Avión mexicano por Evo

revista4Q / 12 de 11 2019 / Por Juan Chávez

Declaró el canciller Marcelo Ebrard que la caída del dictador bolivariano Evo Morales, fue “golpe de Estado”. Tal calificación solo puede estar en la mente de López Obrador y su cuarta transformación.

El dictador cayó por la presión ejercida por la población, que se echó a las calles para protestar por la cuarta pretendida reelección de Morales que la Organización de Estados Americanos (OEA) le descalificó “por serias irregularidades”.

Morales, que llevaba 14 años en el poder, pretendía seguirse hasta el 2025.

En su mañanera, el presidente López se congratuló de que Evo Morales haya preferido dimitir a la presidencia de Bolivia y evitar inútiles derramamientos de sangre.

Con el apoyo del gobierno de la 4T, Evo solicitó asilo político, mismo que le fue concedido y hasta un avión de la Fuerza Aérea Mexicana fue enviado a la Paz para “buscarle” y traerlo a salvo a México.

Me parece nueva falacia del gobierno morenista, cuya cabeza ahora pretende convertirse en líder izquierdista de los gobiernos que profesan esta “fe” en Latinoamérica.

Claro que ir tras el rescate del dictador bolivariano, es una cuestión que al gobierno de Donald Trump no le agradará y que ello podría significar un mayor retraso a la aprobación del T-MEC.

Apoyar a Evo es algo que pega a republicanos y demócratas de la Unión Americana que ahora, presumiblemente, si se unirán en el retraso de la aprobación del nuevo Tratado de Libre Comercio México-Estados Unidos-Canadá.

Morales renunció porque la policía se fue contra él y atacó directamente su domicilio, pero también porque altos mandos del Ejército le exigieron la dimisión. Es decir, fue renuncia, no golpe de Estado. Una renuncia incitada por una población que no paró en sus violentas protestas en las calles durante dos semanas.

En Chile el descontento no ha sido parado y en Venezuela la oposición a Nicolás Maduro continúa.

Latinoamérica está entrando a una situación semejante a la de los años 70 y 80 del siglo pasado, caracterizada por el derrumbe de las dictaduras militares.

Ahora, los pueblos se levantan en protesta a leyes que los gobiernos pretenden imponerles y… claro, es un llamado en México, con una mayoría, todavía no bien cohesionada que está tragándose los desatinos de un gobierno que navega sin brújula y al que está dominando el crimen organizado, que ya en Estados Unidos es considerado terrorismo.

A lo mejor parte de ese “crimen organizado” es moderna guerrilla, ¿no cree usted?