Dictador y dictadora

revista4Q / 17 de 02 2019 / Por Juan Chávez

En prensa extranjera, ya empieza a inquietar la forma en que López Obrador está gobernando al país.

Ya no lo consideran extravagante o acelerado; lo acercan más a las formas dictatoriales de imponer sus planes y acciones de gobierno. Además, le pintan su raya: pretende solucionar la pobreza del país con programas de "regalo de dinero". Toneladas de dinero.

Pero la ciudad de México tiene ya su propia "dictadora". Sí, la jefa de Gobierno además de atropellar la libertad de expresión, enfila sus baterías contra los empresarios que alquilan las grandes carteleras, nomás porque, sostiene, ahí se difunde una campaña en su contra.

Es decir, la señora Claudia Sheinbaum no acepta la crítica que se difunde en esas carteleras y en el mobiliario urbano, independiente a la que se hace en los transportes públicos.

La propagación de la etiqueta "#Me están llevando", quiere que "ya deje de proceder", cuando se trata de una protesta por las violaciones a mujeres en el Metro, que se han hecho más frecuentes en los últimos días.

En los mensajes colocados en parabuses, mobiliario urbano y espectaculares se lee: "Grita, me están llevando, para ayudarte. Detengamos el secuestro de mujeres".

Tal propaganda la considera ofensiva y parte de "algunos adversarios que no les gusta que la ciudadanía nos esté apoyando".

El apoyo con que ella sueña, es mafufo, solo existe en su mente que se ha transformado con los mareos que le produce haberse subido al tabique del poder.

Puede frenar la difusión, como su instinto de dictadora se lo exige. Pero no podrá frenar que tal mensaje se esté difundiendo en las redes sociales. Y esto no es más que respuesta a no aceptar la realidad. Es el caso de su empeño de manejar una disminución en los homicidios dolosos en la ciudad que dizque gobierna, cuando las cifras la desmienten.

El crimen organizado sentó sus reales en la capital de la República y se están cometiendo 4.6 asesinatos por día, cuando en el mismo mes de enero de 2018, el promedio fue de 2.7.

No reconocer que las cifras hablan, es terquedad de una gobernante que ya trepó a las espuelas de la dictadura.