Para AMLO, Arturo Núñez fue experiencia traumática

RICARDO MONREAL, CON UN PIE FUERA DE MORENA

Revista 4Q / 8 de Agosto 2017 / Por GUSTAVO CORTÉS CAMPA

Andrés Manuel López Obrador se equivocó rotundamente con Arturo Núñez Jiménez. Una vez en la gubernatura de Tabasco, se resistió tajantemente hacer el papel de títere del líder máximo de Morena. Después de una agria disputa pública, el mandatario tabasqueño sentenció: "Cuando entregue el gobierno nos veremos las caras".
Es claro que AMLO vio las mismas hechuras en Ricardo Monreal, un político muy fogueado, de fuerte personalidad. No iba a cometer el mismo error.

La Ciudad de México es una urbe gigantesca, con casi nueve millones de habitantes, donde se manejan enormes intereses políticos y económicos. Es el centro nervioso del país.

Como delegado en Cuauhtémoc, Monreal no tuvo empacho en desobedecer la consigna: No tratar nada con Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno. Pero el zacatecano incurrió en el pecado de no acatar instrucciones absurdas.

Y quedó señalado. Era necesario atajar sus ambiciones hacia la jefatura de Gobierno para el 2018.

Entonces se inventó una encuesta. Monreal, que no se chupa el dedo, olió la maniobra, pero no tenía opción. Se anduvo con tiento, inquirió acerca de quiénes, qué empresa se haría cargo del sondeo. Y por toda respuesta, fue exactamente la versión del parroquiano que propone en la cantina jugar la cuenta al cubilete y, cuando el otro replica: "No se jugar a eso", su oponente aclara: "No se preocupe: yo le digo cuando pierda".

CON AMLO, SUMISIÓN ABSOLUTA

Para ese momento, a lo largo de los meses anteriores se habían hecho 23 encuestas sobre preferencias de los capitalinos. En 20 de ellas ganaba Monreal y en tres perdía. Lo curioso: en el periódico oficial de Morena, Regeneración, la encuesta daba ganador al delegado en Cuauhtémoc.

Al darse a conocer el resultado del sondeo interno de Morena, Monreal quedó, en un primer informe, en cuarto lugar, debajo de Claudia Sheinbaum, Martí Batres y el senador Mario Delgado. Pero hubo un segundo resultado donde Monreal fue "recolocado" en tercer lugar.
En un artículo en "Reforma", Jesús Silva-Herzog Márquez comentó que todo eso fue una encuesta que no puede ser encuesta: se eligió una candidata que no puede ser llamada candidata; que ha sido "un proceso grotesco", "una elección sin elección alguna, una farsa, una simulación dentro de una trampa".

Enseguida comenta: "La soberbia de AMLO se refleja en la sumisión absoluta que él propone como condición para hacer una coalición. Se veía una posible alianza con el PRD en el Edomex, siempre y cuando el sol azteca se sometiera a la serie de insultos emitidos por el líder de Morena". Señala que no le agradan las entrevistas a menos que sean sólo halagos.

Sergio Sarmiento, por su parte, comentó que "la encuesta, suponiendo que haya existido, se hizo detrás de un muro mayor que el que quiere construir Trump. No hemos sabido quién la hizo, ni qué metodología se empleó" la encuesta no pasó de ser una gran farsa, mientras que las explicaciones sobre lo ocurrido y las respuestas a los señalamientos han llegado a lo patético".

"NO SE PUEDE DAR A CONOCER, QUE NO SE DIFUNDA..."

En entrevista con "RadioFórmula", Monreal dio rienda suelta su sentir. Dijo a López Dóriga: "Me informaron (de los resultados) el jueves... me dijeron que `no se pueden dar a conocer, que no se difunda´. Yo vi dos carpetas con papeles, pero no conocí la presentación, la metodología, nadie conocía eso..." A la pregunta "¿Te quedas en Morena?" respondió: "No lo sé... no son mis deseos, pero ya veré... si no hay corrección".

Y reiteró: "La encuesta no tiene visos de veracidad... pero eso sí: voy a actuar con dignidad, porque la dignidad y el honor son lo esencial en la vida".

Con esas últimas palabras, Monreal de hecho firma su renuncia a Morena. Hizo imposible su permanencia. Anunció además que se retira de la delegación "entre octubre y noviembre". Ya tiene ofertas de MC, Verde Ecologista y Encuentro Social.

Arturo Núñez fue el primero que se plantó, firme, frente a las pretensiones caudillistas de AMLO. Pero no hubo escándalo.

El caso de Monreal, en cambio, ha suscitado muchos comentarios en prensa, radio, televisión y "redes sociales".

Ya se visualiza a Monreal como candidato de una muy probable coalición opositora.

Se pone interesante el asunto.