"Eso es una locura": doctora Maldonado, del Cinvestav

100 universidades, programa sin pies ni cabeza; UACM, el modelo

revista4Q / 02 de 01 2019 / Por Gustavo Cortés Campa

En la campaña presidencial pudimos escuchar del candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, que se construirían 100 nuevas universidades. Era otra más de las promesas de campaña, como eliminar el IEPS al precio de la gasolina, acabar de golpe y porrazo con la violencia criminal el mismo día primero de diciembre, vender el avión presidencial, eliminar el Estado Mayor Presidencial, irse a vivir a Palacio Nacional y cancelar el TLCAN.

Nada de eso ha podido hacerlo, hasta el momento (es posible identificar a personas de inconfundible aspecto militar que le rodean, el precio de la gasolina no bajó, sino que aumentó a partir de enero; el avión oficial no es propiedad del gobierno, sino que se ha utilizado con arrendamiento financiero y hace unos días tuvo qué utilizar una discreta puerta lateral para ingresar a Palacio por la mañana, para evitar unos manifestantes ubicados frente a la puerta principal), pero lo de las 100 universidades lo anunció hace poco con bombo y platillo.

No sólo eso: algunos de los que nos dedicamos a observar el acontecer político sentimos un escalofrío recorrer la columna vertebral, no sólo porque el programa, denominado oficialmente.

Universidades para el Bienestar "Benito Juárez García" (UBBJG) había sido anunciado oficialmente, sino que la responsable de todo eso será la doctora en historia Raquel Sosa Elizaga, quien fungió como secretaria de Bienestar en el gobierno de AMLO en el Distrito Federal, y la que tuvo amplia participación en el diseño de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Sí, la misma donde la inscripción no requiere de examen de admisión, sino que se hace por tómbola (¡Sí, por tómbola!), no hay exámenes para evaluar rendimiento y -como en los cines de antaño- hay permanencia voluntaria ilimitada para graduarse (Hay estudiantes con más de diez años sin concluir estudios).

Así que, nada más de entrada, no hay forma de pedir calma, serenidad, el horno no está para bollos ni para el beneficio de la duda. Señores: Lasciate ogni speranza ¡El modelo es la UACM!

(¿Alguien recuerda a la doctora Esther Orozco, aquella que dijo: "La UACM es un fraude educativo"? La sacaron a patadas, literalmente. ¿Recuerdan?

"NO HABRÁ PROSELITISMO NI MANIFESTACIONES, SÓLO LOS QUE ELLOS QUIERAN..."

La doctora Raquel Sosa Elizaga, coordinadora del programa UBBJG, a propósito de las versiones difundidas de que tal número de universidades podrían ser instrumento político del nuevo gobierno, hizo un pronunciamiento que destaca por sus contradicciones: "No vamos a permitir el proselitismo político en ninguna escuela; nuestros estudiantes no han salido (¿de dónde, si aún no hay universidades?) ni saldrán a manifestaciones políticas, más que aquellas que ellos quieran en uso de su libertad, porque no son escuelas de cuadros o de formación política, son planteles profesionales de la universidad..." No, pos sí.

Y añade: "No habrá examen de admisión, pero sí una valoración diagnóstica para identificar sus antecedentes de formación".

¿Qué puede significar eso? ¿Verificar la pureza ideológica del aspirante y cerrar el paso a infiltración de enemigos?

Y la doctora Sosa Elizaga hizo un anuncio muy intrigante: El comienzo de clases a finales de marzo.

En tres meses estará listo y aceitado un programa que incluye la construcción de cien edificios para albergar a los estudiantes. Pero parece que no arrancan con cien, sino que la doctora informó que "Morena ya opera con 19 "escuelas universitarias" desde hace tres años y sólo son 81 los que están por crearse".

La doctora informó que las "escuelas universitarias" (sic) se instalará en 100 municipios "con altos índices de pobreza y población mayoritariamente indígena y los alumnos recibirán dos mil 400 pesos como beca mensual".

Se ubicarán en localidades de entre 15 mil y 45 mil habitantes, con "escuelas pequeñas" para no más de mil 600 alumnos cada una y que mantendrán estrecho vínculo con la comunidad.

Los cursos y carreras "responderán a necesidades reales y problemas de la población circunvecina, por lo que la formación incluye, además de dos horas de aula, tres horas diarias de trabajo en el campo y el estudio de una o dos lenguas indígenas. (¿Pues acaso no serán indígenas los estudiantes?

Se incluirán seis áreas de conocimiento: salud, ingenierías alimentarias, desarrollo sustentable, energía, patrimonio histórico, social y cultural (que incluye también a la educación "y las normales como parte de esta riqueza") así como estudios sociales: sociología, antropología, sicología, trabajo social y administración pública, "formación que se impartirá en lugares con elevados índices de violencia".

NO ES SERIO; ES CLIENTELAR; NO PREPARARÁ PROFESIONALES

En un reportaje de la revista Proceso, el doctor Marco Fernández, ex director de México Evalúa y actualmente consultor en el Banco Mundial para políticas educativas, señaló puntualmente lo que ha detectado "de lo muy poco que se puede saber del programa, es que falta seriedad y no cumplirá con los objetivos de preparar profesionales".

Fernández plantea que se puede observar "una lógica política detrás del programa, que se viste de supuesta justicia social y oportunidades educativas, pero en el fondo hay una estrategia más para la construcción de clientelas electorales, porque si tuviera propósitos realmente educativos de igualdad, inclusión y excelencia educativa, el gobierno sabría que el problema mayúsculo del sistema educativo está en la transición de escuela secundaria a media superior".

Fernández, quien es doctor en ciencia política por la Universidad de Duke, subraya que los encargados del programa deberán tener "más seriedad al explicar los detalles, lo que no hicieron en la presentación misma del programa, no lo hicieron ni el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, ni la coordinadora, Raquel Sosa. No explicaron en qué lugares estarán las escuelas, cuál es la lógica para la selección de esos espacios, tampoco las "carreras regionales" ni el diseño de los planes educativos, si serán presenciales o en línea, cómo van a contratar a los profesores... eso no tiene el objetivo de lograr los propósitos educativos de equidad, inclusión y calidad que le urgen al país, para hacer de la educación la escalera del ascenso social, movilidad y que se rompa el círculo de pobreza".

Y agrega: "Al contrario, en el fondo están construyendo clientelas políticas y se está engañando a los jóvenes que acudirán a este tipo de instituciones, porque no se va a traducir en verdaderas oportunidades que sirvan para una mejor oportunidad de vida".

EN CONCRETO: "ESO ES LOCURA"

La doctora Alma Maldonado (del instituto de excelencia del IPN, el Cinvestav), entrevistada también por el reportero de Proceso, José Gil Olmos, fue muy directa: "Es muy preocupante que no se tenga información del programa y que se diga que se construirán 100 universidades en un año. Eso es locura, no sé si lo sigan diciendo igual o ya vieron las complicaciones que hay para llevar al cabo este programa en sólo un año, pero en todo caso, no se sabe nada del proyecto educativo ni cual va a ser la lógica en la ubicación de las universidades".

En cuanto a la revelación de las "escuelas de Morena", la doctora Maldonado considera que "parece que vamos a vivir el primer proceso de gubernamentalización de unas universidades de un partido político, que son privadas, porque son las escuelas de Morena, que son asociaciones civiles, van a formar parte del programa de universidades. Si esto va a ocurrir, debe haber transparencia en cuanto a los resultados de estas escuelas, de la matrícula y la eficiencia terminal de los profesores y el origen de los recursos".

Para la académica, "el programa no tiene sustento educativo firme; se propone la obligatoriedad de la educación superior, que deberá ser gratuita, pero esta promesa de campaña no se va a resolver con 100 universidades en comunidades donde quizá la demanda no es suficiente ni tan grande; donde además no habrá los suficientes recursos.

JUAREZ HABLABA INGLÉS Y FRANCÉS, Y LEÍA EL ALEMÁN


El programa de AMLO de estas "universidades" como instrumento político clientelar es en lo que muchos comentaristas han coincidido. Sin embargo, independientemente de que se logre este objetivo, el diseño del programa tiene una pesada carga de ideología reaccionaria, aunque se presente, como es común en estos asuntos, como algo "revolucionario" y "progresista".

Ese diseño recoge las tesis antropológicas-políticas-religiosas, de que a las comunidades de "indios", "deben respetarse su cultura, sus usos y costumbres, su modo de vida".

Esos planteamientos -muy acusadamente entre los simpatizantes del "zapatismo chiapaneco" - van mucho más allá, al considerar -¡en serio!- a los modos de vida de los "indios" del sureste y otras partes del país, como "superiores" a la vida en las ciudades, el contacto con los modernos avances de la tecnología, la vida jurídica, democrática, las universidades de élite y el contacto con la sociedad global.

Y todo eso, sin perjuicio de que en ciertos momentos reclamen la atención médica en instituciones de avanzada en la ciudad de México, a individuos o grupos afectados por enfermedades crónicas avanzadas (cáncer, infecciones crónicas, diabetes, osteoporosis) que primero las tratan con brujos y curanderos (que por cierto, participaron el día primero de diciembre en un espectáculo entre jocoso y fársico, con un supuesto "médico tradicional", arrodillado ante el nuevo presidente de México, hablando en una lengua que nadie consideró necesario traducir. Porque quizá nadie de los presentes conocía esa lengua o porque dijo algo muy inconveniente, como quizá una proclama de sumisión abyecta ante el "nuevo Tlatoani").

El programa de las 100 universidades, como dijo la doctora Raquel Sosa, incluye "el aprendizaje de una o dos lenguas indígenas". ¿Con qué propósito? ¿No sería mejor el aprendizaje del español, si no lo conocen, o de inglés?

Benito Juárez abandonó el pueblito donde nació, no porque "perdió unos borreguitos", como la cursi y falsa versión seudobiográfica que nos vendieron en la escuela primaria, sino porque se enteró que había un mundo fuera de la zona indígena, en donde podía progresar. Aprendió español, se inscribió en el seminario, pero desertó porque pudo ver que los nuevos tiempos estaban en la educación "civil" o "laica", que le sería más provechoso ser abogado que cura.

En Oaxaca fue regidor, diputado local, secretario general de Gobierno. A los 37 años solicitó la mano y se casó con una jovencita de 16 años, criolla, pero adoptiva de la familia Maza, por lo que no tenía perspectivas de matrimonio con un criollo.

Ese matrimonio, que fue posible por su título de abogado y porque tenía carrera ascendente, fue decisivo en su futuro.

En su obra en varios volúmenes "Apuntes para mis hijos", Juárez les dice: "Nací en un pueblito de Oaxaca donde la gente vive en la más estúpida miseria".

Además de latín, Benito Juárez hablaba inglés, francés y por lo menos leía en alemán. De ahí fue que tomó ideas de la obra de Immanuel Kant Zum ewigen Frieden. Ein Philosophiscer Entwurf (1795), que se traduce como "Para la paz perpetua", y elaboró su famoso apotegma.

Días antes de morir, Juárez luchaba para anudarse la corbata y solicitó la ayuda de su esposa. Estaba nervioso, porque en un salón de Palacio Nacional ya le esperaba un nutrido grupo de inversionistas yanquis, a quienes esperaba interesar que invirtiesen fuertes sumas de dinero en ferrocarriles, puertos, fábricas... Juárez nunca tuvo la ocurrencia de condenar a los indios a vivir a perpetuidad en su miseria e ignorancia, todo lo contrario: su idea, en la que falló, fue permitirles ingresar al mundo moderno.

Quienes siempre tuvieron el propósito contrario fueron los jerarcas católicos y los señores del Partido Conservador.

Y ese programa es el que enarbola ahora la doctora en historia Raquel Sosa Elizaga, quien conoce todo esto, seguro que mejor que yo, que no tengo doctorado ni nada parecido.

--0-0-0-0-0-0-0-00-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-