Osaka refuerza la seguridad y cierra sus 160 prostíbulos para la Cumbre del G20

Hasta prostíbulos cerró Osaka

revista4Q / 28 de 06 2019 / Por Juan Chávez

Como medida de seguridad para los mandatarios que concurren a la G20, Osaka cerró las escuelas, pero también los prostíbulos. Tokio envió 32 mil agentes de policía, cinco mil más de los que mandó a la cumbre del G7 en Ise-shima en 2016, la última reunión mundial que había organizado Japón hasta ahora.

También envió mil oficiales de la Marina y 60 barcos guardacostas para guarecer la tranquilidad de la ciudad portuaria, la segunda más importante de Japón, con tres y medio millones de habitantes. 
Hubo un llamado a los pobladores para que se abstuvieran de cruzar la zona de la Cumbre y de los hoteles donde se hospedan los dignatarios.

Los prostíbulos del notorio barrio de Tobita-Shinchi cubrieron sus accesos con cortinas para una mejor discreción.

Pero aunque Osaka se convirtió en gran bunker en los días de la reunión mundial de las 20 economías más importantes del orbe, excluida, claro, la ausencia de México, no dejaron de impactar las reuniones bilaterales de los mandatarios.

La de Donald Trump y Xi Jinping, pudo haber atraído la atención mundial, de no haberse dado el encuentro entre el presidente ruso y su homólogo chino.

Vladimir Putin y Hi Jinping mostraron este viernes un frente común contra Estados Unidos y su hegemonía económica.

Trump fue acusado de usar “tácticas agresivas” para abusar de sus competidores.

Para el líder ruso, las tácticas de Trump suponen “un camino hacia conflictos interminables, guerras comerciales y tal vez no solo comerciales”.

El exclusivismo y el excesivo proteccionismo de Trump fueron atacados en la inauguración de la Cumbre del G20 por Rusia y China, en los discursos de sus líderes.

Putin embistió contra el lenguaje de las guerras comerciales y las sanciones y sin mencionar a Trump, lo descalificó por “las incursiones económicas abiertas con tácticas de retorcimiento de brazos y de miedo”.

“Un sistema que nunca será estable o equilibrado sí está basado en una injusticia más clara que nunca”, sentenció.

La oposición de Trump al proyecto del gasoducto Rusia-Unión Europea que empezará a bombear gas a los erupeos a finales de año, fue comparada al caso del gigante tecnológico Huawei, el punto de mira por el desarrollo de las redes 5G que, según Washington, podrían abrir puerta al espionaje de China.

Y el presidente chino Xi, que observaba atento a su socio ruso, recalcó que China está dispuesta a compartir “con sus socios” todos sus “inventos”, incluida la tecnología del 5G

Xi apostó, como el apóstol Benito Juárez que tanto invoca López Obrador, por el “respeto mutuo” y dijo que le era “difícil imaginar” una ruptura completa entre EU y China.

China y Rusia, otrora socavadores de las reglas del mercado son últimamente los grandes defensores de la globalización.

Para el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, como anfitrión de la G20, los temas del proteccionismo, el cambio climático y el dar alivio “paso a paso” a la contaminación de plásticos de los mares, resultan complejos de fijarles compromisos claros y ejecutables por los países del planeta, en el comunicado final.

El último punto, la limpieza de los océanos, saldrá como recomendación para que las naciones la lleven a cabo en forma espontánea. Nada de obligatoriedad. Ese es el G20 que tiene su fuerza en un diálogo de sordos pero que da pauta a reuniones bilaterales en las que a veces surgen chispas… o acuerdos.

Por lo pronto, El País escribió que “el mero mero de México no quiere salir del país”.

Lo descalifica porque su ausencia en la G20 es un “revés para la diplomacia mexicana” y constata que para López Obrador, que no ha salido del país en los dos últimos años, “la política no es una prioridad de su agenda”.