Descubren majestuoso templo dedicado a Ehécatl en Centro Historico de CDMX

Revista 4Q / 12 de Mayo 2017 / Por Victor Olivares

Ehécatl dios del viento para los Aztecas y uno de los dioses principales de la creación, su aliento origina el movimiento y da vida. Usualmente era representado con una máscara bucal roja en forma de pico, con ella limpiaba el camino en todas direcciones. Su papel era fundamental para entender los cambios en el clima.


Esta deidad mexica dejo ver su templo, pues este fue descubierto en un predio del Centro Histórico en CDMX, el pasado miércoles 7 de junio, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Secretaría de Cultura dieron a conocer el descubrimiento del templo de Ehécatl y un juego de pelota en un predio localizado en la calle Guatemala del Centro Histórico, por lo que el predio será convertido en un nuevo museo.


Los arqueólogos, encabezados por Eduardo Matos, precisaron que el Templo de Ehécatl miraba de frente al Templo Mayor, mientras que la cancha, ubicada de oriente a poniente, estaba orientada al adoratorio de Huitzilopchtli, el dio de la guerra.


Esto es porque los dioses mexicas combatían entre sí, pero también se tendían la mano, y los templos México-Tenochtitlán representaban esa simbiosis, según explicó Matos en conferencia de prensa. Frente al adoratorio de Tláloc, deidad fecunda que residía en el Templo Mayor, estaba el Templo de Ehécatl, divinidad que con sus vientos benignos barría los cielos y atraía la lluvia.


"Las fuentes históricas refieren que Hernán Cortés conoció el Recinto Sagrado de Tenochtitlan en compañía del tlatoani Moctezuma Xocoyotzin, quien le dio un recorrido por sus principales edificios, e incluso se dice que tuvo la oportunidad de observar el desarrollo de un juego de pelota, cuyos restos ha ido verificando el PAU en distintos salvamentos arqueológicos", añadió el arqueólogo Raúl Barrera, del INHA.



Bajo el piso de una escalinata remetida a la plataforma que limita al norte el juego de pelota, los arqueólogos ubicaron la única ofrenda ritual hallada hasta ahora en las excavaciones en Guatemala 16. Estaba conformada por varios grupos de cervicales humanas que aún guardaban su posición anatómica, y correspondían a 30 individuos cuyas edades oscilaban desde infantiles hasta juveniles.


La sección del Templo de Ehécatl que se observa al fondo sólo corresponde a una cuarta parte de su totalidad. Los frailes Durán y Torquemada mencionan en sus crónicas el templo dedicado al dios del viento, como un edificio circular con acceso al oriente y techo cónico de paja y cuando los sacerdotes entraban en él emulaban internarse en las fauces de una serpiente porque su acceso y el templo en sí, eran la representación de este animal.