nueve de cada diez son provocados por razones económicas

ARDE EL PAÍS, LOS INCENDIOS FORESTALES VAN A LA ALZA

revista4Q / 14 de 05 2019 / Por J. Jesús Lemus

Los bosques de México están siendo devastados por el fuego; la proliferación de incendios, algunos provocados por intereses económicos y otros como resultado de las condiciones climáticas, hacen que solo en lo que va del 2019 la superficie consumida por el fuego sea casi igual a la que se perdió durante todo el año pasado.

En lo que va de este año, según datos del Centro Nacional de Control de Incendios Forestales, dependiente de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), ya se han registrado 312 incendios en 25 de las 32 entidades federativas del país, en donde más de 12 mil 260 hectáreas de bosques han sido totalmente consumidas. Las entidades que mayor cantidad de incendios han registrado en lo que va de este año, son el Estado de México, Michoacán, Chihuahua, Jalisco, Puebla, Ciudad de México, Chiapas, Tlaxcala, Durango e Hidalgo, en donde se concentran más del 63.23 por ciento de los incendios registrados a nivel nacional.

Aun cuando en el combate a los incendios existe coordinación entre autoridades federales, estatales y municipales, en donde estas últimas han podido atender directamente el 9.3 por ciento de las conflagraciones, los siniestros en zonas herbáceas y arbóreas, se manifiestan peligrosamente al alza. Solo en la última semana de registro, del 12 al 18 de este mes, se registraron 25 incendios forestales, los que consumieron más de 7 mil 531 hectáreas verdes, esto en 15 entidades, en donde la mayor devastación se registró en el estado de Oaxaca, donde se perdieron más de mil 892 hectáreas de bosques.

En Michoacán se vieron afectadas mil 253 hectáreas, en Tlaxcala fueron mil 207, en Yucatán mil 504, en tanto que en el Estado de México fueron 933.

En la atención de incendios, donde la participación de las fuerzas federales como el Ejército y la Marina también es importante, aun cuando la reacción no ha sido inmediata, en promedio se ha tardado más de 23 horas para sofocar los siniestros, existiendo entidades en donde los incendios han permanecido hasta por más de dos días.

Los estados que han registrado los incendios más prolongados son Yucatán, con promedio de duración de 245 horas, Quintana Roo con incendios de hasta 173 horas, y Campeche con conflagraciones que han durado hasta 54 horas, en donde el fuego ya ha consumido superficies mayores a las perdidas durante todo el año pasado.

En contraste, de acuerdo al más reciente reporte de incendios de la Conafor, las entidades en donde se han sofocado de manera más rápida los incendios registrados son Aguascalientes, en donde el promedio de duración de los 129 incendios acumulados ha sido de 9 horas, similar a los estados de Querétaro y Morelos, donde se han sofocado las quemazones en un promedio de 8.42 y 8.23 horas.

A la fecha, por la extensión boscosa, la frecuencia, duración y extensión de los incendios, son tres los estados que están calificados como “focos rojos” en el mapa de registro de quemazones de la Comisión Nacional Forestal, en donde el primero es el Estado de México, que ya cuenta con una superficie devastada de más de 4 mil 485 hectáreas verdes.

Sigue después La Ciudad de México, que con 325 incendios registrados en lo que va de este año, los que han ocasionado la pérdida de zonas boscosas estimadas en más de mil 730 hectáreas, mientras que el estado de Michoacán con 292 incendios en este año ha perdido más de 4 mil 080 hectáreas, de hierbas, arbustos y árboles.

El estado que más superficie de bosques ha perdido a la fecha, en donde los incendios han sido más devastadores, es Oaxaca, en donde hasta el 18 de abril pasado se habían registrado 349 incendios con una duración promedio de 31 horas, los que ocasionaron la devastación de mil 822 hectáreas arboladas.

En Michoacán incendios provocados Según lo reconoce el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), sólo uno de cada 10 incendios forestales que se registran en el país, son atribuibles a eventos meteorológico, como descargas eléctricas y/o erupciones volcánicas, el resto son provocados por causas humanas.

Entre esas principales causas humanas que se reconocen en el problema de los incendios forestales, que van al alza en todo el país, se resaltan las quemas intencionales derivadas de conflictos intercomunales por la propiedad del suelo con fines económicos. Allí destaca la práctica muy común que se registra en estados de alta productividad de aguacate, en donde pequeños propietarios de bosques optan por la quema de árboles para renovar el entorno con plantaciones frutales, como ocurre en Michoacán, en la zona de la Meseta Purépecha, según lo han denunciado integrantes de la organización Nación Purépecha.

Esta situación no sólo ha sido denunciada por el organismo de defensa del suelo del pueblo purépecha, sino que también ha sido reconocido por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se ha referido que los productores de aguacate, hasta el año pasado, habían devastado cientos de hectáreas de bosque para reforestarlas con plantas de aguacate.

Entre los municipios que han perdido más de la mitad de sus bosques, a causa de quemas intencionadas para facilitar la siembra de aguacate, solo en el estado de Michoacán, también se encuentran Charapan, Cherán, Los Reyes, Nahuatzen, Nuevo San Juan Parangaricutiro, Paracho, Peribán, Tingambato, y Ziracuaretiro.

Indigenas toman el control de sus bosques con la intención de frenar el deterioro de los bosques, derivado en gran parte de los incendios forestales provocados, cada vez son más las comunidades indígenas que han decidido asumir por cuenta propia el cuidado de las zonas arboladas.

“Los recursos forestales comenzaron a ser administrados por las comunidades y ejidos, lo que tiene gran relevancia pues alrededor del 80 por ciento de los bosques y selvas de nuestro país les pertenecen”, reconoce la organización Greenpeace. El cuidado de los bosques por parte de las comunidades indígenas, es un movimiento que se ha extendido por casi todo el territorio nacional, en los últimos años, el que ya ha comenzado a beneficiar a las propias comunidades, no sólo por la conservación de sus recursos, sino por la obtención de utilidades económicas al manejar sostenidamente la riqueza forestal.

Con este cambio, la gente que vive en los bosques, reconoce Greenpeace, se ve directamente beneficiada por la venta de la madera y otros productos, lo que ha hecho que surjan empresas forestales comunitarias que generan empleos permanentes y han destinado parte de las ganancias a obras de beneficio común, como escuelas, clínicas y agua potable.

Cabe señalar que actualmente, más de 12 millones de campesinos e indígenas viven comunidades que están asentadas en los bosques y selvas, pero sólo 2 mil 400 ejidos y comunidades en todo el país están enseñando que es posible hacer una explotación racional de los bosques y a la vez conservar la riqueza biológica que albergan.

Las comunidades indígenas que han dado muestra del buen manejo forestal se encuentran asentadas principalmente en las zonas boscosas de Durango, Michoacán, Chihuahua, Oaxaca, Puebla, Jalisco, Guerrero y Quintana Roo, donde lamentablemente siguen detonando los incendios forestales.