¿Oposición sin partidos?

revista4Q / 06 de 03 2019 / Por Juan Chávez

No asusta que la Guardia Nacional haya sido aprobada casi por unanimidad por los senadores y diputados, y las legislaturas estatales que lo han hecho para cumplir con el formalismo que exige el Constituyente Permanente para declarar la legalidad de la reforma constitucional.

No fue totalmente por aclamación porque carga un voto en contra, el de una diputada federal independiente. De cualquier forma hoy, en la cámara de origen, que fue la de diputados, se hará la declaratoria formal del cambio a la Constitución para que la guardia sea integrada por Ejército y Marina y pueda actuar como policía, con todas las de la ley.

PAN, PRI, PRD y los otros partidos distintos a Morena, no tenían por qué oponerse a algo que desde los tiempos de Calderón era un clamor para enfrentar al narco crimen. Lo cierto, sin embargo, es que el país transita sin que haya una brizna de oposición real al gobierno de López Obrador que sigue actuando en forma autoritaria y con desplantes de dictadura.

Se advierte, a toro pasado, que el 1 de julio el triunfo electoral del tabasqueño y su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), además de haber barrido con los contrarios borró del mapa político a esos tres partidos que integraron la mayoría antes de 1 de septiembre.

Ahora, Morena tiene el pandero mientras panistas, priistas y perredistas se hallan en franca crisis política, financiera, electoral, legislativa y de confianza. No hay contrapesos y López Obrador, con su gobierno, sigue adelante en su cuarta transformación.

No pegó el movimiento de contrapeso lanzado por el gobernador de Chihuahua, Javier Corral. Falló lo que pudo haber sido un viso inicial de oposición al obradorcismo. El PRI, a sus noventa años, pasó desapercibido este 4 de marzo y festejó un infeliz cumpleaños sin los enormes reflectores con que acostumbraba hacerlo.

Es el primer aniversario que el priismo celebra a la sombra. Los tambores y trompetas los tocan hoy los morenistas, que se aprestan a construir su propia "dictadura perfecta", como lo hizo el PRI en sus buenos tiempos y duró con ella más de 70 años en el poder.

Si el ex rector de la UNAM José Narro, que ya exclamó a los cuatro vientos su amor priista, llega a convertirse en el dirigente nacional del PRI, podría, desde la vieja y carcomida trinchera, jugar un tanto a los contrapesos que están urgiendo al país para contener la desenfrenada e irresponsable carrera de "bienestar" que sólo López Obrador y su dorado círculo rojo entienden.

El país atraviesa ya serios problemas económicos y las firmas calificadoras insisten en los altos riesgos que un presidente político está jugando, sin entender ni acatar las reglas económicas. La economía no es lo suyo, se baraja en las órbitas financieras nacionales e internacionales.