Confianza e información, fallas

revista4Q / 17 de 01 2019 / Por Juan Chávez

Al presidente López hay que pedirle que le tenga confianza al pueblo y le informe la realidad de las acciones emprendidas contra el huachicoleo.

Ese pueblo ha resistido estoicamente los embates del desabasto de gasolina aún sin estar debida y extensamente informado.

Inclusive ha respondido con cordura y ha soportado las pérdidas de horas formando filas para abastecer sus vehículos o comprar el combustible en tambos de plástico.

Se sabe que el Presidente ha abierto los ductos cerrados y también, que va a recorrer, sin señalar fecha, el ducto Tuxpan-Tula que es uno de los abastecedores de gasolina importada de Texas.

López Obrador es buen comunicador. Se pinta solo para comunicar y los medios quedan encantados. Es sofisticada su actitud, detrás de la cual esconde la información y el pueblo ignora, por ejemplo, si hay o no detenidos, funcionarios o ladrones de gasolina.

Todo, se maneja con cuentos y su secretaría de Energía, Rocío Nahle, no supo responderle la pregunta de cuánta gasolina importamos en su conferencia "mañanera" de ayer, por ejemplo.

Nadie sabe nada y la población afectada menos. Únicamente sabe que para adquirir el combustible que requiere, hay que formar "cola".

López actúa como si ese pueblo, al que ha perjudicado con su guerra al huachicol, no le tuviera confianza.

La confianza debe ser mutua, de ida y vuelta. Es decir, el gobernante la debe tener de sus gobernados y éstos, del presidente.

Pero López la ha roto. Tiene escondida la confianza que debe al pueblo para informarle exactamente del plan anti-huachicolero.

Los siete ductos de la red que habían sido cerrados al arrancar el año, fueron abiertos ayer, con lo que el abasto pudo estar en camino de regularizarse.

"Los abriremos y cerraremos a conveniencia", declaró López Obrador. De acuerdo; pero será necesario prevenir, informarle a la población en el momento oportuno y en espera de no generar pánico de "compra loca" de gasolina.

La confianza, Presidente, la confianza está en juego en sus operativos. No la desgaste más. Los tratadistas señalan que sin confianza no hay democracia. ¡Aguas, señor López!