivo de españoles que se vivió en los años de la guerra civil (1936-1939).


También de España, México recibió a 500 niños que huían de los estragos de la guerra y que fueron enviados a Morelia, donde llegaron a integrar aquel coro conocido mundialmente como "Los niños cantores de Morelia".

Otros asilados de renombre fueron Mohamed Reza Pahlevi, sha de Irán en 1979 y quien en su momento fue uno de los hombres más ricos del mundo.


Hay que mencionar a Rigoberta Menchú, la lideresa maya-quiché de Guatemala quien en la década de 1980 se asiló en México, luego del asesinato de su familia y que se convirtió en activista en favor de las comunidades indígenas, lo que le valió el Premio Nobel de Paz en 1992.


Hortensia Bussi, a quien Luis Echeverría envió un avión para sacarla de Chile, luego de un golpe de Estado al presidente de Chile, Salvador Allende.


Manuel Zelaya, expresidente de Honduras, un político que recibió asilo político por parte de Felipe Calderón, luego de que fuese expulsado de su país por su intención de reelegirse.


La historia también recoge la escapada de estadounidenses por la intolerancia desatada por McCarhy y en los años setenta del siglo pasado, la llegada a México de argentinos, chilenos, uruguayos, peruanos, colombianos y brasileños que huían de las dictaduras militares.


En los 80 llegaron los refugiados urbanos procedentes de la guerra civil en el Salvador.


Sostiene Fernando Serrano Migallón, catedrático de la UNAM que el asilo se consolida como una institución americana a partir de las Convenciones de La Habana (1928), Montevideo (1933) y Caracas (1954).


El asilo, sustenta, es la "opción única de salvar la vida".


En tal encrucijada, según lo asimiló el gobierno de AMLO, se hallaba el dictador Evo Morales.