¿Tiembla el crimen?

revista4Q / 17 de 04 2019 / Por Juan Chávez

La Guardia Nacional, que físicamente todavía no existe, ya tiene mando. López Obrador presentó a la “plana mayor” del órgano que ha creado para combatir al crimen organizado y devolver, según sus declaraciones, la paz y la tranquilidad a todo el país.

El general de brigada diplomado de estado mayor Luis Rodríguez Bucio será el comandante del cuerpo que este año de su nacimiento, según el secretario de Seguridad Nacional y Protección Ciudadana le costará a la nación 20 mil millones de pesos.

La paz en el país, me comentó Carlos Hank González apenas elevado a la dirección de CONASUPO por el presidente Díaz Ordaz allá por los primeros años de los 60, costaba 400 millones de pesos.

El gran político mexiquense y empresario non, y más non todavía para los millonarios negocios con el gobierno, se refería, claro, a la paz en el campo pues esos 400 millones eran para apoyar los precios de garantía para el pobre campesinado, pobre desde siempre.

Pero ¿no acaso en las sombras de los pueblos rurales es donde se agazapa el tan temido crimen organizado? ¿No es de ahí de donde sale para hacer sus fechorías que traen a comunidades, pueblos y ciudades por el callejón de las amarguras?

Pero en fin, el Presidente presentó a los cuatro que encabezarán la Coordinación Operativa Interinstitucional de la Guardia Nacional.

Destacan dos militares en proceso de retiro, uno más alejado de las funciones castrenses y una doctora especializada en medicina forense.

El general Rodríguez Bucio, a quien se ponderó como especialista en la lucha contra el terrorismo, el crimen organizado, el narcotráfico, análisis de datos y la prevención de amenazas locales con influencia regional, así como en migración y tráfico de personas, será el jefe del organismo de seguridad pública.

Como miembros del estado mayor se designó al general de brigada Xicoténcatl de Azolohua Núñez Márquez, representante de la secretaría de la Defensa Nacional; el contraalmirante Gabriel García Chávez, por la secretaría de Marina y la doctora Patricia Rosalinda Trujillo, por la Policía Federal.

Los cuatro se han desempeñado en las tareas que la GN tendrá a su cargo –se sabe que ya está funcionando—y que inclusive, el que será el jefe perteneció a la Fuerza de Tarea Marte XXII, en Badiraguato (el terruño de El Chapo en Sinaloa), cuya función principal fue la erradicación de enervantes en el llamado Triángulo Dorado, y que no se logró.

Total: tendremos a auténticas chuchas cuereras dirigiendo la sinfónica de la Guardia Nacional contra el crimen organizado que, jure usted, ni se acongoja ni se inquieta.

Es deseable, de todos modos, que militares que el titular de Seguridad, Alfonso Durazo se empeñó en quitarles el uniforme y declararlos civiles, totalmente civiles, enfrenten con éxito a los cárteles, huachicoleros y demás criminales azote de la sociedad.

La esperanza de la sociedad es que la GN extermine a las bandas de criminales… aunque su servidor contradiga a Durazo y sostenga que de la misma forma que un civil no puede convertirse en militar, el militar tampoco deja de serlo solo porque lo clame el responsable de la seguridad pública.