Cuenta Chiles no Cuenta Bien; Aumenta Precio del Pollo, Aguacate y Canasta Básica

revista4Q / 04 de 07 2019 / Por Juan Chávez

Que el precio del aguacate y del pollo, concretamente de la pechuga, anden por las nubes, es partida de madre a la economía de 27 millones de mexicanos y sus familias. Claro, se dirá, muy al estilo de Trump, pues que no coman ni pollo ni aguacate y asunto arreglado.

El millonario neoyorquino tuiteo, dirigiéndose a los migrantes centroamericanos, y en respuesta a los demócratas, “no vengan” si no les acomodan los “albergues de detención”.

Así, más o menos, andamos aquí, en la tierra mexicana dominada por la 4T.

El aguacate ronda los 90 pesos por kilo y la pechuga de pollo se está cotizando en los linderos de los 100. En San Luis Potosí, llega a 144 pesos.

Lo cierto es que la canasta básica de López Obrador es inalcanzable para casi 27 millones de familias.

El costo real de la nueva canasta básica, a la que se sumaron 17 nuevos productos a propuesta del presidente, alcanza cinco mil pesos, pero el Coneval ha advertido que una familia necesita seis mil mensuales para alimentos.

Al margen, esas modestas familias gastan unos tres mil pesos mensuales en agua, luz y gas, y casi nunca asisten a un cine y menos a un teatro o un estadio, donde los precios de entrada rebasan los mil pesos.

La desigualdad se ha ahondado en este glorioso país que escala los obstáculos de la cuarta transformación en que está empeñado LO que ve con desprecio que el pueblo se queje porque lo que gana no le alcanza para comprar la tan llevada y traída canasta básica que ya contempla huevos, carne de pollo, pescado seco, verduras y frutas que han estado y siguen ausentes de las mesas de los pobres.

Se siguen rifando los frijoles y las tortillas y ya ni siquiera les queda el consuelo del chile verde que ha llegado a cotizarse a más de 100 pesos el kilo.

El 29 de enero de este 2019, LO, en medio de su pompa mañanera , dio a conocer que la canasta básica pasaría de 23 a 40 productos “para garantizar el bienestar de la población”.

Pero el punto no le mereció atención alguna en festejo de su avasallador triunfo electoral.

El martes 2, al ser cuestionado por la prensa, admitió que en efecto el precio de la pechuga de pollo rondaba los 80 pesos; de inmediato, el director de la Profeco lo rescató e informó que se está cotizando a algo más de 89 morlacos.

Pero para el presidente, fue ocasión propicia para presumir que hace algunas compras del mandado semanal y que los precios los tiene bien puestos en la cabeza “por mis recorridos a las plazas públicas de México”.

Aquí hay que aclarar que al presidente le hacen los mandados y él no anda en estos menesteres. No es cuenta chiles pues. Por lo menos no es común que lo sea. Hay que pedir factura en las compras para consignarlas en la partida presupuestal del mantenimiento del presidente y su familia, viva donde viva.

Él no se va a detener en nimiedades.

Tiene personal, aunque no se crea, que le sustancia esos quehaceres domésticos a él y a su esposa, aunque le cuesten a la nación.