Fallida política exterior de AMLO

revista4Q / 25 de 01 2019 / Por Juan Chávez

De acuerdo a la conceptualización que López Obrador tiene de la apolillada doctrina Estada aplicada a su política exterior, la Venezuela oprimida por la dictadura de Maduro fue "intervenida" por el reconocimiento internacional a Juan Guaidó que se auto proclamó "presidente interino" de ese país.

Al jurar como "Presidente encargado de Venezuela", el ex presidente de la Asamblea Nacional, según los principios rectores de la política exterior mexicana, valieron puro grillo.

López Obrador sigue fiel a Maduro y lo reconoce como el mero mero petatero de la Venezuela que padece hambre, corrupción desbocada, opresión del Ejército, encarcelamiento de líderes opositores, etc.

La economía venezolana anda por los suelos y las familias carecen de todo.

El pueblo ha tomado las calles y la represión de las fuerzas armadas es cosa de todos los días.

México y Uruguay propusieron un diálogo entre el dictador y todos los actores de la oposición a su régimen dictatorial y Maduro se agarró a ese clavo ardiente: "Aceptó el diálogo pero no voy a renunciar. ¡No renunciaré!

Entonces, ¿para qué carajos un diálogo? Será seguramente para descargarle el camino de opositores y allanarle los problemas de un pueblo que ya no lo quiere, que lo detesta y que se manifiesta en su contra todos los días.

En eso, el México de López Obrador la juega con Maduro, como si estuviera echándose buenos capiruchos con su balero antihuachicol.

El "presidente encargado de Venezuela" se ha comprometido a amnistiar a Nicolás Maduro con tal de "superar la crisis política, económica y social" que abate al país de Simón Bolívar.

Ese es un paso importante, en busca de una reconciliación que López Obrador aboga sea por la vía del diálogo.

La autodeterminación y no intervención hace tiempo que fueron desplazadas por la globalización y por el interés de la mayoría de los países de generar alianzas económicas y políticas.

Ya se han entrado a los terrenos, inclusive, de buscar cambios a la globalización para sacarla de la inactividad y dinamizarla de nuevo.

Pero no se regresa, como lo ha hecho el gobierno obradorcista, a principios de política exterior superados desde las décadas finales del siglo pasado.

Pero México, con el tabasqueño en Palacio Nacional se acoge a los principios que el país ya había dejado de ejercer. ¿La razón? Por supuesto, con su 4T, el presidente López avanza con un gobierno autoritario que no acepta que alguien le contradiga... y a lo mejor ya puso su ropa a remojar.

Salvo México, Uruguay y Bolivia, que están sin reconocer a Guaidó, una mayoría de países lo hizo de inmediato luego de su juramento.

No reconocen a Guaidó, por supuesto, los socialistas que navegan bajo la rígida férula de China y Rusia. A lo mejor el presidente que tenemos, que se define de izquierda, es lo que quiere: bailar la suave con los chinos y los rusos que no abandonan sus revoluciones comunistas... aunque tengan economías capitalistas.