Campeón... ¡con con ayuda!

revista4Q / 07 de 08 2019 / Por Juan Chávez

Ahora, el presidente dueño de Morena, el partido que fundó y con el que arrasó en las elecciones presidenciales, se ha olvidado de los ataques al PRI y de acusar a Del Mazo como uno de los grandes corruptores en el gobierno de Peña Nieto, su primo.

Hoy en día parece "seguirle la corriente" y apoyar al tercer Del Mazo de la dinastía, quien desdede ya casi dos años de haber iniciado su mandato, no ha podido devolver la tranquilidad pública a la sociedad que gobierna.

López Obrador parece haber firmado una paz que quién sabe cuánto dure con el gobernador del Edomex, quien destacó -en la mañanera del pasado lunes en Valle de Bravo-, que se gobierno ha logrado una disminución al robo en transporte público y el robo de vehículos, datos que son falsos para los que vivimos al ras de piso en el Estado más inseguro del país, y digo falsos porque hasta el momento se han registrado poco más de 20 mil asaltos a mano armada en micros y autobuses del Edomex.


Mientras tanto y aún con las unidades que cuentan con sistema de video vigilancia, la impunidad y los asaltos a mano armada continúan en el transporte público del Edomex, entidad donde Alfredo del Mazo presumió el pasado lunes, que el índice de robos en el transporte público ha disminuido alrededor de 7.5% de mayo a junio del presente año.

Una cifra que además de falsa, es insignificante, pues recordemos que Alfredo del Mazo dijo, al presentar a Maribel Cervantes Guerrero como secretaria de seguridad estatal, que ella entrañaba la solución al problema de la inseguridad, que "bastaban tres meses para que los mexiquenses recobraran la tranquilidad". Los resultados son negativos y saltan a la vista. Maribel Cervantes es un rotundo fracaso, el cargo le pesa toneladas y la entidad se hunde en una inseguridad que va en aumento.

Los atracadores del transporte público despojan de sus pertenencias a los trabajadores, violan y asesinan mujeres. Tales asesinatos y atracos se suman a una larga lista de impunidad, que llevan a la entidad a encabezar la lista de los estados más peligrosos a nivel nacional. 

El estado de México, es el más inseguro del país en el campo de las ejecuciones, también es el número uno, en feminicidios y en asaltos en unidades del transporte público colectivo. Pero además en el Edomex que gobierna el intocable "Golden Boy", hay tráfico ilegal de tierras comunales, secuestros y extorsiones. En cuanto a feminicidios se trata, desde marzo de 2011 a febrero de 2019, dos mil 417 mujeres han sido asesinadas en el Estado de México, una cifra espeluznante pues el feminicidio creció 65 por ciento en 2018 en comparación con 2017. 


En lo que va de 2019, de enero a junio se han iniciado 42 carpetas de investigación por feminicidio y 180 homicidios dolosos, de acuerdo con el Secretario Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública. Con 222 casos en el Estado de México, en promedio, se registra la muerte violenta de una mujer al día. 


¿Conveniencia?

Política sí, indiscutiblemente porque a pesar de que la entidad se convirtió en bastión de Morena en la jornada electoral de las pasadas votaciones, a quién más le conviene ser apoyado públicamente por el presidente, es al gobernador, a quien detesta la ciudadanía... nomás por pertenecer a "la familia que más se ha enriquecido con el poder", sostenía en campaña López Obrador.

Con levantarle la mano en pleno mitin parece que acaban las diferencias. Por demás, el presidente ya no se refiere a Del Mazo como el primo de su antecesor, ni el heredero de la dinastía de políticos que "han hecho del poder público un negocio de familia".

El nuevo negocio, ahora, parece ser el de olvidar los pleitos de campaña electoral y acurrucar a los que fueron contendientes, por lo menos en el estado de México.

A aquel que decía que había robado la gubernatura a Delfina Gómez Álvarez, la maestra de primaria que cimbró al priismo mexiquense, le tomó de la mano al mismo tiempo que a ella en Chalco. 
Algo que los medios interpretaron como una señal de que la plaza mexiquense está en calma, políticamente hablando.

Pero que no necesariamente encajona la aprehensión que más se conoce del actuar de Alfredo del Mazo Maza en Banobras, en los tiempos en que Peña Nieto lo envió a hacerse cargo de esa institución del Estado.

Durante su carrera política -que por desgracia aún no concluye-, uno de los mayores señalamientos ha tenido que ver con corrupción que involucra pérdidas para el erario por alrededor de dos mil millones de pesos.

Según el columnista Salvador Camarena de El Financiero, Del Mazo, como director de Banobras en el sexenio peñista, prestó 99.4 millones de dólares a una empresa llamada Rodisa, filial de Rotary Drillrigs International que tenía un par de contratos con Pemex.

El problema fue que Rodisa falsificó documentos al tramitar las garantías para el crédito. Y de acuerdo al expediente de la averiguación previa UEiORPIFAM/AP/260/2014 que cita Camarena, Banobras suscribió el contrato de crédito con Rodisa el 13 de agosto de 2013 para transferir los millonarios recursos a la cuenta 6290-4-27546 de Bank of America.

El hecho, que encuera a Del Mazo es que en menos de 100 días, entre el 30 de agosto y el 5 de diciembre de 2013, quienes tenían acceso a esa cuenta la fueron vaciando hasta dejarla en ceros. Quienes saben del caso señalan que Del Mazo no supo o no quiso saber que al mismo tiempo que él autorizaba el préstamo a Rodisa, en Pemex se encendían las alertas tras descubrir que la póliza de uno de los contratos era falsa.

La cuestión central es que Banobras no actuó de inmediato y que tardó mucho tiempo en presentar la denuncia ante la entonces PGR, cosa que hizo hasta el 21 de noviembre de 2014.

Lo peor es que quién estaba obligado a llevar el asunto ante la justicia hoy es el gobernador del estado de México que ha asegurado, una y otra vez, que está combatiendo la corrupción.

Ha de esperar, seguramente, que López Obrador, cuantas veces vaya a la entidad en sus acostumbradas giras de trabajo, siga levantándole la mano como el "gobernador campeón" entre los 32 que, con el del afamado Grupo Atlacomulco -que con él ya está muerto-, gobiernan a las entidades el país.

Con todo, el error más grave, desde la esfera política, es no haberse desligado del ex gobernador Eruviel Ávila en sus tiempos de campaña y aparecer como un sumiso ante él que, cabe recordar, le impidió el paso a la gubernatura que su primo Peña Nieto le había ofrecido en el 2011.

Es de esa promesa que se afina la tesis de un pacto entre Peña Nieto, Del Mazo y López Obrador y que según analistas se cumplió el 1 de julio con el reconocimiento inmediato del triunfo del candidato de Morena por parte de sus oponentes José Antonio Meade (PRI) y Ricardo Anaya (PAN) a cambio de fortalecer la gubernatura de Del Mazo en la entidad mexiquense.

O sea, según tal pacto, todo marcha sobre ruedas...