Desigualdades de AMLO

revista4Q / 01 de 07 2019 / Por Juan Chávez

La secretaría de Hacienda de Urzúa, que López Obrador “respeta y apoya”, dirige ahora su machete recortador a los médicos pasantes, a los que, a partir de agosto, recortará su “salario” de 3 mil 600 pesos al mes a mil 800.

El médico pasante es el único que atiende la salud básica, durante su año de servicio social obligatorio, a los habitantes de las comunidades rurales más pobres del país. Ni siquiera la secretaría de Salud podrá apoyarles, dado que la Dirección General de Educación y Calidad en Salud, responsable de los programas de servicio social, fue también víctima del recorte presupuestal que López Obrador llevó a cabo a escala nacional… con apresuramientos y sin medir las secuelas. Alrededor de 2 mil 300 comunidades rurales padecerán por la falta de ese médico pasante que, con una paga de mil 800 pesos al mes, no podrá sostenerse.

Con los 3 mil 600 que hasta ahora están recibiendo, apenas les alcanza para mal vivir en esas comunidades y tienen que optar por vivir en las modestas casas de salud de los pueblos. A principios de la segunda década de este siglo 21, hubo la promesa de doblarles ese ingreso a 7 mil 200, pero la idea no prosperó y se quedó en los 3 mil 600 mensuales.

Ahora, el presidente López pretende rebajárselos en 50% y un médico pasante recibirá tan solo mil 800 pesos. La acción se inscribe dentro de las controvertidas desigualdades con que López está gobernando a México. Por un lado, en su programa Jóvenes Construyendo el Futuro, regala a 3 millones 200 mil ninis, 3 mil 600 pesos mensuales, mientras aprenden, en un año, un oficio que les de sustentabilidad económica.

Esta ayuda a los ninis forma parte del presupuesto de la secretaría del Trabajo y Previsión social y está claro que, en el plan, NO se tomara en cuenta a los pasantes de medicina, que durante seis años se han preparado para ejercer la profesión y no son improvisados, como los jóvenes de 18 a 29 años de edad que López se empeña en convertir en trabajadores cuando ellos son felices como ninis, como los jóvenes que ni estudian ni trabajan.

Al año egresan de las 150 escuelas y facultades de Medicina que existen en el país, 14 mil estudiantes que se aprestan a cumplir su servicio social obligatorio por un año más. Pueden optar por tres alternativas: hacerlo en áreas de investigación, administrativas u hospitales



de las ciudades. En última estancia, la SSA determina qué pasantes deberán cumplir con tal requisito en las comunidades rurales.

De cualquier forma, un nuevo problema en el sector salud, volverá a estallarle a López Obrador. Ahora, con los egresados de la carrera de medicina que terminan sus estudios en las universidades y en agosto deberán empezar a cumplir con su año de servicio social.

Desde enero pasado, las unidades médicas han padecido por las restricciones presupuestales que llevaron a la salida de médicos y enfermeras que tenían contratos por honorarios, eventuales, guardias, suplencias. El desabasto de medicinas, aun presente, es, con todo, la gran traba.

Aunque apenas el viernes los directores de hospitales federales, de alta especialidad e institutos nacionales de salud, hayan logrado que les restituyeran mil 200 millones de pesos del presupuesto autorizado para este año,  pero que habían sido tomados por Hacienda, en tres reservas consecutivas. Una de las actitudes de esa dependencia a la que López “respeta” lo que haga.