Peña Nieto no lo ratificó en el grito

SEDENA: SORPRESIVO RECONOCIMIENTO A ITURBIDE

revista4Q / 18 de 09 2018 / Por GUSTAVO CORTÉS CAMPA

Todo parece indicar que el triunfo definitivo de los liberales en 1867 tuvo, entre otras consecuencias, la erradicación total de Agustín de Iturbide del Panteón Oficial de los héroes nacionales y fue arrojado al infierno de los oficialmente señalados como traidores, falsarios, fariseos y todo el extenso catálogo de seres repulsivos recopilado hace poco por Gabriel Zaid.

El Porfiriato siguió puntualmente la línea trazada y los gobiernos revolucionarios del siglo XX hicieron al respecto un trabajo tan eficiente que uno puede preguntar al azar a mil ciudadanos de todas las edades por Tu Vir Dei (Gran Varón de Dios, como le titularon sus aduladores) y cuando mucho dos o tres podrían quizá responder, pero en forma un tanto confusa.

Por eso sorprendió mucho a cierta minoría, muy exigua (a la que un servidor se honra en pertenecer), que en los spots televisivos y radiofónicos encargados por la secretaría de la Defensa Nacional para exaltar las conmemoraciones de 15 y 16 de septiembre, que en el listado de héroes independentistas, al final se incluyera "¡Viva Agustín de Iturbide y su Ejército Trigarante".

Las proclamas desde el balcón central de Palacio Nacional la noche del 15, a cargo del presidente de la República en turno, de vez en cuando adquieren cierta singularidad, como cuando Luis Echeverría tuvo la ocurrencia de incluir a "los pueblos del Tercer Mundo".

Algunos presidentes incluyen a Leona Vicario, otros la olvidan (o sus redactores de discursos), con todo y que su actividad subversiva contra la corona española antecede con algunos años a las conspiraciones de Querétaro, en el grupo clandestino Los Guadalupes.

De la misma forma alternada, se menciona a Mariano Abasolo, como se hizo tanto en el spot de la Sedena como en la arenga del 15 por el presidente Peña.

Cualquier "ficha biográfica" de Abasolo en Internet, dice que fue hecho prisionero en Acatita de Baján, junto con Hidalgo, Allende y demás insurgentes.

Pero se omite que Abasolo, después de rechazar el mando del ejército insurgente derrotado en Puente Calderón y quiso huir por su cuenta al norte, entró en tratos con los realistas y delató el lugar donde se encontraban los insurrectos.

Esa traición y el dinero de su esposa, María Manuela Taboada, ablandaron la furia del virrey Venegas, quien accedió a cancelar la sentencia de muerte y le condenó a "cadena perpetua". Esa "terrible sentencia" la purgó Abasolo en España, en el Palacio de Santa Catalina, donde murió plácidamente de tuberculosis pulmonar, en 1816.

Pero, sin problema alguno, un traidor figura entre los grandes héroes de la independencia. El caso de Iturbide es muy diferente: fue oficial realista de tiempo completo y, en sentido estricto, se convirtió en una especie de pesadilla de los insurgentes, principalmente de Morelos. El ejemplo más fuerte puede ser cuando rechazó el ataque de Morelos a Valladolid (ahora Morelia) y éste ordenó al ejército acampar en las afueras de la ciudad.


Eran cinco mil hombres, con 30 cañones. Y en ese momento, Iturbide, junto con otros oficiales, urdió un plan muy audaz, de mucho riesgo, pero que fue completado a la perfección: con 200 jinetes (con infantes a la grupa, 380 hombres en total) irrumpió en el campamento rebelde poco después de la medianoche. Los insurgentes, despertados por sorpresa, comenzaron disparar al azar y se mataban entre sí.

Realizada la triquiñuela, Iturbide se retiró a observar los efectos de su audacia. Al amanecer, Morelos vio con espanto que su ejército de cinco mil hombres, desperdigado por el pánico, ya no existía más.

Fue el principio del fin del generalísimo, quien a fines de 1815 fue capturado por un insurgente desertor, asimilado al ejército de la corona. Al verlo, Morelos le dijo: "Nos conocemos ¿No?"

DEL RIEGO, LA "PEPA" Y "LA PROFESA"

Después del fusilamiento de Morelos, la guerra de independencia prácticamente se derrumbó. Ninguno de los jefes sobrevivientes pudo reorganizar la lucha para poner, por lo menos, en aprietos al virreinato.

Muchos, casi todos, se sumaron al indulto ofrecido, con el añadido del reconocimiento de los grados militares y su incorporación al ejército de Su Majestad, con sueldo y prebendas.

Con solo Vicente Guerrero y Pedro Asensio escondidos en lo más recóndito de las montañas del ahora estado epónimo, el gobierno virreinal no temía peligro alguno.

Y fue en 1820 cuando se precipitaron los acontecimientos: En un pueblito de Andalucía (Cabezas de San Juan, a 45 kilómetros de Sevilla) el joven teniente coronel Rafael del Riego, al frente de un contingente que estaba programado para embarcarse hacia la Nueva España, lanzó una arenga "contra el despotismo de Fernando VII" y exigió la reinstalación de la Constitución de Cádiz ("La Pepa", en léxico popular ibérico). La logia liberal a la que estaba afiliado Del Riego, Taller Sublime, se escandalizó por la audacia del oficial, pero al final depusieron su resistencia al ver que uno tras otro, los contingentes (20 mil hombres) reacios a viajar a México, se unieron al movimiento y el rey tuvo qué doblar las manos y promulgó la Constitución liberal, moderna, que estatuía la igualdad de derechos.

La noticia llegó a México, con el rechazo indignado del alto clero, los funcionarios del virreinato, los comerciantes, mineros, navieros, terratenientes, la clase privilegiada que se enfureció al ver que cualquier persona sería igual ante la ley y podría aspirar a cargos importantes en el gobierno.

En reuniones secretas en la iglesia de La Profesa acordaron la "independencia de España", nombraron comandante militar a Iturbide, quien redactó y firmó el "Plan de Iguala", habló con Guerrero y éste se sumó al plan; el ejército realista cambió de nombre a Ejército Trigante, se firmó el "Tratado de Córdoba" con Juan O?Donojú, el "ultimo virrey".

El 27 de septiembre de 1821 hubo un Te Deum en la catedral por la independencia ya lograda, encabezado por Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu, Arregui, Carrillo y Villaseñor. (primo del cura Hidalgo). Los 200 años de esta ceremonia tendrán lugar en 2021, cuando sea presidente de México Andrés Manuel López Obrador.

Cabe preguntarse si habrá una conmemoración a la altura del acontecimiento, toda vez que muchos de los intelectuales cercanos a AMLO rechazan inclusive que el nombre de Iturbide se mencione, encabezados por Taibo II.

(Como cosa curiosa, una página de Internet de "National Geografic España", al presentar un material sobre Del Riego, advierte al posible lector: "Los mexicanos son aturdidos, no te gustará esto")

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