¿Hacer la paz con las bandas criminales?

'Todos a portarse bien': Plan de AMLO

revista4Q / 27 de 05 2019 / Por Gustavo Cortés Campa

¿Acaso estamos para chistoretes? O, por el contrario ¿No son chistoretes? El señor presidente de la República parece empeñado en demostrarnos que puede impedir que dormitemos en sus presentaciones matutinas. Y lo logra. Muchos mexicanos pegamos un salto el pasado martes 14 de marzo, en el preciso momento que enumeraba las prioridades de la Estrategia contra la delincuencia (o algo así.)

Los mexicanos que seguíamos el desarrollo de la mañanera cortamos de golpe algún bostezo en curso cuando escuchamos de voz del primer mandatario: “No descartamos la posibilidad de llegar a un acuerdo de paz”. De inmediato, varios reporteros preguntaron con un fuerte tono de azoro: “¿Con los narcos?” Y el señor Presidente contestó: “Con todos… todos a portarnos bien”. (¡!)

SAN FRANCISCO DE MACUSPANA

No debía, en rigor, ser sorpresa. Desde la campaña y después de las elecciones, Andrés Manuel López Obrador había hecho frecuentes pronunciamientos en el sentido de que la futura política de seguridad pública, es decir, el combate al crimen organizado, se haría “sin el uso de la fuerza”.

Algunos mordaces comparaban al futuro Presidente de México cual San Francisco de Asís amonestando al lobo, según el famoso poema de Rubén Darío. Era el mismo AMLO que en un pueblito de Guerrero, esa entidad en donde la violencia es parte de la vida normal hace siglos, dijo que su programa contra la delincuencia organizada (y de cualquier otro tipo) comenzaría “con una amnistía”.

Pero también repetía la promesa (o predicción, o deseo, o fantasía) de que “en el primer minuto después que tome posesión” (¿O diría “en el primer segundo”?) “desaparecerán, de inmediato, la violencia, las matanzas… todo será paz y felicidad”.

No faltan los fans de AMLO que reprochan a quienes nos da por hacerla de memoriosos con ese y otros detalles, implicando que “son frivolidades, ganas de jorobar”. Pero no se trata de hace escarnio del mitómano del barrio o del tío chistoso que hace reír a carcajadas alos niños con sus ocurrencias. Es algo serio, muy serio. Se trata de pronunciamientos públicos de… el señor Presidente de la República.

LA “ESTRATEGIA DE SEGURIDAD”: SANDECES Y BARRABASADAS

El Diario Oficial de la Federación enumera ocho objetivos “para la regeneración ética” de criminales y asesinos para que “dejen de  delinquir” y darles la posibilidad de que “pongan negocios legales y regulares” y de esa forma “emprender la construcción de la paz” (¡!) y además, un proceso “de desmovilización, desarme y reinserción”.

Explica el texto: “La violencia obliga a poner sobre la mesa soluciones aplicadas en otros países a conflictos armados”. Así pues, todo eso se hará “reeducándolos (a los criminales, se infiere), y además, reinyectándoles valores éticos”. Que de esa forma, verán “la posibilidad de aumentar su esperanza de vida, que lleven vida tranquila, sin preocupaciones e incluso, que alcancen la respetabilidad social”.

El columnista de El Financiero, Raymundo Riva Palacio, al comentar el asunto, dice: “Parece broma, pero no lo es. Es una mezcla de ingenuidad, ignorancia, confusión o quizá, tramposa perversidad. Un botón de muestra es cuando en su alegato de la reconstrucción de la vida moral de los criminales, afirma que es la manera con la que actuó el gobierno de Estados Unidos en los años 30 del siglo pasado para acabar con las mafias que asolaban sus ciudades.

De ese proceso (dice el texto oficial) ‘surgió la bonanza de Atlantic City, Las Vegas, Miami y otros centros de inversión’. El periodo a que se refiere es el fin de la Prohibición del consumo y producción de alcohol durante la presidencia de Franklin Delano Roosevelt –a quien admira y en quien se inspira AMLO- pero la conclusión para la estrategia es superficial y equivocada. “La era de la Prohibición fue capitalizada por las mafias en Estados Unidos, cierto, pero no detonó la violencia –que es la creencia popular expandida incluso en el seno de la 4T- como argumentó el profesor de Harvard, Mark Moore, en un influyente artículo en el The New York Times en 1989.

Afirma que al final de la Prohibición, la violencia subió en algunos estados de la mano del cambio de una  población rural y agrícola a una manufacturera en la urbanización de Estados Unidos. En aquellos estados altamente urbanos y ciudades como Nueva York y Chicago, los niveles de violencia se mantuvieron estables”. Señala Riva Palacio que “hablar de la bonanza de las ciudades como resultado de la legalización del alcohol es un tanto rupestre.

Atlantic City, a 200 kilómetros al sur de Nueva York, era un destino de descanso de los ricos, y sólo fue hasta finales de los 70, con la apertura de casinos, cuando emergió como un lugar boyante. “Las Vegas nació en 1947, producto del sueño de Benjamín (“Bugsy”) Siegel, quien abrió en medio del desierto el hotel y casino “Flamingo”. “Bugsy” Siegel era uno de los sicarios de Charles “Lucky” Luciano… su negocio fue subproducto del negocio criminal, no como éxito del fin de la prohibición.

“El Miami en el que deben de haber pensado los que escribieron la estrategia debe ser el actual, cuyo centro es espectacular y crece cada año, después de haber sido un hoyo de pordioseros y drogadictos. Pero su resplandor comenzó en los 80, pero con dinero de los narcos colombianos Carlos Lehder y Pablo Escobar. “La analogía con las secuelas de la Prohibición no es lo único fallido en la estrategia.

También está la mezcolanza que hace entre lo que es un cártel de drogas, con todo el negocio ilegal en los mercados criminales que crean, alimentan y reproducen, y los movimientos armados, al estar planteando alternativas de negociación con las guerrillas. “Esta confusión es mucho más grave que el de la Prohibición, porque si bien en ésta última sólo muestran ignorancia, en las opciones para la ‘construcción de la paz’, se encuentran los detalles  del diablo.

Plantear, como lo hace la estrategia, que la guerra contra el narcotráfico es una igual a guerra civil, simplemente es no entender ni la esencia ni las dinámicas de un movimiento armado ni los resortes y motivaciones de un negocio criminal. “O bien: entenderlo muy bien y engañar con la verdad”. ¿De carcajada? Quizá. Pero más bien… muy mortificante.




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