DÓLAR Y VALORES AL PRECIPICIO

revista4Q / 27 de 11 2018 / Por Juan Chávez

Así fue: el dólar rascó los 21 pesos y la Bolsa Mexicana de Valores y registró una pérdida de más de 4%.

No obstante, López Obrador diría: No se espanten, es el principio.

La cuestión central es que al pasar el dólar el techo de los 21 pesos y caer estrepitosamente la Bolsa, como no sucedía desde marzo de 2014, no es más que resultado de una sensibilidad de los mercados muy difícil de entender por el "populista autoritario", como lo ha bautizado el Wall Street Journal.

El mercado cambiario es el más sensible. Hay que ver, sin embargo, que las acciones del Grupo Financiero Banorte se desplomaron. ¿Por qué? Seguramente como una respuesta de la macroeconomía al hecho de que su director general (dueño) aceptó formar parte del consejo empresarial que el electo ha integrado para que le "ayuden".

Si López presume estar cerca de los pobres, a los que por cierto no ha llamado para que le den una manita, el sector de la población miserable no puede ver con buenos ojos que el próximo mandatario esté del lado de los multimillonarios y se apreste, incluso, a escuchar sus consejos.

El verbo ayudar es el que más está manejando, antes de ascender, por fin, a la presidencia de la República.

A más de 30 mil militares y marinos concentrados en el campo militar Número 1ª, les demandó también que le "ayuden", cuando sean miembros de la Guardia Nacional que se apresta a crear con las 13 reformas a la Constitución que los legisladores "atienden" en el Congreso, a pacificar al país y desterrar, según sus propósitos, la violencia del crimen organizado.

Carlos Hank González, el millonario descendiente del hombre que estableció que no es lo mismo un político pobre que un pobre político, para autodefinirse como un ricachón militante de la política mexicana, es ahora, después de que Banorte absorbió su Interacciones, el dueño de todo el grupo financiero que fundara Roberto González.

Y no es que los pobres puedan jugar en el mundo accionario --¿con qué luz?-sino que los inversionistas en valores que son mundos y solo actúan, se sienten boca bajeados porque el dueño de Banorte se haya sumado a los equipos de AMLO.

Cayeron también las acciones de Liverpool. ¡Claro!, es parte de la jugada. Golpear al de enfrente para que no se descubra el fondo de la maniobra accionaria negativa.

Lo urgente -y que no sucederá, desde luego-sería que don Andrés se quitara la máscara y absorbiera, como responsable que será del país, sus decisiones para gobernar, y no las cargara en su costal de consultas para presumir que es el "pueblo el que decide", cuando en su magna consulta de los 10 proyectos, incluidos Tren Maya y la refinería de Tabasco, apenas si votaron 925 mil 168 ciudadanos.

Lo incuestionable es que su capital político se diluye antes de cruzarse al pecho la banda tricolor, modificada por cierto, con el verde arriba y el rojo abajo.

El presidente electo, según encuesta de este noviembre, tenía 64.6% de aceptación en agosto y ahora obtuvo 55.6%.

En cifras porcentuales, antes de que tome posesión pasó de 7.4 a 6.8. Y las estadísticas ilustran. Confucio sostenía que sin cifras, los conceptos valen sorbete.