160 años de dar la hora

revista4Q / 12 de 07 2019 / Por Juan Chávez

El afamado Big Ben de Londres cumplió este 11 de julio 160 años de dar la hora, desde que lo hizo un domingo hace más de siglo y medio.

El reloj de cuatro caras, con sus cuatro carátulas, es el ícono londinense, como la Torre Eiffel en París o la Columna de la Independencia en México.

En pleno siglo 21, el reloj se maneja con pesas y ellas, lentamente, siguen su camino hacia el piso. Tardan 3 días en llegar al suelo, lo que obliga al relojero a subir tres veces por semana para “darle cuerda”.

El “Big Ben” telegrafía la hora Greenwich dos veces al día. En otras palabras, marca el tiempo del mundo desde hace 160 años.

La campana del primitivo Big Ben, de donde surgió su nombre, pesaba 16 mil kilos y se rajó al poco tiempo de ser colocada en su sitio; el martillo era demasiado pesado y sus golpes la destrozaron.

Ante tal acontecimiento, el reloj no tuvo campana durante dos años, hasta que le fue colocada la sustituta.

Pero el accidente volvió a repetirse. La nueva campana se resquebrajó, y paso mucho tiempo sin que se oyese su sonido. Es decir, las cuatro caras del famoso carillón daban la hora, pero sin ser anunciada por campanazo alguno.

Por fin, se hizo girar la campana de tal modo, que el pesado martillo golpease sobre la parte sana. Pero el martillo, en previsión de un tercer accidente, fue sustituido por otro menos pesado para que la campana no padeciese más “martillismo agudo”.

Desde entonces, al parecer, el Big Ben ya no se reciente de la herida que lleva en el costado de su campana.

En combinación con el tictac de la fría y siempre nublada capital de la Gran Bretaña, hay un aparato que, dos veces al día, transmite telegráficamente la hora a Greenwich, para comprobar sí ésta corresponde con la que señala el regulador del célebre observatorio astronómico.

De tal suerte, el Big Ben del Parlamento inglés marcha siempre con exactitud.

Una historia para recordar, no hay duda.