La Biblia al revés

Dios y los primeros migrantes

revista4Q / 20 de 06 2019 / Por Juan Chávez

Dios creo también a los primeros emigrantes del planeta, cuando corrió del Paraíso a Adán y Eva. La expulsión puso a parir a la primera pareja del mundanal mundo.

¿A dónde ir?

Solo sabían de la existencia de ese Jardín del Edén, donde el supremo Jehová había dictado criminal orden a su máxima obra en el sexto día de la Creación, antes de tirarse, cuán largo y ancho puede ser porque es habitante de todo el Universo que Él creó de la nada.

Adán y Eva arrastraron su humanidad por las tierras que ya no pertenecían al Edén y padecieron todo: frío, calores intensos, desvelos y, sobre todo, hambre.

En el Paraíso comían lo que querían de todos los árboles, menos de uno: el del conocimiento del bien y el mal que Dios solo prohibió a Adán en sus muchos años de soltero, porque cuando fue creado, al Supremo se le olvidó darle pareja.

Tal olvido generaba envidia en el pobre Adán, que no tenía con quien aparearse, como observaba lo hacían los animales.

Vivió entonces gran frustración sexual, hasta que Dios, despertado de su profundo sueño porque había consagrado el séptimo día al descanso, reparó en su olvidó y decidió darle mujer.

Lo durmió y le extrajo una costilla, según relata el Génesis (capítulo 3 a 5) y Revelación 12:9, de la que creó a Eva.

Adán, sorprendido cuando despertó y la vio, exclamó: “Es carne de mi carne”, y empezó a amarla y a tener sexo con ella, en el primer incesto que la historia bíblica no considera así, pero que es la purita realidad.

Todos, bíblicamente hablando, somos hijos de ese primer evento incestuoso.

Adán y Eva habían sido creados perfectos, con la posibilidad de vivir en el Paraíso y no tener que morir nunca.

Pero al rebelarse, cometieron un pecado y perdieron la perfección y su hermosa relación con la Fuente de la vida, Jehová.

Tanto ellos como sus descendientes, quienes heredarían la imperfección, tendrían siempre tendencia a pecar y estarían condenados a morir (Romanos 5:12).

¿En qué consistió el pecado original? ¿Qué era el fruto prohibido?

Para la Iglesia católica que abreva en las antiguas escrituras, fue un simple fruto, pero jamás ha especificado que fue: ¿Un higo? ¿Un plátano? Difunde, como lo que le parece más acertado, que fue una manzana.

Lo que vale, a mi respetable criterio, fue el fruto de su virginidad que Eva entrega a Adán.

Se sorprenden entonces que están en cueros y nace en ellos la vergüenza y por tal motivo, cuando Dios los busca, se esconden. Luego de reprimirlos y dejarles caer la guillotina de la expulsión, Él se convierte en su primer diseñador de ropa para hombre y mujer, con las pieles de los animales que paseaban en el hermoso Jardín del Edén.

Fuera del Paraíso, para la pareja comenzó el martirio de la vida: Buscar que comer y trabajar para procurarse alimentación y techo.

Pero fueron felices. Tuvieron muchos hijos e hijas, comenzando con Abel, Caín y Set. El incesto, claro, explotó.

Valió la pena, sin embargo, que se comieran “el fruto prohibido”. Nació en ellos la sabiduría y, más que nada, la libertad. La sagrada libertad; nade de depender de los funestos designios del Creador.