El “muro” de Murat

revista4Q / 31 de 05 2019 / Por Juan Chávez

Temeroso de la contaminación de la masacre de Minatitlán, el gobernador de Oaxaca “tapa” la “frontera” con Veracruz.

Con sus policías y la cooperación del Ejército, Alejandro Murat anunció el blindaje que desde el martes fijó a la línea divisoria del estado que gobierna, con Veracruz.

Ha construido “su” muro humano, para poner a salvo a la entidad oaxaqueña de la violencia desatada en su vecino Veracruz.

El viernes santo se “conmemoró” en Minatitlán con la matanza de 13 personas, incluido un niño de un año de edad.

Fue el clímax de los crímenes que se comenten en la entidad veracruzana y que han asustado al mandatario estatal de Oaxaca.

Pero tal situación, de ningún modo, justifica que Murat, siguiendo los pasos de Donald Trump que mantiene viva su decisión de construir un muro en la frontera entre Gringolandia y México, haya blindado la línea divisoria entre ambas entidades que tiene una longitud de 195 kilómetros.

A Murat se le olvidaron las cifras que la violencia e inseguridad registra Oaxaca. Lo peor, sin embargo, fue dejar de lado el Istmo de Tehuantepec, la parte más angosta de la masa continental mexicana y para la que el gobierno de Andrés Manuel le tiene fijado uno de sus colosales proyectos, con el Tren Transítsmico que unirá a Salina Cruz con Coatzacoalcos y que se apunta como uno de los elementos esenciales para el desarrollo de la porción sureste del país.

Con tal proyecto, el “muro Murat” resulta una pendeja utopía, al margen de que Veracruz y Oaxaca están unidos por carretera y también por avión, pues hay vuelos Oaxaca capital a Veracruz puerto.

Entonces, en el mandatario oaxaqueño cundió el pánico. Seguramente acababa de presenciar el sagrado misterio de la crucifixión de Jesús en una de las iglesias que en la entidad existen a montón.