La economía nacional está en jaque

AMLO, obligación constitucional olvidada

revista4Q / 31 de 01 2019 / Por Juan Chávez

Plantas industriales del sector automotriz en el Bajío han disminuido sus estándares de producción por falta del acero que no les llega por el bloqueo de los maestros de la CNTE en Michoacán.

El
empleo también disminuirá. Se aplicará en los contratos laborales la cláusula de "baja producción".


Ford está a punto de suspender el ensamblaje de automóviles en México, debido al bloqueo que impide le llegue la materia prima necesaria desde hace más de dos semanas.

Hugo 
Varela Flores, líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Guanajuato y representante de los trabajadores en la armadora, acusa que el sector corre un riesgo que no solo afectará a las empresas, sino también a los empleados que dejarán de recibir el 45% de su salario "si se detiene la producción".

El presidente López Obrador ha declarado que el radicalismo de los maestros disidentes "es de extrema derecha, más que de izquierda". Una declaración por demás supina porque cuál es la relevancia de ubicar a los bloqueadores de las vías férreas en tierras michoacanas en la geometría política, en lugar de entrarle al toro en la solución de esos irresponsables bloqueos.

El problema es económico y político, por más que el morenista tabasqueño pretenda separar ambas materias.

Política y economía integran un binomio indisoluble que marca los ritmos de progreso de toda sociedad civilizada.

López no lo ve así y menos con sus ojos que solo miran y critican el pasado, en aras de construir su cuarta transformación en el futuro que todos los días atropella con sus atropellados y ocurridos discursos que no muestran ni a tiros signos de globalidad.

AMLO olvidó pronto, en menos de los dos primeros meses de su gobierno, que protestó "cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen".

Y para infortunio del país, un presidente que se pasa la Carta Magna por el arco del triunfo, perjudica al país entero y no solo a los 30 millones de ciudadanos que con su voto lo consagraron presidente de México.


Tiene la obligación, sí es el caso necesario, de reprimir a los maestros bloqueadores de las vías férreas en Michoacán.

La 
fracción VI del artículo 89 de la Constitución (Las facultades y obligaciones del Presidente, son las siguientes:), se lo ordena: "Preservar la seguridad nacional, en los términos de la ley respectiva, y disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente o sea del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea para la seguridad interior y defensa del exterior de la Federación".

Acurrucarse en su fórmula de "no los reprimiré", es violatorio de la Constitución y mandar al clóset del olvido su grado de comandante supremo de las fuerzas armadas.

Para qué le sirve ser comandante supremo, para que quiere el monopolio de la fuerza, de la violencia, según la doctrina de Max Weber allá en los principios del siglo pasado.

El mismo Weber acuñó la sentencia de "no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti".


Total: resulta más inexplicable que este mandamás de las ocurrencias, esté seguro de que la opinión pública se pondrá de su lado por consentir a la CNTE el paro de los ferrocarriles en Michoacán.

Ayer lo señalamos: es un atentado a la nación. Hoy, hay que considerar a AMLO incumplidor de las obligaciones que la Constitución le impone como presidente que es. Si esto no cuenta, tampoco debe contar su empeñada cuarta transformación.