Proyectos que han pasado a la historia

LA ESTIRPE DE UN HOMBRE

Revista 4Q / 5 de Abril 2017 / Por Víctor Olivares Quarenta

Don Jorge Ocampo Álvarez del Castillo, proviene del seno de una familia modesta y respetuosa. Es un hombre hecho a base de trabajo, a sus 95 años de edad esta fuerte y lúcido. Nos recibe en su Hacienda "El Parián", donde se observa espectacularmente al Xinantecatl (Nevado de Toluca). Su oficina está decorada por un sin número de piezas y artículos de charrería, además de un acervo fotográfico que incluye a personajes del ambiente político y artístico, entre ellos el ex presidente de México; José López Portillo, ataviado en un traje de charro y montando a caballo, o el de Mario Moreno Reyes "Cantinflas" por mencionar algunos.

Don Jorge amablemente nos invita a montar el caballo cósmico de su historia: "Recuerdo mucho a mi padre Florencio Ocampo Adán, nacido en guerrero en 1878, él, quedo huérfano a los 8 años de edad y comenzó a trabajar con un tío que era médico, de esta forma mi padre se ganaba la vida atendiendo gente en los pueblos desde Iguala hasta Acapulco", reseña, mientras que recarga su cuerpo en el respaldo de su confortable sillón.



"En 1898 mi padre entra a estudiar al EDAYO en la ciudad de Toluca y de ahí se va becado a Boston, EUA. De regreso a nuestro país, inició trabajando en los ferrocarriles para después llegar a ser, Oficial mayor de la Contaduría General. Años después me vio nacer en una propiedad que tenía frente al convento Churubusco en la Ciudad de México, el 31 de mayo de 1922, fui el doceavo y último de sus hijos". Dice dejando escapar una sonrisa de satisfacción.

Don Jorge comparte con el equipo de revista 4Q que para asistir al Instituto Politécnico Nacional tenía que recorrer grandes distancias, pues el viaje lo hacía en bicicleta por más de una hora desde Coyoacán hasta el casco de Santo Tomas, y refiere: "En mi familia había lo necesario, pero nunca con exceso, vivíamos modestamente y todos los hermanos buscábamos la forma de ayudar en los gastos de la casa, por ejemplo, yo llegué a trabajar de obrero y chofer para algunas empresas".



Con la mente lúcida don Jorge Ocampo, rememora su incorporación al Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1936, donde tuvo la fortuna de conocer a hombres que se convertirían en personajes claves de la historia del Estado de México y del País: El general Lázaro Cárdenas del Rio, El general Manuel Ávila Camacho, el Lic. Miguel Alemán y Adolfo Ruiz Cortines, entre otros, a quienes describió como hombres serenos pero enérgicos.

"Tuve muy buena amistad también con Adolfo López Mateos, quien era carismático y excepcional, con el Lic. Gustavo Díaz Ordaz, serio y rígido; con Luis Echeverría fui a la misma escuela cuando éramos niños; así también fui muy amigo de José López Portillo; de Salvador Sánchez Colín; Juan Fernández Albarrán; Ignacio Pichardo; Alfredo del Mazo; Jorge Jiménez Cantú; Carlos Hank González ; del doc. Gustavo Baz y demás gobernadores. De muchos de ellos fui asesor y con todos conservé buena amistad.

Para el año 1946 don Jorge comienza a trabajar en la empresa del ingeniero Carlos Mayor Ortiz. Para 1959 funda su propia empresa de servicios hidráulicos llamada "Técnica Hidráulica Eléctrica" con la que realizo muchísimas obras en el estado de México de manera independiente. Posteriormente fue invitado a formar parte del equipo del gobernador Jorge Jiménez Cantú, donde fungió como Coordinador General de Obras del Estado de México.

"Para mí el haber servido a mi estado fue una experiencia extraordinaria hicimos muchísimas obras; más de Mil 600 km de tubería de agua potable, más de Mil 600 km de tuberías de drenajes, utilizamos 15 mil toneladas de acero y 1 millón 500 mil metros cúbicos de concreto, tuvimos la visión de crear el ejercito del trabajo integrado por 2 millones de hombres que aportaron 100 millones de faenas, se realizaron 6 mil 500 obras, entre las que se encuentran el Centro Ceremonial Otomí, creado para que esta cultura tuviera su propio espacio, hicimos las carreteras hacia Temoaya-Jiquipilco-Ixtlahuacay Atlacomulco; la carretera hacia Villa Victoria, la vialidad Alfredo del Mazo, las carreteras de Naucalpan y Tlalnepantla, Ixtapan de la sal y la carretera México-Toluca." Refirió don Jorge Ocampo Alvares del Castillo, con orgullo, además señaló que el aeropuerto internacional de Toluca, es un conjunto que se debe a la visión de Jiménez Cantú y no a Hank como aseguran muchos.



Don Jorge recuerda que años más tarde el gobernador Jorge Jiménez Cantú, en su último informe y frente al entonces Presidente de la Republica José López Portillo, le hizo un reconocimiento con el que enalteció al empresario "Jorge Ocampo Álvarez del Castillo, demostró ser el coordinador de obras más eficiente y un hombre dotado de las más grandes cualidades para vigilar y estimular las realizaciones que hemos mencionado, a mi querido amigo hombre valiente y emprendedor, el testimonio de mi profundo agradecimiento por todo lo que hizo y por todos sus afanes".

Uno de los últimos retos a los que se enfrentó el ingeniero Álvarez del Castillo, fue ampliar la dotación de agua a la ciudad de Toluca y formar un sistema que se llamó NZT que planeo dotar de agua potable a Ecatepec y ciudad Nezahualcóyotl.

Orgulloso de su Estirpe, recuerda cuando el ejército le hizo un homenaje y le entrego las insignias y el uniforme militar de su bisabuelo, el coronel Gumersindo Corchado, quien perteneció al ejército mexicano en las primeras décadas de haberse logrado la independencia de México.



Por otra parte, don Jorge se permite relatar una anécdota y nos describe cuando él, acudió a la UAEMex en busca de Leopoldo Flores, quien se encargaría de un trabajo en el antiguo mercado 16 de septiembre, la obra seria: el cosmovitral de Toluca, el doctor Jorge Jiménez Cantú gozaba de un talento artístico innato, pues dibujo en un bastidor al hombre cósmico y encomendó el trabajo a Leopoldo Flores, quien se encargó de interpretar el diseño creado por el entonces gobernador. Polo flores es un mal agradecido que nunca reconoció públicamente que el hombre cósmico es una creación de Jiménez Cantú".

Para don Jorge Ocampo Álvarez del Castillo, todas las labores deben ser equilibradas, el hombre tiene que utilizar la mente, el corazón y la fuerza para que las acciones trasciendan en la vida. "Una de las cosas más hermosas son la lealtad y el respeto. Soy católico y le doy gracias a Dios por lo generoso que ha sido conmigo". Concluye.