Machetazo a caballo de espadas

revista4Q / 29 de 05 2019 / Por Juan Chávez

Con dinero baila el perro… Eso me ha quedado claro desde que me inicie en el periodismo, en 1949, y como borracho y cantinero que he sido a lo largo de mi desempeño en tan apasionante oficio, se perfectamente que el perro es el que reparte el dinero, los favores, los contratos, las canonjías.

Es el que baila con el dinero del pueblo, en pro de una imagen positiva en el ejercicio del poder en todos los niveles del mismo. Y el que ha sido borracho y cantinero, es quien ha recibido tales prebendas y las ha repartido.

López Obrador juega al perro: reparte contratos sin licitación y entrega prerrogativas a sus cuates. Cito solamente dos casos: A Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, Elektra y Banco Azteca, le entrego, de puro gorrión, la concesión de las tarjetas de bienestar, las de la pensión a adultos mayores, que representan miles de millones de pesos. A Carlos Lomelí, su mero cuatacho y frustrado candidato de Morena al gobierno de Jalisco, lo premió con cuatro contratos para su complejo fármaco por 164 millones de pesos y lo convirtió además en súper delegado de la entidad jalisciense.

Son las nuevas formas de corrupción, por supuesto, como lo es también el salario mensual de 108 mil pesos mensuales que como presidente se ha fijado. No se señala que esos 108 mil, pelones, van a engrosar su cuenta bancaria, dado que no gasta un centavo en lo que los demás si gastamos: impuesto predial, agua, teléfonos, electricidad, servicio doméstico, despensa y, por supuesto, la indispensable vestimenta.

A López Obrador, fije su atención en ello, no lo verá usted vestir el mismo traje y corbata. Todos los días estrena ambas prendas… y no sabemos quién se las otorga o “presta”. Claro, como conductor del “mañanero” de Palacio, tiene necesidad de hacer lo que conductores y conductoras de noticieros televisivos hacen todos los días: vestir distinto.

La diferencia estriba en que a los segundos son casas de modas las que les facilitan el diario cambio de prendas como cambalache de publicidad. A propósito, la filtración que la Presidencia hizo al periódico Reforma de los 36 periodistas que, según la pretendida colada, recibieron contratos de la administración de Peña Nieto por mil 81 millones, fueron por publicidad y “pagaron los impuestos” correspondientes de acuerdo con la respuesta del prestigiado Raymundo Riva Palacio a la trasnochada denuncia del presidente que calificó de “hampa” al periodismo.

Que Reforma haya tenido la exclusiva de publicar ignominiosamente la lista, no fue más que otra forma de corrupción. Un “favor” para que deje de ser el “único periódico” denunciador y crítico de las ocurrencias con que López Obrador está gobernando. Y claro, defendiendo quizá su prestigio, el diario de Alejandro Junco de la Vega mandó la información filtrada a la séptima página.

Nunca la prensa en México ha estado unida y esto es positivo. Unida equivaldría a una dictadura de la “palabra” y la “opinión”. Lo que va acontecer es la unificación en las críticas al mandatario que quiere una 4ta. transformación santiguada pero que no va a conseguir con desplantes contra el periodismo. Le falta, claro, meterse directamente con la tropa y con los dueños y directores de los medios. La filtración fue contra destacados columnistas, articulistas y conductores de programas de opinión en la televisión. Y va a tener serias secuelas contra la estabilidad del morenista presidente.