A horas de culminar su periodo presidencial

PEÑA DORMIRÁ EN LOS PINOS COMO EX PRESIDENTE

revista4Q / 20 de 11 2018 / Por Juan Chávez

Enrique Peña Nieto concluye su mandato viajando.

Corona el final de su gobierno con dos giras internacionales: 15 y 16 está en Guatemala; el 29 y 30, sus últimos días, en Argentina.

Ambos viajes están justificados con su asistencia a importantes foros internacionales.

No obstante, son demostrativos del esfuerzo que está haciendo con estirar la cuerda del poder hasta el último minuto de su frustrado gobierno. O ¿serán todavía su obligación?

En Guatemala, concretamente en la ciudad de La Antigua, asiste a la Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno, en la que el tema central será el Desarrollo Sostenible 2030.

En Buenos Aires estará en dos reuniones de la Cumbre del G20, junto a los jefes de Estado de las principales economías del mundo.

Su última agenda como mandatario señala que de Buenos Aires, el 30 de noviembre, regresará rayando el caballo para estar a las 12 de la noche en Palacio Nacional y entregar, en el primer minuto del 1 de diciembre, la bandera nacional, símbolo del poder presidencial, al nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador.

También, físicamente, entregará las llaves del despacho presidencial y dejará, formalmente, de ser el presidente de México.

Como dicta el sabio proverbio: todo lo que comienza termina. O todo por servir se acaba y acaba por no servir.

No obstante, luego de Palacio Nacional irá a Los Pinos para pasar su última noche en la "casa Lázaro Cárdenas" de la que dejará de ser residencia presidencial, dado que el presidente López vivirá en Palacio Nacional y convertirá Los Pinos en zona ecológica y museo.

Peña saldrá el 1 de diciembre en el helicóptero presidencial rumbo a San Lázaro para cumplir con el acto protocolario señalado para las 11 horas en el recinto del Congreso de la Unión y desprenderse de la banda tricolor, emblema del poder presidencial.

Se destrabará la banda que portará fuera del saco y la entregará al presidente del Poder Legislativo Porfirio Muñoz Ledo que en tan sacro momento, es el representante de la nación más solemne y único.

El diputado Muñoz Ledo recibirá la banda y la transmitirá a López Obrador, que la cruzará en su pecho asistido por uno de sus ayudantes.

La transmisión del Poder Ejecutivo, ahí, habrá concluido.

Luego vendrá la protesta constitucional que Muñoz Ledo le tomará al nuevo presidente que jurará, con la mano derecha en lo alto, obedecer los mandatos de la Constitución y sus leyes.

Al final pronunciará el discurso inaugural de su gobierno y saldrá del recinto legislativo para comenzar el "paseo presidencial" de kilómetro y medio por la calle Corregidora hasta Palacio Nacional.

Lluvia de papel tricolor picado saludará al nuevo jefe del Ejecutivo. Los "baños de pueblo" aparecerán de nuevo, ahora con un presidente de izquierda.

En tanto seguirán los desatinos, como esa de crear un consejo empresarial que lo asesore o las esperanzas que siembra con dejar en manos del secretario de la Defensa Nacional la seguridad pública del país con la integración de la Guardia Nacional con soldados, marinos y los miembros de la Policía Federal.

Esa guardia no será más que la Gendarmería que Peña intento integrar para combatir al crimen organizado, y falló.

Es la 4T (cuarta transformación) que nace con muchos hoyos. Algo que será más de lo mismo, con distintos nombres.