¿Cero braserismo?

revista4Q / 01 de 05 2019 / Por Juan Chávez

Para López Obrador, el tema de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos, es algo que desaparecerá en los cinco años 10 meses de su gobierno. "¿A ver qué hacen allá?", dice serio y con sorna, claro. El hecho es que se trata de una hablada más, de las muchas que ha echado desde que se tituló como presidente de México.

Como en su carrera profesional, también en la carrera a Palacio Nacional, se llevó un buen tiempo, pero ni en campaña (12 años) ni en los tres meses dos días que lleva despachando como jefe del Ejecutivo, da el campanazo.

Allá, del otro lado de la frontera que Trump amenaza con cerrar, con pérdida por más de mil millones de dólares al día para México, trabajan más de 11 millones de mexicanos o ascendientes de ellos. Desde los años 40 del siglo pasado, que se firmó el tratado de braceros, México exporta trabajadores al vecino país del norte, aunque en los últimas cuatro décadas, la mayoría sea de ilegales. Un día sin el trabajo de esos compatriotas, tendría para Estados Unidos un resultado enorme de desintegración familiar y social.

A AMLO se le hace fácil exclamar, dentro de su jolgorio presidencial, que ningún mexicano más irá a ganarse la vida al otro lado del río Bravo, porque aquí no encuentra ocupación. Además, y eso es lo lógico, de dónde carajos saldría tanto empleo, si la triste economía, no da para más... aunque los programas de Obrador sean un paraíso.

Banco de México encuestó a especialistas económicos que son sus consultores, los que concluyeron con nueva baja en las expectativas de crecimiento económico para este 2019. En promedio, andaremos rasguñando el 1.56% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que nos colocara de nuevo en la misma fase: empleo formal apenas para cerca de 200 mil trabajadores.

Y eso, será otro fregadaso al mercado interno, que es el motor de toda economía bien aceitada. Entonces, no habrá más "me canso, ganso".

"Van a ver en poco tiempo, porque este es el sueño que quiero hacer realidad, que ya no va a ir nadie a trabajar a Estados Unidos", aseguró Obrador el viernes último.

Los sueños, sueños son, concibió en su poesía Calderón de la Barca. Y en eso va a quedar el propósito de AMLO que, por otro lado, no advierte que la joda de los mexicanos en Yanquilandia entraña la entrada de miles de millones de divisas que vienen a apuntalar la decaída actividad económica mexicana.

Sin plataforma petrolera productiva, las divisas que mandan los actuales braceros a sus familias, constituyen el tercer renglón de la economía nacional. Nomás para seguir la norma de Confucio que aseguraba que sin cifras, los conceptos ruedan al precipicio, le apunto las remesas enviadas por los mexicanos que se parten la madre del otro lado:

En diciembre de 2018: dos mil 929 millones de dólares; en enero, dos mil 4l5 millones y en febrero, dos mil 387 millones. ¿Quién produce tales cantidades? A lo mejor Carlos Slim con su poderoso imperio en telecomunicaciones, constructoras, proyectos, etc.