El Woodstock Mexicano

"TENEMOS EL PODER" AVANDARO 1971

revista4Q / 05 de 12 2018 / Por Victor Olivares Quarenta

Sin duda el festival de Rock y Rudas de Avándaro en 1971, fue y sigue siendo la fiesta más grande de música que se haya realizado en México, muchos lo consideran como el Woodstock mexicano, un evento que pese a su éxito se enfrentaría a la censura de la prensa más conservadora del país. Aquel 11 y 12 de septiembre de 1971 una desenfrenada multitud de 300 mil jóvenes de todas las clases sociales lograron convertir en mítico un evento que llenó de rock y donde no hubo ruedas pues la carrera automovilística se suspendió.

Durante varios días una impresionante cantidad de jóvenes se trasladó a aquel rincón del estado de México, muchos en coche, motos o en autobús, otros de aventón y miles más a pie; una especie de peregrinación ancestral donde 300 mil personas se daría sita, en un ritual donde la música rock era el antídoto perfecto, algo que jamás se ha vuelto a repetir en México. El rock demostraba estar en su clímax.




Una generación de hippies en la piel de un movimiento contracultural, libertario y pacifista, surgido en EUA pero que también había plantado su semilla en México donde surgió como un movimiento muy propio de la juventud denominado "la onda" que celebraba la vida, el amor, la ecología, las artes y por supuesto la música psicodélica, la búsqueda de identidad, el uso de drogas y el amor libre. En su camino hacia Avándaro, la juventud caminó por diversos pueblos donde quedarían impresionados por la forma de vestir, pantalones acampanados, largas melenas, estilos estrafalarios y el uso abierto de la marihuana, muchos se espantaron y otros tantos permitieron que acamparan en sus patios y otros más regalaron alimentos al éxodo de "hipitecas" mexicanos.

El festival de avándaro se salió de control debido a la gran cantidad de jóvenes que llegaron , tanto así que los boletos perdieron su valor e importancia y cada persona tenía el acceso completamente gratis al festival. Ir a avándaro significaba la libertad y la expresión de cada uno de los joven de diferentes clases sociales que ahí se olvidaron de sus diferencias. Los acordes sonaban desde el escenario y la multitud se prendía pese a la lluvia, helicópteros enviados por el gobierno sobrevolaban vigilando a las trescientas mil almas en el lugar.


El denominado "Woodstock Mexicano" inicio a las 8 pm del sábado 11 de septiembre donde la música de bandas como: la ley de Herodes, Zafiro, La Sociedad Anónima, Soul Masters, La Fachada de Piedra, Los Dug Dug´s, El Epilogo, La División del Norte, Tequila, Peace and Love, El Ritual, Bandido, Los Yaki, Tinta Blanca, El Amor y Three Souls in my Mind, hacían vibrar el lugar y la efervescencia rockera se volvía alucinante e imparable. Todo fue transmitido casi en su totalidad por Radio Juventud y digo casi en su totalidad porque cuando la banda Peace and Love tocaba el tema "Marihuana" y "We got the power" su vocalista Ricardo Ochoa y toda la juventud empezaron a corear al unísono ¡Tenemos el Poder! lo cual sería considerado tanto controversial como subversivo por parte del gobierno de aquella década, por lo que la transmisión en vivo a toda la república fue cortada.





Una lástima para los que no pudieron ir, pues sólo quedó escuchar la transmisión en vivo a través de radio juventud. Pero en avandaro la música seguía sonando, grupos como La tribu, Love Army o Los Yaki se adueñaron de la expectación total del los visitantes, hasta el punto de que la carrera de autos que se tenía contemplada se canceló a pesar de que iba a ser el espectáculo protagonista del evento. Festival "Rock y Ruedas Avandaro" un espectáculo desbordado pero que transcurrió sin grandes incidentes y bajo la atenta y seria mirada de un grupo de militares. Su presencia avivaba el temor de la enorme represión que el poder ejercía en aquella época. En la memoria de todos permanecía la matanza de Tlatelolco ocurrida apenas tres años antes.



"El movimiento musical era muy fuerte pero Avándaro lo cortó de tajo, el festival desató una enorme censura y represión, siempre velada, hacia el rock nacional que no terminó hasta los años 80. Dejó de sonar en las radios y las discográficas le cerraron las puertas. La calidad disminuyó porque los músicos emigraron a Estados Unidos y los que se quedaron permanecieron en la semiclandestinidad", declaró Federico Rubli especialista en rock al periódico el País.



El rock rozó por un instante el paraíso pero pronto cayó al inframundo. Tras Avándaro, la música siguió sonando pero lo hizo "en viejos cines y fábricas y bodegas abandonadas, las tocadas se realizaban en lugares insalubres y muy sórdidos los domingos a las cinco de la tarde y allí era donde se anunciaba el lugar del siguiente concierto", señala Rubli.

"En Avándaro me encontré con una realidad de mi país que no conocía y que me gustó mucho. Fue muy exagerado todo lo que se dijo. No hubo ni sexo, ni drogas. Se fumaba mota (marihuana), eso sí, y alguien tendría sexo, pero no lo veías. Eso fue todo", cuenta Graciela Iturbide en el libro "Yo Estuve en Avandaro"

Los principales organizadores del festival fueron Eduardo López Negrete, su hermano Alfonso y Justino Compeán. Armando Molina, manejador de grupos de rock y Luis de Llano, comisionado por la empresa Telesistema Mexicano (antecesora de Televisa) para encargarse de la producción en video tape del evento. A pesar de la impresionante cantidad de jóvenes el festival transcurrió con calma, sin violencia en total camaradería.

"El desenlace de Avándaro fue en verdad desafortunado. Se estructuró una inmediata y amplia campaña en los medios de comunicación (que eran totalmente controlados por el gobierno) para difundir el supuesto libertinaje y desenfreno con el que se comportaron 300 mil jóvenes. "Frenesí de sexo y drogas" espetó una de las tantas ocho columnas en los diarios. Al mismo tiempo la campaña oficial de difamación serviría para censurar la concentración masiva de jóvenes en actos de rock lo cual representaba un riesgo para el régimen. La censura retrasó en cuando menos una década el desarrollo del rock mexicano como expresión cultural" refirió Federico Rubli en la revista Nexos.



"Avándaro se dio por casualidad y quizá en esa espontaneidad radica otro de sus significados. Los organizadores nunca pretendieron un festival de gran magnitud; el evento sencillamente los rebasó. En su naivité, nunca se imaginaron lo que resultaría. La famosa "encuerada de Avándaro" fue un hecho espontáneo y emblemático de que los jóvenes estábamos ahí para despojarnos de nuestras inhibiciones. Todos compartíamos la ebullición de la juventud y el gusto por escuchar nuestra música. Ése fue nuestro pecado ante los ojos oficiales" señaló Rubli Kaiser.

Sin duda cada una de las bandas que ahí se presentaron, representaron y que tocaron por más de 12 horas ante un público emblemático de 300 mil personas, conjugaron una generación de jóvenes que venían a encontrarse consigo mismos y a encontrar muchas respuestas a través de la música. Avándaro vino a hermanar a una sociedad donde todos los ahí presentes trascendieron y hoy son historia y leyenda del rock mexicano y de aquel mítico "paz y amor".