Peña y Meade, ¿responsables?

¿POR QUÉ ROSARIO ROBLES?

revista4Q / 15 de 08 2019 / Por Juan Chávez

Primera en todo, desde que se convirtió en dirigente sindical de la UNAM, Rosario Robles es también la primera exsecretaria de Estado en pisar la cárcel y encontrarse "vinculada a proceso", según reza el nuevo Código Penal Federal.

El asunto es grueso, de hondo calado, es que la ex titular de Sedesol y Sedatu en el gobierno de Enrique Peña Nieto, se halla en el penal femenino de Santa Martha Acatitla luego de dos prolongadas audiencias en un juzgado federal, como consecuencia de las investigaciones periodísticas resumidas y publicadas en reportaje que sacudió al país, en el portal Animal Político.


Tales investigaciones las utilizó la Fiscalía General de la República (FGR) de Alejandro Gertz Manero para respaldar la acusación contra Robles, como responsable, supuestamente, del desvío de más de cinco mil millones de pesos en su desempeño en la secretaría de Desarrollo Social.


Su arresto es "preventivo" de dos meses, en tanto la defensa agota las pruebas que puedan convencer al juez de una inocencia que está lejos de conseguir por parte de sus abogados.


La medida cautelar me parece exagerada, aunque el juez la haya fincado en la presunción de que Rosario Robles podría darse a la fuga.


La hubiera puesto bajo arresto domiciliario, con un agente vigilante a la puerta de su casa o bien imponerle el grillete para saber dónde se encuentra.


La prisión preventiva tiene visos de consigna.


Por lo menos se aprecia como una manera de presión física y psicológica, en un afán, seguramente del huésped de Palacio Nacional, de que "suelte la sopa".


El caso también es considerado, por analistas políticos, como "cacería política".


Y es que Rosario Robles puede ser la punta de la madeja.


La Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha declarado que tan solo en 2017 existen 68 mil millones de pesos de gasto público que no han podido ser aclarados o recuperados.


La "Estafa Maestra" contempla a 50 funcionarios de distintos niveles de 11 dependencias del Ejecutivo como presuntos responsables, además de 11 universidades a las que se les extendían contratos por sumas millonarios para que los "entregaran a empresas fantasmas".


Entre los altos funcionarios figura ella, Emilio Lozoya, ex director de Pemex prófugo y el que luce fuero como gobernador del estado de México, Alfredo del Mazo, que se sumó a las estafas cuando era director de Banobras y de donde, presumiblemente, obtuvo los dos millones de euros que depositó en la entonces Banca Privada del principado de Andorra.


Se trata de un rosario de actos corruptos que vestirán de lujo al presidente López en cuanto jurídicamente sean desahogados en el largo proceso que comenzó con Rosario Robles.


Sería el abra cadabra que pintaría al régimen de Peña Nieto como el más corrupto del México de todos los tiempos y que obraría en beneficio de la imagen política de AMLO. Es decir, nada ni 
nadie se atrevería a frenarlo en su escalada de poder, rumbo a una dictadura "aclamada por el pueblo".

Por lo pronto, Rosario Robles ya señaló que de las omisiones que se le imputan como funcionaria pública que fue, había informado a Enrique Peña Nieto como presidente y que igual hizo cuando firmó el acta de entrega-recepción con José Antonio Meade, el hombre sin partido que jugó la presidencial de 2018 por el PRI.


En 2013, Rosario obtuvo el respaldo presidencial: "Rosario, no te preocupes, hay que aguantar".


Seis años después, se enfrenta a la justicia.


El ministerio público federal dependiente de Gertz Manero no investigó lo que desde 2017 Animal Político presentó en su espacio de Internet bajo el título "Estafa Maestra".


En otras palabras y para que quede claro, los investigadores federales cobran, pero no investigan.


El periodismo de investigación está demostrando cómo se investiga, mientras los agentes investigadores pueden estar consagrados en la "milonga".


Y hay que decirlo con todas sus letras y con MAYÚSCULAS:


EL CASO EVIDENCIA QUE EN MÉXICO EL PRINCIPAL INVESTIGADOR DE ACTOS DE CORRUPCIÓN NO ES LA FGR, SINO LA PRENSA.


¿Qué haría López Obrador sin esos medios de información que denuncian la corrupción, la bandera que enarboló como candidato y que, con judicializar tales eventos, mantiene y fortalece su capital político?


Por eso resultan inexplicables las descalificaciones que a veces hace de la prensa mexicana porque sus columnistas y articulistas no están de acuerdo con su forma de gobernar.


No acaba de asimilar, incluso, que el lastre que significó la cancelación del NAIM, decretada por él, es su carga enorme en el costal de la economía nacional.


Por eso, como afrenta, se le señala como presidente destructor y los analistas financieros y políticos coinciden: "Sin crecimiento económico y sin paz, no hay avance que valga".


López Obrador se comprometió a bajar la criminalidad en 50% y en los casi nueve meses que lleva en el gobierno, los actos delincuenciales, y sobre todo ejecuciones y secuestros, dan las estadísticas más altas registradas hasta ahora.


Pero ¿por qué Rosario Robles Berlanga?


Su carrera política ha sido de primeros lugares. Fue las primeras mujeres dirigentes sindicales, cuando se estrenó como lideresa del STUNAM (1989); de las primeras en dirigir al PRD; la primera jefa de Gobierno del DF (1999-2000), primera secretaria de Desarrollo Urbano (2015-2018) y hoy la primer ex secretaria de Estado en ser procesada penalmente por presuntos actos de corrupción.


Su pasado triunfal incluye el haber sido fundadora del PRD, partido en el que conoció a sus dos principales figuras: Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador.


El primero la apoyó para ser diputada federal y luego la nombró secretaria de Gobierno, de donde saltó a la jefatura cuando Cárdenas pidió licencia para convertirse en candidato presidencial.


Apuntaló, por sobre otros competidores como Demetrio Sodi, Pablo Gómez e Ifigenia Martínez, la candidatura de López Obrador para sucederle en la jefatura de Gobierno.


Su relación con el argentino Carlos Ahumada y el video escándalo del que fuera secretario particular de AMLO, recibiendo fajos de billetes que metió a su portafolio, le pegaron directamente a Rosario.


Su figura decayó y se retiró de la política hasta la sorpresiva reaparición, en 2012, como secretaria de Desarrollo Social del gabinete de Peña Nieto. Tres años después sería titular de la Sedatu.


En ese lapso, informes de la ASF la señalarían como responsable de actos de omisión de convenios indebidos con universidades.


Ahí nació la investigación periodística de los reporteros Nayeli Roldán, Miriam Castillo y Manuel Ureste que Animal Político Intituló "La Estafa Maestra".


La denuncia fue presentada por la organización civil Tojil, A.C. y Mexicanos Contra la Corrupción.