Seguimos de la patada

revista4Q / 30 de 09 2019 / Por Juan Chávez

Ni hablar, seguimos en el país de lo mismo. No importa la austeridad ni tampoco cancelar viajes internacionales y moverse en aviones comerciales; no es trascendental gastar menos en el desempeño de la función pública.


Tenemos un presidente que gana la mitad de lo que Peña Nieto devengaba al mes y surgió la ley de “que nadie iba a ganar más que el presidente”. Pero no hay avance que se refleje en la economía.


Todo, en el Palacio Nacional y en las dependencias del Ejecutivo, sigue en sus cuentas y cuentos alegres, en su euforia llena de optimismo por su 4T... que parece estar estacionada en lugar prohibido para el estacionamiento.


Sigue el estancamiento económico, se crean escasos empleos, insuficientes y mal pagados.


El arrastre que llevamos de nuestra economía nacional, y más la de los bolsillos de los millones de familias de pobres y de clase media baja, no cambia y la violencia no cesa... con todo y el despliegue de la Guardia Nacional en el país.

De los reconocimientos internacionales pasamos a los reportajes y editoriales críticos de algunas de las publicaciones más influyentes del mundo como The Economist, The New York Times, The Financial Times y The Guardian que revelan la ineptitud y los excesos de la clase gobernante.


El indicador global de la actividad económica registró un decrecimiento en su comparación inmediata; solo de junio a julio la economía nacional se contrajo 0.1%, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).


La economía mexicana refleje que en 2019 las actividades productivas en conjunto han mostrado una tendencia de desaceleración.


Tan de la patada están las cosas, que el propio AMLO contempla aumentar nuevamente el salario mínimo, al reconocer que el primer incremento de 16% no fue suficiente; que sirvió para “una pura y dos con sal”.


Ejemplificó que “Hace 30 años un salario mínimo alcanzaba para comprar 50 kilos de tortilla y ahora, a pesar del aumento del 16 por ciento, el salario mínimo alcanza para comprar 6 kilos de tortilla”.


La tortilla ha sido siempre la medición de la pobreza en México y sí lo vemos como lo ve el presidente López, hay que concluir que nos está cargando la China Hilaria que no superaremos por muy buenas intenciones que tenga el tabasqueño.


La solución está en meterle el acelerador a la economía y en inyectarle fortaleza al poder adquisitivo de los que trabajan y de los informales.


La informalidad, por cierto, es otro gol anotado a la portería de AMLO: Supera el 56 por ciento de la clase trabajadora. En otras palabras, los de la informalidad son 6 de cada 10 trabajadores formales.