Ebrard: El triste caso de un Canciller perdido en Washington

Frente al rudo Trump: Rollos, prédicas y el trémulo 'No soy cobarde'

revista4Q / 04 de 06 2019 / Por Gustavo Cortés Campa

Como Emilio Rabasa, Marcelo será quien pague los platos político rotos; como Emilio Rabasa, Marcelo será quien haga el ridículo mundial; como Emilio Rabasa, Marcelo resultará vilipendiado Urbi et Orbi. Pero Marcelo Ebrard no tenía opción: eran órdenes emitidas en mañanera a bote pronto y ya no podía hacer los planteamientos necesarios si el asunto hubiese surgido en la oficina presidencial. “Lo usual en estos casos, señor presidente, es primero llamar a la embajadora para consultas.

Después hacer una llamada directa al presidente Trump y exponer en forma sintética la posición de México. Al mismo tiempo, procurar una reunión con funcionarios del Departamento de Estado con homólogos de México, y creo que el mejor canal es Kushner, no Pompeo (que ya me ha dejado plantado dos veces) y según avances, continuar las pláticas con funcionarios de nivel medio”.

Pero nada de eso pudo plantear el secretario de Relaciones Exteriores, porque en cadena nacional, el presidente López Obrador  anunció: “De inmediato saldrá hacia Washington el secretario Marcelo Ebrard para tratar el asunto”. Y Marcelo salió en el primer vuelo disponible, y en la primera escala, en Houston, recordó que no había llamado todavía a Pompeo, y la respuesta fue: “Estamos en Suiza, regresamos a Washington el miércoles”.  

Y ahí tenemos a nuestro Canciller, Marcelo Ebrard Casaubón, haciendo un oso tremendo en Washington y sin siquiera tener confirmada una cita con Pompeo el miércoles porque solo le informó: “Llegamos el miércoles”, a cinco escasos días que se cumpla el plazo fijado por el presidente Donald Trump de aplicar la primera oleada de aranceles de cinco por ciento a todos los productos mexicanos.

Vistas las cosas en perspectiva histórica, quizá no le fue tan mal a Emilio Oscar Rabasa, Canciller del presidente Luis Echeverría, quien ordenó al embajador en la ONU que votase a favor al rollo de la URSS de declarar al “sionismo como una forma de forma de racismo” Las agencias de viajes controladas por empresas judías (es decir, 90 por ciento) comenzaron un demoledor boicot turístico contra México.

De inmediato, Echeverría ordenó a Rabasa ir a Tel Aviv para “aclaraciones” (¿?) A su regreso, en el aeropuerto, acosado por los reporteros, Rabasa, se vio en la situación algo complicada, sino casi imposible, de “aclarar” el desbarre ante los furiosos israelíes, dijo: “Ese asunto ya está aclarado y perdonado”.

Se le vino el mundo encima y la tronante –cuanto más hipócritadeclaración del presidente Echeverría: “México no pide perdón a nadie”. Pero Rabasa fue defenestrado. Pero a Marcelo le puede ir un poco peor. Veamos:

LA GRILLA Vs. MARCELO: ¡EN LA FAMILIA PRESIDENCIAL!

La grilla (terminajo mexicano químicamente puro para señalar intrigas subterráneas en la política) contra Marcelo Ebrard ha surgido de lugares muy inquietantes. Ricardo Raphael de la Madrid, sobrino del finado ex presidente Miguel de la Madrid, en su artículo en El Universal compartió interesantes observaciones en cuanto a la oleada de críticas, ataques e insultos contra el Canciller. Sucede que no sólo se involucran los mismos “pejezombies” de siempre, sino la familia del presidente López Obrador.

Señala que ha surgido a la luz el conflicto –que viene de hace más de seis meses- entre el Canciller Ebrard y la embajadora en Estados Unidos, Martha Bárcena Coqui. El motivo es simple: Bárcena quiere la chamba de Marcelo. Refiere Raphael que hubo, por ejemplo, un “tuit” firmado por un tal Aaron Trevyzo, quien escribió: “Marcelo Ebrard es un traidor y un hipócrita mentiroso, hijo de Salinas el chupacabras”. “Paradójicamente –comenta Raphael- este mensaje cuenta con sólo un ‘me gusta’ y es del ex embajador Agustín Gutiérrez Canet, cónyuge de Martha Bárcena y tío de Beatriz Gutiérrez Müller, la esposa del presidente López Obrador, y Gutiérrez Canet aplaude cada crítica contra Ebrard que surja en las redes sociales”.

Ahora que Trump comienza a manejar su campaña reeleccionista, utiliza a los aspirantes a inmigrantes procedentes de Honduras, El Salvador, Guatemala, a los que se agregan procedentes de la costa occidental del continente africano y algunos del Medio Oriente, la embajadora Bárcena vislumbra la oportunidad de que Ebrard resbale, dado lo extremadamente difícil que es negociar con Trump y su equipo, y se precipite un cambio en Relaciones Exteriores y con ella como relevo.

Para decirlo en otros términos: el asunto de los misérrimos centroamericanos y africanos que intentan cruzar el territorio nacional para ingresar a Estados Unidos se convierte en el escalón para las ambiciones de la señora embajadora y tía de su sobrina.

¿SE ACEPTARÁ EL ACUERDO DE TERCER PAÍS SEGURO?

El ex Canciller Jorge Castañeda comenta a su vez que México tiene encima ahora la exigencia del gobierno de Trump de hacer formal lo que en vías de hecho se ha estado haciendo (o se ha intentado) por el gobierno de López Obrador: formalizar un Acuerdo de Tercer País Seguro, “lo más urgente y lastimoso de la reclamaciones”. Es algo parecido a lo que se ha hecho en Europa, concretamente Alemania y Austria. El acuerdo permite que quienes pretendan ir a Alemania por razones de seguridad, se queden en Austria en tanto en Alemania se resuelve la solicitud de asilo. “Nosotros le llamamos”, como suelen decir con falsa sonrisa los ejecutivos de personal de las empresas privadas cuando no le convence un aspirante a empleado.

El caso es que se calcula que entre enero y mayo, en Estados Unidos se han detenido a 470 mil ilegales. Un funcionario mexicano declaró al The New York Times que México ha devuelto a menos de nueve mil centroamericanos, pero que de acuerdo con gobernadores, el número real puede ser de 20 mil.

Quedarían, calcula Castañeda, 450 mil en Estados Unidos “que podrían ser enviados a México. Los que sigan llegando no esperarán audiencia en México. No habrá audiencia. Al llegar el verano, el flujo puede disminuir ¿Cuánto?”

HIPOCRESÍA DE AMLO Y CORRUPCIÓN DEL INAMI

Pero enseguida, Castañeda alude la política soterrada, hipócrita, en concreto, del gobierno lopezobradorista en cuanto a los migrantes. Dice el ex Canciller: “En segundo lugar, los tres voceros de Estados Unidos insistieron en el sellamiento de nuestra frontera sur. Lo que se pueda hacer en la frontera, perfecto. Lo que no, en los “check points” en el camino de Guatemala a Estados Unidos.

“En otras palabras, lo que AMLO ha intentado, de buena fe y con la peor moralidad imaginable, desde enero. No existe la capacidad en México para hacerlo, en este sentido, debemos agradecerle al Instituto Nacional de Migración (INAMI) su infinita corrupción e incompetencia.

“Y en tercer término, Trump quiere un ataque frontal contra lo que llama las organizaciones criminales transnacionales (TCOs) que, según él, monopolizan el transporte de migrantes centroamericanos de sur a norte. ¿A quiénes se referirá?” En los próximos días y semanas podremos observar el desarrollo de los acontecimientos, la suerte que correrá el Canciller Ebrard, pero eso sí, seguiremos escuchando a nuestro Primer Mandatario con sus peroratas de que “quiero seguir siendo amigo (siiiic) del presidente Trump” y esos pronunciamientos de fuerte tinte freudiano como “no soy cobarde”.


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