"UNA RAZÓN PARA VIVIR" (Segunda Parte)

Revista 4Q / 21 de Marzo 2017 / Por Por Víctor Olivares Quarenta

En esta segunda entrega a revista 4Q, el músico José Cruz Camargo Zurita refiere: "Empezaron las idas a los hospitales, no sabía qué tenía, me daba por llorar y llorar. Corría el año 2000 cuando sufrí un infarto cerebral que posteriormente derivaría en el diagnóstico de las dos enfermedades que hoy condicionan mi salud y mi vida. En esa misma época me separé de mi mujer después de 14 años. Posteriormente, en el 2002, inicié la composición de las doce canciones del disco Voy a morir de mano de mi precaria salud. Este disco lo califico como mi obra maestra, en cuanto a música, letra y confección de los arreglos. Así lo titule, pues sentía que moriría en ese año; de hecho el disco tiene unas resonancias magnéticas mías en la portada, pero soy muy entrón y así hice la grabación. Lo presentamos y comenzaron los conflictos entre los representantes, pues ellos empezaron a negar la enfermedad."

Posteriormente el músico se enfrentó de nuevo a las complicaciones y en 2003 sufrió un paro respiratorio y un brote remisión, mismos que confirmaron una esclerosis múltiple (enfermedad degenerativa y mortal); como consecuencia, Camargo Zurita perdió la memoria y el habla temporalmente: "No sabía qué día era o si era de noche o de día, me tenían que dar de comer en la boca y me ponían videos de Cierto azul (concierto en vivo) para que recordara quién era". Aunado a esto, Cruz sentía la falta de apoyo del grupo, lo que provocó que los músicos lo demandaran por salarios caídos, pues querían forzarlo a trabajar a pesar de su incapacidad; el músico refiere: "Al interior del viejo Real palpitaba una insospechada y compleja trama de desacuerdos y conflictos entre músicos y representantes, la intención autoritaria de éstos últimos en el manejo del grupo, más su ineficacia, provocó la salida de valiosos ejecutantes y amigos: todo esto deterioraba mi salud".

Recuerdo un día en sesión de grabación en tiempo vivo, que llegué deprimido al estudio, cuando empezamos a grabar "Dramas para piano y violín" en la parte donde canto: 'quién lo soporta, esta pregunta me duele...' solté el llanto contenido tanto tiempo por el duelo del divorcio, la descomposición del grupo, la incertidumbre sobre los síntomas de lo que en tres años sabía que padecía; mi llanto sorprendió al ingeniero de grabación quien siguió grabando a petición mía. Asimismo en las tocadas solicitaba oxígeno y un banco, que me eran negados, pues pensaban que no quería trabajar; inclusive teniendo el diagnóstico en la mano dudaron de ello y no respondieron. La demanda laboral siguió y yo interpuse una demanda ante CONAPRED que se resolvió a mi favor."

José Cruz continúa: "También me hicieron llegar algunas cartas muy cabronas, donde me decían que o le entraba o me dejaban fuera de mi propio proyecto; yo funde Real de Catorce, no me chinguen. Pero bueno, solitos se quemaron. La banda (el público) sí agarró la onda y me dice: ‘estamos contigo’, eso me alimenta mucho."

Bajo estas circunstancias surgió la "Red de apoyo de amigos y colegas" que ha ayudado a José Cruz durante este tiempo; y así, y después de sus tratamientos, regresó a los escenarios en el Centro Cultural OllinYolitzli donde se presentó con un lleno total y acompañado por talentosos músicos como Jaime López, Memo Briseño, Francisco Barrios "el mastuerzo", Tere Estrada y Nina Galindo; y posteriormente lo hizo en el Teatro de la Ciudad con Eugenia León y Betsy Pecanins, ambas presentaciones exitosas.

Tiempo después José Cruz inicio un viaje esencial con una nueva alineación en la que incorporó a su hija María José Camargo (voz y coros); Arturo Waldo: Guitarra; Rodrigo Pratt: Bajo; Alan López: Batería; Francisco Velasco: Teclados; Miguel Korsa: Guitarra y como resultado de esta maravillosa aventura grabaron los discos: Lección de vida, Una razón para vivir y Nación Blues. Asimismo inició Junto a Miguel Korsa y Charly Mercado una nueva aventura llamada Lucy Blues.

No obstante para José Cruz el blues es un acto de fortaleza, de lucha y, contrario a los que opinan que es melancólico, señaló: "Es un canto revelador de la conciencia propia que surgió con la represión de los negros, es un canto para tener fuerza y resistir. Una idea que sostengo es que aquí en México los grupos que tocamos en español estamos defendiendo nuestra identidad como mexicanos, por ello aborrezco alternar con bandas mexicanas que cantan en inglés."

Para finalizar, Camargo indicó: "El hecho de cerrar los ojos y coordinar mi respiración con un mantra, me posibilita entender la serenidad y la paz interna, similar a la visión trascendental que tienen los Huicholes: ellos sostienen que tenemos un cuerpo físico, un cuerpo sutil (alma y pensamientos), un cuerpo causal (consecuencias de lo que hacemos) y el súper causal, que es el estado divino"; es importante señalar que estos elementos están representados en las cuatro líneas de pintura que Cruz dibuja en su rostro en cada presentación de Real de Catorce.

Así es José Cruz, quien dio luz a un sueño. Un sueño que ha sido difícil y salvaje pero que también ha dado vida a esta leyenda y que hoy está mezclado con la admiración que suscita su desarrollo artístico y cultural. Ciertamente Real de Catorce y Lucy Blues son ese mismo sueño en el que Camargo descubre un nuevo mundo cada día y que indudablemente es también, ante todo, un sueño del que muchos mexicanos ahora también forman parte, sueño de resistencia y de lucha, de música y poesía que cumple 33 años.