El PRI en fraude eterno

revista4Q / 14 de 08 2019 / Por Juan Chávez

Por primera vez el PRI fue a elecciones directas y secretas para elegir, entre tres planillas registradas, la ganadora que se convertirá en la nueva dirigencia del partido. Pero la elección del pasado 11 de agosto, fue la exhibición de las prácticas que el tricolor hizo muy suyas para mantenerse en el poder 71 años seguidos y regresar al poder, después de dos sexenios panistas, con Enrique Peña Nieto.

No hubo, con Peña, necesidad de acudir a esas mañas, justo es reconocerlo porque el candidato, carismático y con La Gaviota de la mano, arrasó en las elecciones, aunque luego resultó un presidente mediocre que le abrió las puertas de par en par a la corrupción.

No importa que este miércoles se oficialice el “triunfo” de Alejandro “Alito” Moreno, gobernador con licencia de Campeche. Lo mismo da: el tal “Alito”, el mismo domingo se declaró triunfador, con “elección contundente y arrasadora”, declaró.

Hubo urnas embarazadas y compra de votos, denunció Ivonne Ortega, la otra candidata que según las cifras preliminares, no alcanzó ni siquiera el 10% de la votación.

Lo de las “urnas embarazadas”, fue una forma que concibió Rafael Corrales Ayala en 1988 para garantizarle al candidato presidencial Carlos Salinas de Gortari, 3 millones de votos en Guanajuato.

Lo evidente fue que militantes del PAN asaltaron las casillas de León solo para estrellar en el pavimento de las calles esas urnas que la víspera habían sido llenadas con votos a favor de Salinas.

Las fotografías de las ánforas hechas pedazos y los votos volando en los aires, dieron la vuelta al mundo y la decadencia del PRI se aceleró.

Ahora, los seguidores de Moreno hicieron lo mismo y la ex gobernadora de Yucatán exhibió al PRI “tramposo, lleno de irregularidades, para que ganara Moreno”.

Se jugó con la cifra de más de seis millones de militantes, cuando el propio PRI ha confesado no tener más de dos y medio millones y el Instituto Nacional Electoral (INE) le reconoce cifra cercana a los dos millones.

Un día antes de la amañada elección, el PRI dio a conocer que se habían impreso más de seis millones de boletas y que se iban a instalar cerca de siete mil casillas.

Lo cierto es que votó quien quiso hacerlo. En el PRI, no hay padrón válido. Lo confirmé yo mismo, cuando me presenté a votar y me dijeron que no aparecía en la lista… pero que si deseaba hacerlo, lo hiciera.

Me di la media vuelta y confirmé la decisión que ya había tomado en 2018, cuando el PRI fue destrozado y relegado al tercer lugar de los comicios presidenciales. Ese día resolví abandonar por siempre al PRI… aunque según parece, el Institucional, que nada tiene de institucional, se adelantó y me borró del padrón o, lo que es peor: nunca me inscribió, no obstante haber actuado por el partido en varias justas electorales.

En fin, el PRI medio muerto va directo a la tumba. Esto no tiene vuelta de hoja. La misma Ivonne, con la plataforma de la maniobra electorera del domingo 11, aprovechará para emigrar al partido que le garantice volver a participar en la elección para gobernadora de Yucatán. En esta entidad la reelección está santiguada en su Constitución local.

Ese partido, sin duda, será Morena.