AMLO: ¡Arriba y Adelante!

revista4Q / 02 de 12 2018 / Por Juan Chávez

A querer o no, lo vi igual que a Luis Echeverría en los dos largos discursos, el segundo calca del primero, que se aventó en el primer día de su ?cuarta transformación".

Y fue, como él mismo lo definió en sus días de los cinco meses de la cansada transición, un informe de lo que en ese tiempo anunció y accionó.

Fue repetidor de lo que ha hecho y de lo que hará, ya como Presidente, hasta el cansancio.

Las dos intervenciones tuvieron dos horas de duración cada una. El micrófono parece no soltarlo, gozar con sus benditas palabras de salvación a México.

No hubo un mensaje congruente, que diera color de lo que realmente vamos a vivir los mexicanos en los cinco años 10 meses de su gobierno.

Andrés Manuel López Obrador, no tiene remedio, enarboló en el Zócalo, luego de recibir el bastón de mando de los 68 pueblos originarios, se dijo, su "dedito mandón" para respaldar sus dichos y promesas que, señaló en la Plaza de la Constitución, son 100.

En San Lázaro, ante diputados, senadores e invitados, no asomó "su dedito". Lo escondió tan bien que pareció habérselo tragado.

Como Presidente y comandante supremo de las Fuerzas Armadas, está obligado a saludar militarmente a la Bandera Nacional, que será inclinada por el militar porta bandera, en respuesta al saludo. Él saludó militar y civilmente al Lábaro Patrio y dos veces fue inclinado, para corresponderle.

Parece que el saludo civil del mandatario forma parte de su "cuarta transformación", solo que olvido cuadrarse ante la Bandera cuando entró por la Puerta de Honor al Palacio Nacional.

Tampoco lo hizo, que está obligado hacerlo, cuando fue entonado el Himno Nacional en el Zócalo, al final del evento donde recibió baños de pureza de los indígenas y le fue entregado el bastón de mando.

El evento inicial con los representantes de las etnias de México fue lo único que me motivó, quizá porque viví cerca de una, cuando realice mi servicio social, antes de mi examen profesional en la Facultad de Derecho de la UNAM.

Entonces pugne por abrir modestos talleres productivos para que los ejidatarios indígenas tuvieran ingresos que les negaban las tierras estériles que les había entregado Lázaro Cárdenas.

Pero la emoción se me apagó cuando empezó López su retahíla de condenas al neoliberalismo, a los funcionarios corruptos, a la impunidad y a todo lo malo que hereda, señaló, en el "país en quiebra" que recibió.

Pidió, en el Zócalo, que la gente no se aparte de él. Y volvió a refugiarse en Juárez: Con el pueblo, todo, sin el pueblo nada.

Su toma de posesión pues, no paso de la raya de sus múltiples ofrecimientos. Algo que para mí, lo acercó a LEA. Como él, acaricia "sueños imposibles"... aunque haya dejado caer, sin decirlo estrictamente, que el de él será un gobierno de izquierda sin lujos.

De ahí pa´lante, no advertí nada nuevo... aunque admita "me canso ganso", como soltó para remachar una de sus promesas, con AMLO va haber mucha tela de donde cortar. Veremos si no.