Los empresarios desmienten reunión con Anaya

MEADE OPTA POR LOS EXPERIMENTADOS

revista4Q / 07 de 05 2018 / Por Por: Gustavo Cortés Campa

Recién llegado al gobierno, Miguel de la Madrid nombró a Adolfo Lugo Verduzco presidente del PRI. 

Miembro del clan que dominaba la política en Hidalgo, Lugo Verduzco se había educado en el colegio "Cristóbal Colón", de catolicismo ultraconservador, no había tenido contacto con el partido oficial y su línea política, sino con organizaciones clericales adversas a la línea oficial.

Era diciembre de 1982 y se avecinaba un período muy difícil para el tricolor, pese a que su candidato presidencial había sido votado sin problema debido, principalmente, a la "maquinaria" partidista oficial que en la forma corporativa apenas disimulada, generaba votos sin que los electores acudieran necesariamente a las urnas y los medios informativos nunca se daban por enterados.

Pero fue en los comicios municipales de Chihuahua donde el gobierno y el PRI sufrieron una sacudida que les tomó por sorpresa: el presidente De la Madrid creyó pié juntillas que su fuerza electoral era real y ordenó una "campaña austera", debido a la penuria del erario por el derrumbe del precio del petróleo crudo. No hubo dinero para operadores, ni para la prensa.

En vías de hecho, el PRI-gobierno dejó el campo electoral libre para la oposición panista, que mostró gran capacidad en técnicas de campaña y propaganda diseñadas por consultorías de Estados Unidos. El resultado fue un golpe muy fuerte: el PAN ganó los 11 municipios que concentran el 75 por ciento de la población de Chihuahua, incluidos la capital del estado y la fronteriza Ciudad Juárez.

A partir de ese episodio, en el PRI hubo un vuelco hacia los operadores veteranos y desde la secretaría de Hacienda se dotó al partido de fondos secretos -o por lo menos discretos- `para proceder con los sistemas ya probados de controlar casillas, pagar prensa y gastar millonadas en "promoción".

Lugo Verduzco presidía formalmente el partido, pero por abajo operaba una bien aceitada maquinaria de rellena-urnas y falsificadores de actas. El gobierno de Miguel de la Madrid, con su cúpula de tecnócratas egresados del Banco de México, se echó en manos de los "despreciables cuadros de hampones electorales".

Pero todo comenzó a cambiar: primero, con el surgimiento del IFE, pero acotado en su desempeño. Y en 1996, cuando el presidente Zedillo acordó sacar al gobierno del IFE y con regulaciones que hacen de hecho, imposible el fraude electoral, aunque sí hay márgenes, en elecciones locales, para campañas con tono clientelar, con reparto de despensas, útiles escolares, becas, pensiones para madres solteras, etcétera: el voto ya no se falsifica, sino que se induce hacia un electorado convertido en clientela. Y en eso están todos los partidos, no sólo el PRI.


SALE OCHOA Y DESEMPOLVAN CUADROS "TRADICIONALES"

Enrique Ochoa Reza sorprendió al mundo político cuando renunció a la Comisión Federal de Electricidad, donde había hecho un buen trabajo, para irse a la presidencia nacional del PRI.

No parecía el aspirante más adecuado para manejar la maquinaria política del gobierno, pero logró triunfos apreciables en gubernaturas donde no se esperaban.

Pero la postulación de José Antonio Meade, sin trayectoria política, sino gubernamental en puestos esencialmente técnicos, planteó el peliagudo problema de un nominado a la presidencia "sin feeling hacia las masas votantes".

Todo parece indicar que Meade hizo caso a consejos, indicaciones, asesorías, tanto de directivos priistas como de consultores. Se vio en sus intervenciones con talante "profesoral", muy cuidadoso, correcto, seco, parco... sin emoción.

En los primeros momentos ante el público, dio la impresión que saltaría una proporción importante en las encuestas, pero pronto se estancó y después comenzó a caer.

Cierto. López Obrador recorre el país con un discurso contradictorio, superficial, anecdótico, inclusive absurdo y aberrante. Pero el candidato del PRI no "bateaba" con suficiente contundencia ni aprovechaba los dislates para exhibirlo con agudeza, malicia y la suficiente mala leche, tan necesaria en las campañas.

Y por otro lado, hubo una tendencia que involucró al gobierno federal en algo que resultó contraproducente: se comenzó a atacar a Ricardo Anaya, el candidato de la Coalición `PAN-PRD-MC, con acusaciones nebulosas y lo más grave, cuando Anaya decidió -él sí- batear la pelota y se presentó en la PGR para que aclarase si había una investigación en su contra, la institución dio pruebas de que al embarcarse en "guerra sucia" lo hacía mal y de malas: "filtró" un video de la visita donde un exabrupto de Diego Fernández de Cevallos fue atribuido a Anaya. Fue el colmo.


El "plan ranchero" era "bajar" a Anaya del segundo lugar en las encuestas y a partir de ahí, pelear la presidencia directamente con AMLO. Sucedió que, Anaya no sólo no fue desbancado, aunque perdió algunos puntos, pero Meade cayó más en sus números, mientras que López Obrador se disparó a más de 40 puntos. Meade quedó a casi 30 puntos porcentuales del puntero en las encuestas.

El desastre en la campaña del PRI era evidente.

Se pensó algunos días en eso, y comenzaron a surgir rumores de cambios. Finalmente se anunció oficialmente la "renuncia" de Ochoa Reza al PRI y la llegada de un ex gobernador, René Juárez Cisneros, a la presidencia del PRI. El morenazo guerrerense le "pegó a la rifa del tigre".

En el PRI y el gobierno optaron, finalmente, por los experimentados en campañas, por los que han desarrollado buenos reflejos en las circunstancias difíciles. Los que tienen decenios en contacto con las bases, con los fieles al PRI, que en los últimos días se encontraban atrapados entre la confusión, la decepción y la amargura... y no pocos se iban a la deserción.

Pero... ¿Habrá tiempo para corregir el rumbo?


AMLO Y SU NUEVO "COMPLÓ"

Entretanto, Andrés Manuel López Obrador seguía "tocado" por el primer debate en vivo por televisión y las andanadas que le zarandearon, tanto por Anaya como por Jaime Rodríguez, "El Bronco".

Los primeros días posteriores, según podía apreciarse, los empleó en recuperar el ánimo golpeado. Al confirmar que no hubo consecuencias en su posición en las encuestas, recuperó el vigor y se pasó de nuevo al ataque.


Como de costumbre, fabricó otro "compló" en su contra. En Zongolica, Veracruz (una zona indígena, de alta marginación y analfabetismo), el candidato de Morena "denunció" en su estilo melodramático, una "conjura de Anaya con algunos magnates de la iniciativa privada, para impulsar al panista y "atacarlo".

Independientemente que varios de los citados desmintieron contundentemente la especie, debe llamar la atención -aunque generalmente no sucede- el hecho de que AMLO y sus "fans", en automático toman los actos de campaña de sus rivales como algo "sucio", "ilegal", "tramposo" e "inmoral".


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